La importancia de los villamelones

Recientemente  mientras junto con un grupo de amigos mirábamos la Final del futbol mexicano, uno de ellos comentaba que además de ser americanista, una de las cosas que más le molestaba de que los...

Recientemente  mientras junto con un grupo de amigos mirábamos la Final del futbol mexicano, uno de ellos comentaba que además de ser americanista, una de las cosas que más le molestaba de que los Pumas hayan llegado hasta esta instancia es que causaban un efecto directo en los llamados "villamelones" que ocasionaba que salieran fans universitarios hasta por debajo de las alcantarillas.

Mientras permanecía yo escuchando, vino a mi mente una reflexión, ¿hasta qué punto un consumidor pasivo de este producto llamado futbol puede ser considerado como villamelón y a partir de ello, que tan benéficos son ésta clase de individuos para nuestra industria?

Por principio de cuentas habría que definir que significa ser villamelón, y aquí me gustaría mucho que compartiéramos lo que para nosotros significa este apelativo. Para mí por ejemplo, ser villamelón se refiere a toda aquella persona que recuerda o vuelve a interesarse por un deporte o un club ya sea porque está de moda y es mandatorio entonces estar "in", o bien porque dicho equipo esta consiguiendo resultados interesantes en la cancha, lo cual lo hace atractivo mediáticamente. A partir de esta definición entonces, ¿qué tanto le conviene a un negocio como el futbol mexicano tener esta clase de aficionados?

Según el último reporte de Sport Five, una de las empresas de Sport Marketing más prestigiosas en Europa, cerca de los 50 por ciento de los ingresos obtenidos por un club, usualmente provienen de los bolsillos de los llamados "no core fans" o en otras palabras, la mitad de las ganancias que un equipo de futbol tiene las hacen fans que no son necesariamente los mas intensos en cuanto a conexión emocional con sus equipos. Por ello, tenemos que la Final de la Champions League, o las fases finales del Mundial muchas veces terminan siendo vistas por cantidades exorbitantes de consumidores los cuales en su mayoría sólo se aparecen por el estadio o por la televisión cuando hay juegos de trascendencia y no así a través de todo el campeonato.

En función de lo que reporte Sport Five, podríamos deducir que esta clase de consumidores deambulan por todas partes del mundo y que evidentemente para los románticos del juego terminan siendo una especie de "mal necesario". Ahora bien, y trasladándolo a México, ¿serán los Pumas como bien sugería mi amigo americanista quienes mas gozan de este tipo de aficionados?

En esa misma reunión, un fan chiva que apoyaba la teoría de mi amigo americanista me recordaba que en aquel Bicampeonato de los Pumas (Apertura 2004) hasta gente que no tenía nada que ver con el futbol aprovechaba la menor oportunidad para ganar preferencias insinuando un sincero amor por los colores azul y oro (Adela Micha, López Dóriga etcétera), lo cual si se combinaba con la gran cantidad de playeras que abundaban por todas las calles de la ciudad, terminaban siendo aterrantes para los "anti-pumas". Mi amigo el chiva cerraba diciendo que la prueba de que los Pumas además de su base regular de fans eran los que más contaban con esta clase de villamelones, era que después de las épocas doradas de Hugo, cuando vinieron las vacas flacas, esos mismos "hard core fans" de los Pumas brillaron por su ausencia y sólo los auténticos hinchas universitarios son los que aguantaron metralla mientras el equipo andaba mal.

En mi caso, no puedo hablar del fenómeno vivido en aquel 2004 pues estaba fuera del país, lo que si puedo afirmar es que nos guste o no, Pumas es un club diferente y con un DNA distinto al resto de los 17 equipos. Es un equipo con una filosofía que trasciende lo deportivo, dinámico y que hace que diferentes consumidores pasivos también se sientan atraídos a esta causa. Esto es de reconocerse más allá de que simpaticemos con la Universidad o no.

Ahora bien, desde mi perspectiva yo creo que los consumidores pasivos (villamelones) terminan siendo una parte importante en el esquema comercial de los equipos como lo demuestra el censo de Sport Five, y si bien Europa no es México, me parece que igualmente esos fans que solo se enteran de los resultados cuando va bien su equipo y únicamente asisten al estadio en finales o cuando juega la Selección, son parte importante en los nuevos modelos de negocio que los clubes deben de seguir al formar parte de la industria del entretenimiento.

A mi juicio, los Pumas sin quererlo se han convertido en una marca que de manera innata atrae jóvenes en busca de identidad y los cuales encuentran en el equipo una manera de pasarla bien, de tener tema de conversación en una reunión y hasta de orgullosamente decir "soy puma". Esto me parece que no es excluyente para que los auténticos fans de Universidad sigan siendo la pieza clave dentro de los consumidores de la marca. Por otro lado, entiendo que los fans de Chivas y América reclamen esta especie de "Puma-manía" que parece se vuelve a vivir a finales de este año más allá de lo que suceda hoy por la noche en Cancún pero la verdad, qué bueno que existan lo mismo estas rivalidades acérrimas así como estos fans a los que llamamos villamelones ya que al final, terminan siendo un consumidor más de este producto llamado futbol.

Pienso que aunque nos incomoden o hasta nos den risa, los llamados villamelones son precisamente las mentes que los mercadólogos dentro de la industria deben más de tratar de persuadir, ya que al final son precisamente ellos los que se pueden incorporar a una base de fans ya establecida por club, y créanme que si hay un país donde abunda esta especie llamada villamelón, ese es precisamente nuestro querido México.

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