Atlante, un excelente ejemplo

Recientemente tuve la oportunidad de dar una clase sobre Sport Marketing y las implicaciones que su buen desarrollo tiene para los fans. En ella, comentábamos sobre los ejemplos de clubes que han...

Recientemente tuve la oportunidad de dar una clase sobre Sport Marketing y las implicaciones que su buen desarrollo tiene para los fans. En ella, comentábamos sobre los ejemplos de clubes que han ido marcando la pauta tanto en Europa como en Latinoamérica en lo que a desarrollar su organización como marca, crear identidad y generar ingresos a partir de la pasión que tienen los aficionados sobre sus colores.

Hablando en ese sentido, un estudiante me hizo ver la necesidad de extrapolar esta situación hacia la otra cara de la moneda, es decir, aquellos clubes que son el ejemplo de cómo destrozar el capital histórico, tradiciones e identidad para así posicionarse como la antitesis de lo que la Mercadotecnia Deportiva significa.

He de confesar que varios casos vinieron a mi mente, pero quizás fue mi origen 100 por ciento chilango el cuál determino que el Atlante, es probablemente el más claro ejemplo de todo lo que un equipo de futbol debe de hacer si quiere perder identidad y arraigo entre sus consumidores.

Ayer fue el debut azulgrana en su nueva sede y sin lugar a dudas que causó expectación ya que siempre será exótico tener futbol de Primera División en una plaza como lo es Cancún, sin embargo veremos hasta cuando le durara la cuerda a esta "euforia atlantista". Me arriesgo a opinar que muy seguramente esta luna de miel durará hasta que el Gobernador en turno termine su gestión, después Dios (y el Señor Burillo dirán) ya que lamentablemente en este país, muchos de los ciclos tienden a ser sexenales y me parece que este caso no es la excepción.

El Atlante era una marca con un DNA que muchos clubes envidiarían. De origen 100 por ciento capitalino y a pesar de tener solo 2 títulos en su haber, esta equipo representa los valores urbanos de esfuerzo, picardía, lucha y folklor que solo se construyen con el paso del tiempo. A gran parte de los que vivimos no nos tocó ver la época de los "prietitos" ni del "General Núñez", de hecho muchas de las leyendas atlantistas han pasado a ser parte de la historia chilanga que adornaba la tradición futbolera del DF.

¿Qué sucedió? ¿como explicar que apenas hace 14 años el Atlante llenó un estadio Azteca en una Final contra Monterrey? ¿quién nos explica cómo fueron matando la pasión azulgrana bajo el pretexto de que la gente no iba al estadio porque los atlantistas se estaban muriendo? ¿Qué nos pueden argumentar sobre el descenso que en el 2001 tuvieron los Potros en la cancha pero que mágicamente nunca ocurrió debido a los famosos 5 millones de dólares (los cuales por cierto en apariencia nunca se pagaron)? y para rematar ¿qué fue de las "Potranquitas" las cuales eran motivación suficiente hasta para los no atlantistas a ir al estadio?

A esta lista de acertadas decisiones habría que agregar una falta total de conocimiento por parte de sus dirigentes sobre quienes son atlantistas, que edad tenían, porqué iban o no al estadio y sobre todo, crearles la necesidad de asistir a los juegos más allá de promociones ochenteras (2x1, niños gratis etcétera).

A mi juicio, hoy la marca Atlante tiene un serio problema de identidad;  resulta que el equipo más urbano de nuestra industria, con orígenes mas bravos y con aficionados mas pintorescos, ahora juega en el destino turístico del país quizás más elitista y que es todo menos una plaza de acuerdo al DNA que el Atlante tuvo en sus cerca 90 años de historia en la Ciudad de México.

Me parece que Atlante es ideal para ejemplificar cómo lograr que un club de futbol comercialmente se debilite, se desarraigue y sobre todo, que pierda el activo más valioso que cualquier marca puede tener: su identidad con sus consumidores.

De corazón, deseo que la fiebre azulgrana en el caribe dure más años que los que el Gobernador permanecerá al frente del Estado de Quintana Roo y que los dirigentes atlantistas sean capaces de replantear el DNA de este equipo para construir una identidad acorde a su nueva realidad. Sin embargo y dentro de todas las desgracias que este club ha padecido últimamente si hay algo rescatable, el poder ilustrar en cátedras y conferencias a los Potros de Hierro como un excelente ejemplo de cómo perder identidad, aficionados y arraigo en esta Industria llamada futbol.

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