Cuando los medios generan violencia

En este espacio siempre he defendido lo importante que son las rivalidades para nuestro juego ya que son éstas las que al final terminan vendiendo entradas, elevando ratings y evidentemente...

En este espacio siempre he defendido lo importante que son las rivalidades para nuestro juego ya que son éstas las que al final terminan vendiendo entradas, elevando ratings y evidentemente acelerando el corazón de los fans. Sin embargo, creo que es de llamar la atención lo ocurrido en esta semana en Polonia para exacerbar a los hinchas y "motivar" a los futbolistas que participan en esta Euro 2008 

La historia es simple: un periódico de circulación nacional publicó en su portada la imagen de Leo Beenhakker, entrenador del combinado Polaco, sosteniendo las cabezas de 2 jugadores alemanes mientras el título decía: "Tráiganos sus cabezas", lo cual evidentemente causó la molestia tanto de los germanos como del resto del continente.

Es importante señalar que por un lado, esta manifestación polaca obedece a una respuesta a lo que aparentemente en algunos medios alemanes se había manejado referente a que los alemanes que fueran al partido deberían cuidar sus automóviles más de lo común ya que al asistir tantos fans polacos, el riesgo de que se incrementara el robo de sus vehículos era mayor. Si a esto le agregamos el antagonismo que más allá de lo deportivo siempre ha existido entre polacos y alemanes podemos entender, más no justificar, las razones de esta portada que ha causado tanto revuelo

La cuestión, es, ¿hasta dónde realmente los medios para vender se pueden valer de artimañas que generen violencia y que trascienden la ética de cualquier comunicador?, o por otro lado, ¿verdaderamente este tipo de acciones generan que los disturbios aumenten y que el odio deportivo se lleve a otros extremos?

Personalmente creo que a veces los medios de comunicación no nos damos cuenta del impacto que algunas de nuestras acciones pueden tener aún en materias inclusive no tan importantes como el futbol y por ello en ocasiones se siguen dando ciertos encabezados o editoriales irresponsables que si llevan la materia deportiva a campos que no tienen nada que ver con el juego en si  mismo.

No obstante, sí creo que expresiones que fomenten una rivalidad sana siempre serán bienvenidas. Aquí en México siempre fui un partidario de los desplegados de Chivas ya que permitía calentar un partido que en apariencia a nadie le importaba o como sucedió con Pumas, revivir una rivalidad que a todas luces es benéfica para toda la industria. Es por ello que me daba mucha risa aquellos comentarios de colegas que dándose golpes de pecho, satanizaban dichos desplegados sin entender que este tipo de esfuerzos son los que terminan por poner la sal y pimienta a nuestro futbol.

Caso contrario el que ha ocurrido durante muchos años en Monterrey (de manera más intensa durante los ochentas y parte de los noventas) cuando Roberto Hernández Junior se encargaba además de tirar o catapultar jugadores, de arengar y en ocasiones hasta de manipular a la gente para actuar de determinada manera o para pedir el puesto de algunos entrenadores. Al final, cuando se combina la mala intención de los periodistas con la nobleza y el cariño de algunos fans, suelen darse serias desviaciones de lo que debe ser una rivalidad o sentimiento deportivo para llevarlos a terrenos que van más con cuestiones políticas y evidentemente personales.

¿Hasta dónde los medios siguen incitando a la violencia en su afán de vender?, como fans, ¿qué tanto somos capaces de diferenciar lo que es una rivalidad meramente deportiva para llevarlo a un terreno donde dejamos sacar los resentimientos o frustraciones que traes dentro?Me parece que es cada vez más urgente que exista un balance entre los objetivos comerciales que los medios debemos de tener y la responsabilidad ética con la que nos tendríamos que manejar.

En la medida en que todos los que participamos en este deporte entendamos cada quien nuestras responsabilidades para con los demás actores, podremos seguir fortaleciendo rivalidades, construyendo antagonismos deportivos y evidentemente, teniendo mejores medios de comunicación. Al final como en todo y aunque nos duela, tenemos los equipos, los directivos y hasta los comunicadores que como fans nos merecemos.

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