Para los que extrañamos los trapos

Aun recuerdo aquel Octubre del 2006 cuando lleve a mi amigo Inglés Greig (un fanático empedernido del West Bromich Albion) al Estadio Azteca para presenciar el triunfo del América contra los Pumas...

Aun recuerdo aquel Octubre del 2006 cuando lleve a mi amigo Inglés Greig (un fanático empedernido del West Bromich Albion) al Estadio Azteca para presenciar el triunfo del América contra los Pumas por 2-0. Si bien no soy fanático de ninguno de estos dos clubes, si pretendía presumirle a mi "mate" británico algunas de las cosas que nuestro futbol tiene como cualidad ante la siempre respetada Industria de la Liga Premier.

Además del folklor típico que nuestro juego por naturaleza tiene, en los últimos años solíamos agregar un color especial a los estadios cuando las tribunas estaban perfectamente decoradas con mantas, trapos y leyendas que además de llenar de componentes visuales toda la atmósfera, reforzaban la conexión que el equipo por naturaleza tiene con los fans.

En mi mente todavía está la cara de asombro por parte de Greig ante tanta atmósfera única que evidentemente hacía que hasta los no futboleros se sintieran atraídos por la magia de este deporte. Bandas de tela con los colores de nuestro club, imágenes con las caras de las viejas glorias y por supuesto frases que hacían que por el simple hecho de leerlas se nos enchinara la piel. Sin embargo, un buen día bajo el argumento de que este color "genera violencia" se optó por prohibirlas.

A diferencia de otros colegas, en mi caso nunca he estado en contra de la evolución natural que han sufrido las diferentes formas de alentar a tu equipo o en otras palabras, la mutación que por diferentes cuestiones se dio entre los conceptos naturales de porra y barra siempre y cuando sus integrantes respeten el derecho que tienen el resto de los asistentes cuando van a una cancha. De hecho, soy un defensor a ultranza de la libre expresión de los sentimientos hacia tus colores independientemente de la forma en que este apoyo se cristalice (desde luego sin que esto caiga en el terreno de la violencia como desafortunadamente se tornó) Es más, aún sin ser fan de los Pumas, prefiero mil veces más un "Como no te voy a querer" que un "Chiquitibum, Pumas, Pumas ra- ra".

Aclarando que ésta es una apreciación totalmente personal y que por lo mismo respeto y solicito lo mismo para quienes no lo vean así, me parece que la cantaleta de que los trapos anteriormente usados en las gradas (que al día de hoy casi cumplen su primer aniversario de prohibición) desbordaban pasión, nunca han tenido fundamento alguno y no ha sido más que una salida fácil para argumentar que el problema de la violencia en nuestras canchas ha tratado de ser solucionado mediante estas medidas.

En mi caso, extraño llegar a una grada y leer leyendas de apoyo hacia jugadores, observar enormes tiras de tela con los colores del club y por supuesto, extraño aún más contemplar formas de expresión mediante las cuales los fans demostraban su amor hacia el club. Pareciera que en nuestro afán de poner orden nos hemos olvidado de que esa comunicación visual era la cereza del pastel respecto a los ingredientes que conforman la alegría que nos da adorar el futbol.

Todo esto lo comento ya que recientemente fui testigo de ello al contemplar como un árbitro asistente estaba más al pendiente de que fuera retirada una manta donde se podía leer "Resistencia albinegra" que del partido mismo (Partido de Primera "A" entre el Querétaro vs el Colima) Así nos podemos ir por los diferentes campos del futbol nacional y encontraremos que si bien en algunos estadios existe mejor atmósfera que en otros, los "trapos" se encuentran vetados del juego o de estar dentro, lo hacen de manera ilegal

No recuerdo algún día haber visto en México una sola manta racista, discriminatoria o que generara encono. Aún recuerdo como en Italia o Argentina existían leyendas fascistas o de segregación ante lo cual, la decisión de sus autoridades no fue la de prohibirlas ni mucho menos, por el contrario, la medida que se tomó tuvo que ver más con una durísima sanción económica para los clubes lo cual de manera automática ocasionó una regulación sobre estas leyendas, más no una prohibición total como la que existe hoy en México. Sino mal recuerdo, se dijo en su momento que esta medida era transitoria y que este castigo se levantaría hasta nuevo aviso. Ha pasado casi un año y no se ha vuelto a hablar del tema.

¿Por qué hago énfasis en una simples lonas, mantas o como les quieras llamar? En primer lugar porque en definitiva ese color visual no son, al menos a mi entender y como las vimos desde su aparición en México, un detonante para la violencia que ha azotado a nuestro futbol en los últimos años. En segunda instancia porque me parece que coartan la libertad que tienen los fans para decir lo que piensan y sobre todo, lo que sienten hacia clubes, jugadores y hasta lo que opinan con respecto a otros temas. Y por último, porque a mi entender, ese color visual daba vida propia a unas tribunas que no hablan y además, que dicho color complementaba los cánticos y la pasión de los hinchas en la tribuna.

Personalmente lo acepto, yo si extraño los trapos y a partir de un sondeo recientemente hecho por DreaMatch Solutions, la gran mayoría de los fans menores de 25 años también. Me parece que si verdaderamente queremos erradicar la violencia en nuestro juego, debemos todos los que estamos en esta Industria aportar nuevas iniciativas que verdaderamente lo consigan (no hay que ser un genio para determinar que en gran medida las penas severas a nivel judicial así como los castigos ejemplares a clubes e hinchas sin duda ayudarían, en Inglaterra por ejemplo así lo hicieron) y no únicamente generar soluciones al vapor que lo único que logran es distraer la atención así como matar ciertas esencias naturales de este hermoso juego. Opina de esta columna aquí.

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