Un desastre llamado arbitraje

En este espacio siempre hemos tratado de analizar las diferentes perspectivas que este juego muestra como Industria, dándole la importancia que merece a cada uno de  sus elementos principales:...

En este espacio siempre hemos tratado de analizar las diferentes perspectivas que este juego muestra como Industria, dándole la importancia que merece a cada uno de  sus elementos principales: jugadores, equipos y fans. Sin embargo, por esta única ocasión hablaré de lo que es un factor necesario que en muchas ocasiones puede arruinar el entretenimiento por el que un consumidor paga cuando adquiere su entrada: el arbitraje

Si bien su actuación es fundamental para el correcto desarrollo del juego, en México los árbitros han cobrando una importancia extrema que a mi juicio no merecen. Ahora ya hasta tienen secciones especiales en TV, programas completos y lo que es peor, algunos quieren instaurarse como líderes de opinión pensando que a los televidentes se nos olvida fácilmente su sospechoso pasado.

Entendiendo lo difícil de la profesión, en nuestro futbol pareciera ser que a los de negro no les han avisado algunos de los siguientes puntos:

1. Que este es un juego viril, por lo que no cualquier contacto físico debe ser sancionado.

2. Que los protagonistas de esta historia, o la materia prima de este negocio son los futbolistas y no ellos.

3. Que para bien o para mal, su figura no representa un icono de idolatría ni mucho menos. Evidentemente hay un sector reducido que sueña con ser un gran árbitro, sin embargo, ni eso es un buen pretexto para buscar un protagonismo que simplemente no tiene cabida.

4. Que son ellos los encargados de armonizar un producto que vale mucho en la cancha y que de su preparación depende el buen desarrollo de este espectáculo

Y me refiero de esta manera, ya que al ver los últimos trabajos arbitrales, la realidad es que nuestro país sufre un serio problema en este sentido. En México la mayoría de los árbitros son un desastre, no dejan fluir el juego, sacan tarjetas amarillas sin sentido, les encanta que la cámara les haga "close ups" y por eso hacen cara de gruñones cada vez que sacan una tarjeta etcétera. ¿Y saben que es lo peor? que todos en gran medida somos responsables de ello, me explico:

a) Tenemos una cultura de no afrontar las consecuencias de nuestros actos y por ello, siempre buscar un pretexto en otros para excusar las fallas propias es un recurso que se utiliza en demasía.

b) Los medios de comunicación le hemos dado demasiada importancia y promoción a los de negro donde ahora, hasta hay un programa de una hora dedicado a analizar los trabajos de estos personajes.

c) Hablamos de profesionalizar el futbol pero los propios dirigentes y empresas que nos dedicamos a la Mercadotecnia Deportiva no les hemos facilitado las herramientas para que puedan realizar mejor su trabajo.

d) La misma FIFA parece no entender el apoyo que requieren los silbantes para cuidar de este negocio del cual todos sacamos provecho en diferentes sentidos.

Ahora bien, cuando hablo los problemas de arbitraje no me refiero a jugadas de criterio ni a fallas que tienen que ver con el factor humano y que por obvias razones son imposibles de ser controladas, de hecho me trato de enfocar en las prácticas cómodas que tienen muchos silbantes para llevar los juegos marcando cuanto contacto ven, y donde evidentemente se refleja en un partido cortado, sin ritmo y con demasiadas interrupciones.

Aquellos que tienen cualquier sistema de cable y pueden observar programas de futbol en otros países, echen un vistazo para ver cuánto tiempo se la pasan hablando del desempeño del árbitro y luego hagan la comparación contra lo que sucede en México. Encontraremos que el tiempo es infinitamente menor y que los contenidos están más enfocados a los protagonistas verdaderos

Después de estas reflexiones, a donde verdaderamente quiero llegar es a los riesgos que corremos, por un lado al no profesionalizar al gremio arbitral y por el otro, al darles un protagonismo que evidentemente no deben de tener.

Del lado de la profesionalización es evidente que en la medida en que su desempeño siga colaborando para tener partidos flojos y llenos de interrupciones, tendremos un producto menos atractivo para todos, por lo que es ya necesario que a todos los niveles se inicie una reingeniería que contribuya al mejoramiento de lo que vemos en la cancha.

Por el lado de su afán de protagonismo, requerimos nosotros los medios hablar de ellos en su justa dimensión, ni mas ni menos. Los jugadores y equipos aprender que si bien el árbitro influye, un equipo competitivo y ganador deberá imponerse aun pese al silbante, y por supuesto los fans, en que entendamos que el arbitraje siempre es un factor necesario y hasta imprescindible para el desarrollo de este polémico juego.

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