El Caso Tuzzio-Ameli

La toma de decisiones en una organización siempre será compleja y más cuando hablamos de la Industria de las emociones en donde están involucrados sentimientos y pasiones las cuales en ocasiones...

La toma de decisiones en una organización siempre será compleja y más cuando hablamos de la Industria de las emociones en donde están involucrados sentimientos y pasiones las cuales en ocasiones no permiten tomar las determinaciones más adecuadas. Desde la contratación de un jugador, la baja de un entrenador y hasta el aprobar diseños de playeras que matan la tradición sin duda siempre será complejo. Sin embargo, ¿qué sucede cuando este liderazgo tiene que ver con problemas personales en un vestidor los cuales terminan repercutiendo en la relación entre jugadores así como en la imagen de toda la institución?.Y todo esto tiene que ver con el derecho que tienen los futbolistas de hacer lo que les plazca cuando se habla de su vida privada siempre y cuando no estén en horas o tiempos laborales. Lo hemos visto con Kikin, con el "Cuau" y recientemente con lo sucedido entre Oswaldo Sánchez y la policía de Estados Unidos donde el arquero argumentaba que el jugador tiene el derecho a hacer lo que le venga en gana para disfrutar de su vida siempre cuando no interfiera con sus obligaciones laborales.Podremos estar o no de acuerdo con el comportamiento fuera de la cancha y siempre se prestará para opiniones encontradas, no obstante, ¿qué se debe de hacer cuando un conflicto entre dos compañeros de equipo trasciende la cancha y se convierte en un espectáculo para la prensa sensacionalista además de un elemento para quebrar el vestidor de una plantilla? Esto fue lo que ocurrió con Horacio Ameli y Eduardo Tuzzio.Algunos recordarán a Ameli, defensa central que llego al futbol mexicano para América en el 2004 donde su paso fue totalmente intrascendente. De condiciones interesantes, Horacio siempre mostraba carácter y garra en los equipos donde militaba, esto es River o San Lorenzo por mencionar algunos. Y fue en este ultimo donde convivió más con Eduardo Tuzzio del cual se hizo gran amigo y compañero de juego. Una pareja de centrales que se comunicaban bien lo mismo personal que profesionalmente y como consecuencia de ello, River Plate parecía que había encontrado una dupla en la zaga muy efectiva hasta antes de un incidente que marcó la carrera de ambos y lo peor, que desgarró al vestidor millonario que como resultado, terminó afectando su desempeño a nivel deportivo.Resulta que en el primer semestre del 2005, los de Nuñez jugaban la Copa Santander Libertadores con grandes expectativas de ser campeones. Igualmente afrontaban el torneo local como contendientes naturales y "casi" obligados a obtener el título. Lamentablemente no contaban con que un problema personal entre Tuzzio y Ameli partiría el vestidor, dividiría a la afición y sería la causa que desmoronaría toda una campaña. Frente a todo el plantel, Eduardo Tuzzio explotaba hecho en cólera lo que Horacio Ameli le había hecho, donde de manera literal, así gritaba "sepan todos, como este mal parido se ha burlado de mi siendo por dos meses el amante de mi esposa". Y en efecto así sucedió. El gran amigo y compañero Horacio Ameli tuvo un "affaire" con la esposa de Tuzzio lo cual desembocó en problemas internos dentro del plantel, fricciones entre dirigentes sobre como actuar frente a tal situación y hasta incidencias directas en la manera en que ambos jugadores se comunicaban en la cancha. Todo esto, sin tomar en cuenta a los medios escandalosos que sólo buscaban la nota frívola que pusiera a ambos jugadores en una situación más crítica de la que ya estaban.Resultado de este penoso suceso: Un River eliminado tempranamente en la Libertadores de aquel año y con un campeonato local sin el protagonismo deseado. La dirigencia de River separó a ambos jugadores de la plantilla argumentando que era lo más sano para el club. Con el tiempo, la opinión pública terminó por tomar partido a favor de Tuzzio y un tiempo después éste regresaría al cuadro millonario. En lo que refiere a Ameli, aún con contrato vigente, fue relegado del equipo, entrenándose por su cuenta y anduvo dando tumbos en clubes inferiores sin poderse quitar el estigma de "ingrato" o "mal amigo". Aparentemente está ya en el retiro.Los jugadores de ese entonces no han querido por obvias razones, abundar demasiado en el tema, no obstante, ¿cómo reaccionar ante una situación similar?, ¿es posible separar lo sucedido fuera del terreno de juego del desempeño en la cancha?, ¿afecta éste tipo de escándalos la imagen de una marca como River Plate o sólo perjudica la percepción que se tiene de los jugadores involucrados?, ¿si tú hubieras sido dirigente de este equipo Argentino, cuál sería la manera más sensata de resolver este conflicto?.Todo esto va en relación directa para aquellos jugadores que no conciben que en el momento de convertirse en profesionales y ser figuras mediáticas, sus acciones pueden repercutir de manera directa en la imagen de las marcas (Clubes, Selección Nacional y Patrocinadores) a quienes representan. Igualmente, los directivos de organizaciones deportivas siempre estarán expuestos la toma de decisiones con matices complicados y más aún cuando se trata de temas tan delicados como el relatado anteriormente pero me parece,  que en la medida que todos los involucrados entiendan que hasta los más mínimos detalles fuera de la cancha influyen para consolidar el valor de su imagen, en esa proporción la gestión de un equipo de futbol será mas sencilla.Al final los futbolistas, los clubes, y hasta los patrocinadores si bien son marcas, están gestionadas por personas las cuales no se escapan de fallar ante las tentaciones y naturalidades del factor humano por lo que sin duda la labor de los que están inmersos en la Industria no es nada sencilla siempre y cuando todos los que estamos en ella seamos más profesionales y aunque la gran mayoría de nosotros no dirigimos los destinos de ningún club profesional te pregunto, si tu hubieras sido dirigente de River Plate ¿Qué hubieras hecho?.Opina de esta columna Aquí

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