Circo, maroma y Chivas

Siempre he sido un defensor de aquellos que intentan romper esquemas y se arriesgan a hacer las cosas de manera distinta sobre todo, en un ámbito donde existen muchos factores e intereses.

Siempre he sido un defensor de aquellos que intentan romper esquemas y se arriesgan a hacer las cosas de manera distinta sobre todo, en un ámbito donde existen muchos factores e intereses a los cuales no les conviene que surjan figuras que cimbren las típicas estructuras de nuestro futbol. Por ello, desde la llegada de Jorge Vergara en octubre del 2002 a la escena de nuestro juego, he compartido y diferido de sus decisiones lo mismo como aficionado que como integrante de esta industria ya que al final, ha ofrecido una propuesta diferente tanto en sus manejos mediáticos como mercadológicos y deportivos. Podremos estar o no de acuerdo con su estilo pero nadie puede negar que para bien o para mal, ha llegado a incorporar su sello en el manejo de un equipo de futbol. No obstante, Jorge está siendo tentado por uno de los enemigos más peligrosos que cualquier ser humano puede enfrentar: Su Ego. Esa egolatría que al final, puede ser el motor y al mismo tiempo la perdición de cualquier persona es la que a mi juicio está convirtiendo actualmente al Guadalajara en un auténtico circo, maroma y teatro. Pareciera que la anarquía está gobernando al equipo más popular de México y eso paradójicamente está sucediendo por el afán de protagonismo que su dueño ha manifestado cayendo inclusive en la ruptura de códigos e incorporando a su toma de decisiones a gente que conoce menos que el propio Vergara del tema. Han pasado 7 años y medio, y aunque es cierto que le devolvió el protagonismo a una institución que se había tornado gris y mediocre en los últimos años de la promotora, este discurso pareciera empezarse a desgastar ya que al final, sólo ha obtenido un título y por el contrario ya una decena de entrenadores (entre interinos y oficiales) los cuales parecieran casi todos encontrar en la palabra injusticia un común denominador para explicar su salida de las oficinas de Verde Valle. Es importante reconocer que la administración Vergara ha sido quien mejor ha aplicado las reglas de la mercadotecnia en el futbol mexicano, por encima inclusive de los admirados Tuzos que más bien han sido los pioneros en la Comunicación, Relaciones Públicas y Compromiso social. Sin embargo, los resultados en la cancha así como la imagen que los fans perciben de Chivas como organización son al final del día los motores de cualquier herramienta de mercadotecnia en un negocio como el futbol y estos aspectos, dan la impresión que cada vez se alejan más de los colores rojiblancos. Vergara ha sido un genio maximizando sus derechos de transmisión, desarrollando su línea de licencias y utilizando a la marca Chivas como piedra detonante para sus otras unidades de negocio. Al mismo tiempo, ha impuesto un estilo polémico, maquiavélico y emprendedor al mando del equipo más popular de México. Lamentablemente, se le pudiera estar olvidando que a la gran mayoría de la gente no le interesan las actividades sociales o del glamour que la "pareja presidencial" pueda desarrollar. Aceptémoslo, al fan promedio le apasiona el equipo por lo qué representa y por ello, quiere ver ganar campeonatos a Chivas tal cual lo sugirió el propio Jorge en su precampaña en el 2002, es decir, con los mejores jugadores mexicanos y con el mejor entrenador del mundo ya que su estirpe y su responsabilidad con nuestro futbol así lo demandan. Ojo, no soy de los que critican a ultranza a Jorge Vergara pues como lo mencioné en un principio, creo que su personalidad se requiere para más de un dueño dentro de las esferas del futbol mexicano. Ha fortalecido rivalidades (yo extraño mucho sus desplegados) y ha creado nuevas (sino pregúntenle a los Pumas), le ha dado sabor al futbol mexicano, ha posicionado la marca Chivas en Sudamérica y devolvió a la organización la importancia que al final la promotora y el propio Club le habían sustraído. Lo percibo como un tipo muy inteligente, que arriesga y que ha roto con viejos esquemas y mañas (promotores, piratería por ejemplo) que reinaban en el entorno Chiva. Pero precisamente como es un tipo al cual respeto, vale la pena señalar sus áreas de oportunidad y una de ellas es el canalizar su ego así como su afán de protagonismo de una mejor manera para verdaderamente construir proyectos deportivos a largo plazo en el primer equipo que permitan alcanzar una dinastía que como el mismo profetizó, sería el objetivo del Rebaño. Le vayas a Chivas o no, hay que reconocerlo. Al futbol mexicano por muchas razones le conviene que el Guadalajara siga siendo su referente y por ello, es importante que su dueño aprecie las críticas acerca de los errores recientemente cometidos que buscan mejorar el entorno del llamado equipo más querido de este país.

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