La recesión que se avecina

Si bien continuamos escuchando de las grandes cantidades de dinero que se siguen pagando alrededor del futbol por conceptos de derechos de transmisión, patrocinios y demás variables que hoy...

Si bien continuamos escuchando de las grandes cantidades de dinero que se siguen pagando alrededor del futbol por conceptos de derechos de transmisión, patrocinios y demás variables que hoy componen esta Industria, es una realidad que la crisis mundial que se está viviendo tarde que temprano estará afectando a nuestro hermoso juego y para muestra, aquí una probadita.

Según fuentes de la empresa Reuters, los equipos de la Premier League por primera vez en 16 años decrecieron en sus ingresos por conceptos de patrocinios con respecto al año anterior (De 138 millones de USD a 123) si bien ésta sigue siendo una cifra respetable, algunos analistas estiman que lo peor en este rubro está por venir ya que serán los clubes medianos y pequeños los que vivirán las consecuencias de los recortes presupuestales que muchas empresas globales están sufriendo derivado de la actual situación mundial a nivel financiero.

Lo que es más, el siempre poderoso Manchester United no ha estado ajeno a esta circunstancia derivado de la problemática actual por la que atraviesa su principal patrocinador, la aseguradora norteamericana AIG por lo que su acuerdo por cerca de 56.5 millones de libras esterlinas se tambalea. De hecho, actualmente en la Premier hay 2 clubes sin patrocinador oficial, por un lado el West Ham United quién fue victima del colapso financiero que experimentó "XL" la aerolínea que hace unos cuantos días suspendió operaciones (teniendo que retirar su marca del uniforme ya arrancada la liga) e inclusive un modesto equipo de la zona de Birmingham como lo es el West Bromwich Albion que aun sigue sin encontrar un socio comercial mayor. Inclusive en Italia, la Lazio, un histórico del Calcio, tampoco ha logrado cuajar un acuerdo significativo lo que la ha mantenido lo que va de la campaña sin marca patrocinadora alguna.

De hecho, algunos ejecutivos de distintas empresas consultoras piensan que esta tendencia negativa no afectara a los llamados “grandes” de cada país sino más bien a escuadras pequeñas que tendrán que enfocar sus baterías, al menos por ahora,  en conseguir fuentes de financiamiento locales que les permitan seguir operando. Si a esta situación sumamos la baja considerable que se viene en muchos consumidores referentes al poder adquisitivo para demandar el fútbol nos encontramos que en Europa ya empiezan a preocuparse para tratar de encontrar posibles soluciones.

Y mientras todo eso sucede en el viejo continente que es donde se juega el mejor fútbol del mundo, ¿que ocurre en México? Pues de entrada, aquí hay un dueño que quizás ya se dio cuenta de ello y por eso ha preferido vender a cuanto jugador talentoso figura en su club al tiempo que desarrolla su marca como nadie pero que ahora se encuentra más que comprometido con los resultados que en la cancha su equipo no brinda.

De igual forma, tenemos a un dueño que sigue con tres equipos y que parece que ahora más que nunca se aferra a continuar con ellos ya que hasta el presidente de nuestra federación ha admitido que mientras FIFA lo prohíbe en el resto del planeta, hacia México no han tenido observación alguna.

Por ahí también figuran otros equipos que tienen el apoyo de empresas trasnacionales pero que sin duda deben prender las veladoras para que sus benefactores no se cansen o la recesión no los alcance y puedan sortear las posibles dificultades económicas que se puedan dejar venir.

En opiniones vertidas por una de las cabezas de la agencia de medios internacional Ogilvy, se estima que en muchas latitudes el futuro inmediato de los patrocinios deportivos estará en gran medida sustentado por marcas y anunciantes locales que encuentren en sus equipos y en otras iniciativas domésticas una manera de conectar con los fans. Puede que sea cierto, aunque también, puede que sea exagerado. Lo que es una realidad es que el futbol de ninguna manera está al margen de las posibles vicisitudes económicas que se avecinan y por ello, me parece que los dueños deberían estar tomando cartas en el asunto para que nuestro juego no lo resienta ni en la cancha ni en la tribuna. Sin embargo, da la impresión en ocasiones que los únicos que no experimentan estas "crisis" son promotores, representantes y varios dirigentes que terminan haciendo un festín entre cada temporada con tantas "sacudidas y re ingenierias" que se dan en apariencia pero que no traen los resultados que el aficionado quiere ver.

Al final, la mercadotecnia y la promoción mediática que le damos a este juego no servirían de nada si el producto que vemos cada fin de semana en nuestras canchas no está a la altura de lo que nosotros los fans demandamos.

Lamentablemente, muchas veces ocurre así.Opina de esta columna aquí.

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