El alimento del futbol (Parte II)

La semana anterior hablamos sobre lo que implican las rivalidades como el alimento principal del juego al tiempo que comentamos la importancia de alimentarlas más allá de los famosos "Clásicos".

La semana anterior hablamos sobre lo que implican las rivalidades como el alimento principal del juego al tiempo que comentamos la importancia de alimentarlas más allá de los famosos "Clásicos".

En México de manera histórica, nuestros dirigentes se han encargado de destrozar por un lado estos posibles antagonismos y por el otro, de reducir la credibilidad que los consumidores tienen acerca del producto llamado futbol y prueba de ello es la caricatura que tenemos como Primera División "A".

Innumerables historias escabrosas son las que desde su creación, han rodeado a la Primera "A" donde equipos campeones no tienen derecho a ascenso, plazas que gozan de futbol por solo 6 meses e irregularidades deportivas que aniquilan cualquier indicio para poder siquiera tomarla en cuenta como un producto susceptible a ser comercializado. ¿O acaso, alguna empresa se animaría a apostar por un patrocinio a sabiendas de que quizás ese equipo no exista más el siguiente año?

El secreto está en guardar un equilibrio entre el aspecto deportivo y lo comercial de tal manera que aún cuando un club "grande" descendiera, permaneciera en las divisiones inferiores hasta que sus logros deportivos le den acceso de nueva cuenta a la máxima categoría, de hecho, existen algunos ejemplos de clubes que su descenso los ayudo a consolidar su identidad ante su mercado; sucedió en España con el Atlético de Madrid y hasta en México con los Tigres en 1996.

En Inglaterra por ejemplo, el Nottingham Forest, ganador de 2 Copas Europeas, permanece refundido en la Tercera División desde hace ya tres años y junto con el Leeds United (el cual recién sufrió la misma desgracia) comparten el nada agradable privilegio de ser 2 históricos británicos que no gozan de las mieles de estar en la Premier League.

Si en México no se manejara a los clubes bajo la cultura "changarro" (es decir, el club me lo llevo de una plaza a otra según mis intereses o caprichos), habría una gran cantidad de enfrentamientos regionales que permitirían poner más sabor a nuestro juego y como consecuencia, incrementaría el interés comercial y deportivo que se tiene por partidos en el papel "ordinarios".

¿No debería ser un partido picante el Puebla-Veracruz? ¿o qué tal un Monarcas–Chivas? ¿o quizá un Pachuca-Cruz Azul? Estos tres enfrentamientos tienen en su esencia una rivalidad natural ya sea por ser ciudades vecinas o por que tienen un origen similar (Pachuca-Cruz Azul) y así como estos, podríamos seguir enumerando diferentes enfrentamientos potenciales que lamentablemente nunca les dio tiempo de madurar para generar aun mayores rivalidades que incrementarían el sabor de todo nuestro futbol en diferentes divisiones y sobre todo, que nuestro juego no se limitara exclusivamente a lo que hacen 18 equipos en una Primera División.

Recordemos que para ser llamado Clásico, un partido debe despertar interés en ambas partes por lo que no puede ser considerada una rivalidad (como alguien me lo sugirió la semana anterior) por ejemplo un Puebla-América, ya que si bien a los fans de los de La Franja puede significarles todo el derrotar a los de Coapa, usualmente a los americanistas les es completamente indiferente el ganar o no a los camoteros.

Bajo esta perspectiva, es lamentable que en un mercado de 110 millones de habitantes y que tiene cerca de 70 años de futbol profesional, sólo existan 3 o 4 rivalidades perfectamente consolidadas y sobre todo, que el regionalismo a nivel deportivo prácticamente no exista debido principalmente a iniciativas de los directivos que han ido debilitando la identidad de los clubes medianos o pequeños y que eventualmente, origina la falta de arraigo y de sentido de pertenencia entre sus consumidores.

Sólo nos resta esperar que las nuevas generaciones que paulatinamente se van incorporando a esta Industria, ya sea como medios de comunicación, patrocinadores o directivos, entendamos por fin que el alimento del fútbol radica en la identidad y sentido de pertenencia que los clubes generan, ya que eso es precisamente lo que ocasiona rivalidades deportivas las cuales son el alimento del futbol.

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