Del campo a la oficina

En días pasados se dio el nombramiento de Ana Guevara como funcionaria de deporte del Distrito Federal. La sonorense es sin duda un ejemplo de constancia, dedicación y sobre todo de amígdalas,...

En días pasados se dio el nombramiento de Ana Guevara como funcionaria de deporte del Distrito Federal. La sonorense es sin duda un ejemplo de constancia, dedicación y sobre todo de amígdalas, que ha derrotado a la adversidad para durante mucho tiempo poner a México en el panorama mundial a través de un deporte donde nunca verdaderamente habíamos figurado.

Con esta nueva etapa de Guevara, me surgió la interrogante sobre hasta qué punto el hecho de haber sido una de las mejores atletas de su especialidad la califica para desarrollar actividades de gestión y manejo dentro del deporte mexicano. Evidentemente no entraré a detalle sobre los orígenes y consecuencias de la nueva etapa que Ana ha iniciado, sobre todo porque me parece que cada uno tendremos nuestra propia opinión, todas indudablemente muy respetables.

Sin embargo, me detengo a pensar sobre lo acertado que puede ser el nombrar atletas, futbolistas y deportistas en general como conductores de la industria de manera directa sin haber pasado antes por una preparación universitaria y obviamente especializada en el manejo del deporte desde sus diferentes ópticas.

Trasladándolo al futbol, los clubes y federaciones tienen una ambivalencia en cuanto a sus funciones, es decir, deben de velar por los intereses de su organización desde una óptica deportiva e igualmente comercial para asegurar su correcto desempeño. Ahora bien, para alcanzar esos objetivos, las posiciones que ejecutan esas actividades deben de ser al menos a mi entender, ocupadas por personas especialistas en su ramo para no dejar nada a la improvisación. Quizás por ello los países europeos, algunos asiáticos y desde luego Estados Unidos nos llevan muchos años de ventaja.

Así pues ¿hasta qué punto es arriesgado el poner de inmediato a un futbolista retirado en posiciones gerenciales dentro de un club o una federación? Me parece que ésta, entre otras razones es el motivos principal por el cual a nuestro deporte le cuesta tanto trabajo gestionar de manera adecuada planes comerciales y deportivos.

Particularmente he tenido la oportunidad de estar en contacto con diferentes clubes como Santos Laguna, Monarcas Morelia, Chivas o Pachuca sólo por citar algunos ejemplos donde en posiciones gerenciales la institución ha puesto énfasis en ello. Evidentemente a nivel deportivo existen factores que no se controlan sin embargo, usualmente en ellos hay un plan de mercadotecnia y organizacional a largo plazo. En contraste, también he tenido la oportunidad de conocer otros clubes donde existe una improvisación total de funciones, planes así como una nula preparación de parte de su personal para gestionar a nivel administrativo una organización como lo es un club de futbol.

Evidentemente, a nivel deportivo me parece que lo ideal es que un ex futbolista o entrenador lleve estas funciones, aunque no es una regla. Ahí está el Toluca de Rafael Lebrija quien durante muchos años se encargaba de las contrataciones de futbolistas y los resultados positivos saltan a la vista. En otras ligas, por ejemplo, la figura del Director Deportivo es un grado al cual cuesta mucho acceder y obviamente lleva consigo una preparación importante detrás. Holanda, Alemania, Inglaterra y hasta Argentina en muchas ocasiones son una excelente muestra de ello.

Y para no irnos tan lejos, el mismo Carlos Hermosillo después de retirado, fue a España a prepararse para el objetivo claro que tenía, esto es, el ocupar un puesto directivo ya fuera en el futbol o en alguna otra disciplina (sólo el tiempo y los resultados en CONADE nos confirmarán la preparación y el liderazgo que tiene). Pero a diferencia de Hermosillo, ¿cuánta gente no hemos escuchado en nuestra Industria que de repente saltó de dar el paso de jugador a directivo en un dos por tres?

El mensaje es claro: Si exigimos mejores medios de comunicación, si solicitamos un mejor juego en la cancha, si demandamos un mejor comportamiento de los fans en la tribuna, ¿por qué no exigir que los que pretenden dirigir en cualquier ámbito nuestro deporte verdaderamente se preparen?

Cada vez hay mas recursos académicos, mas fuentes de información para todas las necesidades, por lo que me parece que no existen ya pretextos para que la gente que aspira a llegar a puestos directivos lo haga únicamente valiéndose de su fama o prestigio bien ganado en la cancha o en el campo de entrenamiento.

Les dejo el link de un sitio que provee contenidos interesantes en este sentido y con el cual he tenido la oportunidad de participar en algunos proyectos www.deporteynegocios.com

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