Un grande venido a menos

Se han escrito ya tantas líneas en los últimos años sobre la llamada "crisis" de Cruz Azul que honor a la verdad más que parecer un momento pasajero ya se está convirtiendo en un estilo de vida....

Se han escrito ya tantas líneas en los últimos años sobre la llamada "crisis" de Cruz Azul que honor a la verdad más que parecer un momento pasajero ya se está convirtiendo en un estilo de vida. Afrontémoslo, Cruz Azul sólo vive de lo que en su momento grandes nombres le dieron a la institución pero que hoy simplemente son parte de un pasado que a muchos jóvenes ni les tocó sentir.

La tradición es muy importante, pero se debe alimentar a diario, y no me refiero a que obligatoriamente ganes títulos ya que aquí entran factores que están fuera de tu control, lo que sí es que al menos dentro y fuera del terreno de juego se vea pasión por los colores y orgullo para defender un pasado. Eso hace mucho que no se ve por los rumbos cementeros.

Ya sabemos que La Máquina simplemente no encuentra el camino y cuando se vislumbraba que podría hacerlo, se impusieron otros intereses. En su momento manifesté en esta columna que la salida de Markarián le costaría más de lo que pensábamos al Azul, y no necesariamente por lo deportivo, sino más bien porque era un reflejo de cómo las disputas personales en esa organización están por encima de todo. Lo penoso es que están arrastrando con toda una estirpe ganadora que se había construido y de paso están aniquilando la afición de muchos jóvenes que no encuentran razones de peso para hinchar por un club que nos ha demostrado innumerables ocasiones que se muere de nada.

Más allá del resultado de ayer contra Indios y de que se puedan o no meter a la Liguilla, nuestro futbol necesita a Cruz Azul. En un país donde habían existido hegemonías históricas de dos equipos como lo fueron Chivas y América hasta inicios de los setentas, los cementeros llegaron a refrescar el panorama nacional, haciendo de un equipo pequeño una gran institución que llegó a acarrear masas a nivel nacional y con la cual muchos jóvenes de ese entonces se identificaron por ser una organización dinámica, moderna y sobre todo triunfadora. De estos tres atributos que acabo de mencionar hoy queda muy poco.

El equipo está inmerso en una mediocridad que da pánico, jugadores de sangre caliente que cuando llegan a La Noria se contagian del pecho frío y se vuelven témpanos sobre el terreno de juego. Entrenadores tanto del primer equipo como de las inferiores que da la impresión que están más comprometidos con terceras personas que con el club y de los dirigentes ni hablar, llevan años poniendo su mejor esfuerzo económico pero al final los números son fríos: Un campeonato en 28 años, simplemente raquítico.

Y ese es el tercer equipo con más afición según estudios de opinión que hemos hecho. Toluca ya los empató en títulos y Pumas cada vez gana más adeptos para colocarse como el número tres en preferencias, sin embargo, las cosas en La Noria aunque aparentemente cambiarían después de su penosa eliminación ante Pachuca en la mesa por allá de mayo del 2007, lamentablemente siguen igual.

Dice un viejo adagio empresarial: ¿cómo quieres que cambien los resultados que das si continúas haciendo las cosas de la misma manera? Me parece que en Cruz Azul no lo han entendido. Tanto en lo deportivo como en lo mercadológico es un club que se ha quedado rezagado y rebasado por escuadras que han ido creciendo y que le han ido quitando protagonismo, ya que al margen de los resultados deportivos, La Máquina se ha encargado de ir apagando el sentido de pertenencia y afiliación emocional entre su afición.

A la familia Álvarez a  la cual respeto, le reconozco el trabajo que han hecho poniendo el nombre de la Cooperativa muy en alto. Han desarrollado planes estratégicos para su organización los cuales los han llevado a ser reconocidos mundialmente en el ámbito empresarial (no cualquier compañía se anuncia en publicidad estática en partidos de la Premier League como parte de sus planes de expansión tal cual lo están haciendo actualmente) sin embargo, les hago un llamado para que revisen el modelo de gestión, de negocio y deportivo de su línea de producto llamada futbol. Sus consumidores aunque muy leales, se siguen alejando no sólo de la cancha sino lo que es más preocupante, de sus raíces y con ello todo el futbol mexicano pierde en su conjunto.

Necesitamos un Cruz Azul poderoso, que compita de tú a tú con Chivas, América y Pumas, que desarrolle una rivalidad de verdad con Pachuca y Toluca, que vuelva al plano internacional como lo hizo en el 2001 y que al igual que su Cooperativa sea un orgullo de todo México.

Créanme, independientemente de quién sea tu equipo, a nuestro futbol nos conviene que el Azul vuelva a pintar y no se ande dando tumbos con su prestigio y tradición que tanto trabajo costó forjar. La decisión sólo está en los propios rumbos de La Noria. 

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