La salida de Markarián

Los clubes de futbol cada vez requieren más semejanzas con los manejos que las empresas y todas aquellas organizaciones con altos estándares de calidad, esto debido a las necesidades tanto...

Los clubes de futbol cada vez requieren más semejanzas con los manejos que las empresas y todas aquellas organizaciones con altos estándares de calidad, esto debido a las necesidades tanto económicas y emocionales que todos los componentes de la industria tienen para con ellos. En consecuencia, una empresa tan importante como lo es Cruz Azul en teoría sigue estas mismas políticas de calidad. Sin embargo y al contrario de lo que ha ocurrido en equipos en apariencia más chicos como Pachuca o Santos, los logros deportivos siguen sin llegar.

La salida de Markarián al frente de la Dirección Técnica nos deja bastantes interrogantes para el análisis. Si queremos ser bien pensados, podríamos decir que su llegada correspondía a un catalizador requerido para sacudirse de las "estrellas" de siempre y empezar una verdadera reestructuración tanto de forma como de fondo. Pensando de manera estratégica, el ciclo del uruguayo estaba contemplado para marcar una punta de lanza y de ahí, que lo mismo Benjamín Galindo o Eduardo de la Torre ocuparan su lugar una vez que el trabajo sucio hubiese concluido. De ser así, el proceso de La Máquina iría por buen camino

Por el contrario, esta la otra perspectiva, la cual nos indica que en función de los posibles intereses, prioridades y nexos de la organización se ha optado por hacerlo a un lado para evitar verdaderas sacudidas dentro de lo más intimo de la corporación y se ha decidido poner al frente a alguien que armonice las revueltas internas que manifiestan los de La Noria.

De irnos por esta segunda opción, existen diferentes rumores respecto a lo que sucedió con Markarián: Desde su distanciamiento con Eduardo de la Torre, pasando por las aparentes imposiciones que se tenían de promotores muy adentrados en la casa azul, e igualmente de la lista de refuerzos inalcanzables y hasta de ciertos problemas familiares que acusa actualmente el entrenador uruguayo. Lo cierto es que ha sido, al menos para toda la industria, una salida inesperada que nos deja demasiadas preguntas las cuales quizás nunca resolveremos con total certeza.

Paralelamente, he tenido la oportunidad de escuchar a hinchas cementeros que manifiestan sentimientos tanto de molestia como de desanimo ya que ante los ojos de muchos de ellos, se corta con una auténtica transformación que el equipo estaba experimentando. Al final, me parece que cada fan es libre de pensar como más le parezca para sacar sus propias conclusiones

Personalmente y sin conocer verdaderamente las razones de ello, creo que la salida de Markarián pone de nueva cuenta en suspenso lo que Cruz Azul recién había comenzado, es decir, un relanzamiento de los valores, de su credibilidad y sobre todo, de la oportunidad de volver a desarrollar en el corazón de los fanáticos cementeros ese sentido de identificación hacia el equipo.

Esto no quiere decir que Makarián hubiera sido un mago o que con él, Cruz Azul necesariamente iba a recuperar el protagonismo y temple perdido en los últimos años. Pero si me parece que había arrancado con nuevas prácticas, con diferentes ideologías e inclusive, aún con algunas desafortunadas declaraciones, con una manera distinta de comunicarse con la tribuna lo cual, se reflejó en la cancha, particularmente en el último torneo

Tomando algunas decisiones valientes ("Chelito", "Conejo", Borgetti así como dejar en el olvido a algunos promotores que sugerían ciertas contrataciones) y refrescando las oportunidades que se le daban a jugadores de la cantera, el tiempo terminó dándole la razón en la cancha pero sobre todo, recuperó el corazón de una tribuna azul ávida más que de éxitos, de una reconexión con sus colores. Y eso es quizás lo más relevante de la gestión que el uruguayo desarrolló en el club durante un año. Por ello la tarea de Benjamín Galindo no será nada fácil 

Más allá de los motivos, mi percepción desde afuera es que dentro de la organización cementera, existe aún una indefinición de las formas bajo las cuales el equipo debe cumplir el objetivo que los medios cada 6 meses le marcamos: El de ser campeón y consolidar a cada instante la grandeza con el que esta organización desde su origen, fue concebida. Por ello, diferentes voces intervienen, opinan y hasta gestionan para devolverle a La Máquina su prosapia retratada en logros deportivos que le permitan seguir alimentando a las nuevas generaciones.

Cruz Azul es una marca poderosa (aunque todavía subexplotada) en nuestro país y urge tener criterios uniformes para que en el corto plazo vuelva a gozar del poderío que algún día tuvo por encima de América o Chivas. En esta búsqueda de las formas, Cruz Azul ha tomado el riesgo de prescindir de Markarián lo que a mi entender es una decisión equivocada sin embargo, sólo sus dirigentes saben las razones y seguramente lo han hecho convencidos de que es la mejor decisión.

Así como en 1998 el Toluca decidió hacer a un lado al que en ese momento era el ídolo de la afición (el arquero Luis Alberto Islas) para respaldar al recién llegado al banquillo Enrique Meza y el tiempo dio la razón a Rafael Lebrija, sinceramente todos los que esperamos ver pronto a un Cruz Azul poderoso y con casta, deseamos que una historia similar se repita por los rumbos de La Noria.  

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