Antiamericanista que necesita al América

Sobre la reciente salida de Brailovsky del conjunto de Coapa se ha hablado demasiado y a mi juicio se ha polemizado de más. De manera casual o no, el miércoles Romano debutó con un triunfo agónico...

Sobre la reciente salida de Brailovsky del conjunto de Coapa se ha hablado demasiado y a mi juicio se ha polemizado de más. De manera casual o no, el miércoles Romano debutó con un triunfo agónico que me hizo recordar al América ochentero que se convirtió en lo más odiado, pero al mismo tiempo, en lo más necesitado para toda la gente que amamos el futbol.

Siempre hemos hablado en este espacio, de lo que es el ADN de cada club y a diferencia de lo que para, por decir un ejemplo, Cruz Azul, Puebla, Jaguares, etc, significa ser hincha de estos colores, el americanismo va mucho más allá de simplemente tener una camiseta y ondear una bandera cada vez que el América mete un gol. Está inscrito en su origen, que ser americanista encierra demasiados adjetivos, unos más afables que otros, pero al final el americanismo para ojos de muchos ha terminado por ser "un mal necesario en nuestra industria". A mi mente vienen los innumerables recuerdos del América en los 80’s, como cuando el miércoles anterior contra todo y pese a todos, se terminaban saliendo con la suya, donde esto incluía a comentaristas comprados, árbitros con dudosas actuaciones, directivos protagónicos y obviamente un equipo con temple y personalidad que al final terminaba ganando lo que se proponía. Todo esto terminaba en las características propias que los fans americanistas terminaban adquiriendo: ególatras, fanfarrones, presumidos, a veces llorones, pero al final siempre triunfadores y sabiéndose cómo quizás el equipo más importante de nuestro futbol.

Sin embargo, este especia llamado americanismo, tal cual lo estoy describiendo, pareciera que ahora se vive con otra intensidad: los comentaristas de Televisa ya no son más adoradores del equipo, los directivos terminan siendo más ejecutivos de una empresa que figuras protagónicas como en su momento lo fueron Panchito Hernandez, Emilio Diez Barroso, y a los jugadores/técnicos se han convertido en "profesionales", los cuales continúan con las frases de siempre "hay que seguir trabajando", "el equipo está mejorando", etc...

El americanismo es necesario para todos los que odiamos a las Águilas ya que si bien, siguen vendiendo periódicos, generando rating e inclusive llenando estadios requerimos de estos incómodos personajes para seguirle poniendo sal y pimienta a nuestras rivalidades. ¿Qué hubieran dado Chivas, Santos y Cruz azul de los 80’s por haber tenido en ese entonces a un América como el que ahora tenemos?; seguramente esa década no hubiera sido azulcrema. Parece que los directivos de Televisa en su afán de seguir una línea objetiva y menos protectora de las Águilas, se han olvidado del protagonismo y la polarización en extremo que causaban en la industria cuando defendían a su hijo pródigo a costa de quién y de lo que fuera. Pachuca, Chivas y hasta Monarcas Morelia, han hecho una extensiva labor de Mercadotecnia que América hubiera tenido que hacer para potenciar aún más su espíritu autoritario, soberbio y ganador con la que estos colores fueron concebidos.

Todos los que pertenecemos al club de antiamericanistas pedimos que ese club que conseguía hazañas y nos ganaba partidos que parecían imposibles regresen (ojo y ni soy americanista de closet, ni trabajo en Televisa), ya que en la medida que las Águilas recuperen la casta, la jerarquía y el temple que los hizo grandes y los más odiados, en esa misma medida los otros 17 clubes seguirán generando ingresos a costa de ellos.La prueba más palpable de que el americanismo está en una etapa de confusión es que el miércoles anterior la entrada para ver un juego de Copa Santander Libertadores tuvo que ser vendida en $25 pesos (ni el cine más austero y ni hablar de las paupérrimas entradas que ha tenido América en esta temporada). ¿Recuerdas el patético programa llamado América TV?; una iniciativa lamentable de muy bajo presupuesto que desmerecía totalmente la grandeza azulcrema, y así nos podemos seguir con el Socio Águila así como con otros iniciativas que no han sido memorables.

Aclaro nuevamente, soy un antiamericanista pero eso no impide que pida a gritos que verdaderamente regrese el americanismo. A toda nuestra industria nos conviene.

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