¿Y si no vamos al Mundial?

Sigue sin haber personalidad ni mentalidad para asumir el rol de superiores y poder demostrarlo en la cancha.

Un juego desastroso Sigue sin haber personalidad ni mentalidad para asumir el rol de superiores y poder demostrarlo en la cancha. Y lo peor es que esto sucede dentro y fuera del terreno de juego con todo y lo que intentamos vender a través de los medios. El mal paso de la Selección Nacional nos hace temblar a todos, tanto a medios de comunicación, como a patrocinadores y desde luego a jugadores y aficionados. Por ello y más allá de tratar de encontrar responsables, quisiera que hiciéramos un ejercicio mental sobre lo que ocurriría si México no asistiera al Mundial. Entendiendo que nadie quiere que esto ocurra, los invito a que hagamos un ejercicio sobre todo para ver si de verdad como algunos dicen, esto sería un revulsivo para las estructuras de nuestro futbol. Televisoras: Se calculan que habría pérdida acumuladas entre las dos cadenas por encima de los 100 millones de dólares. Esto sin contar el desprestigio que ambas tendrían por la conocida influencia que tienen sobre los destinos de nuestro futbol. Javier Aguirre: Devaluaría sus bonos al menos en México pasaría de ser el bien amado a un personaje más terrenal. Al final, eso permitiría entenderlo como lo que es, un buen técnico pero que aun no gana nada a nivel internacional Patrocinadores: MoviStar, Adidas, Banamex y Toyota entre otros sufrirían una catástrofe financiera ya que en gran medida, estas empresas recuperan alta inversión en el último año del ciclo mundialista por lo que no llegar a la Copa del Mundo ocasionaría un auténtico desastre comercial y mercadológico. Otras marcas: Un Mundial origina que todos se quieran subir al barco ya que es el evento ideal para asociar su marca con el futbol e indirectamente con la Selección. Si el Tri no fuera al Mundial, olvídense de promociones atractivas que te lleven a Sudáfrica así como de distintas iniciativas que promocionen en demasía el Mundial. Jugadores: Quedarían marcados por la industia y aunque muy seguramente seguirían cobrando las altas sumas de dinero que devengan, es una realidad que cargarían con ese lastre durante toda su carrera sino, pregúntenle a Esqueda, Santiago Fernández, Landín y demás futbolistas que fueron incapaces de calificar a los juegos olímpicos del año pasado. Dirigentes: Hay una frase que suelen decir en Sudamérica que dice: “Qué se vayan todos” posiblemente eso sucedería sin embargo, los auténticos dueños del balón perdurarían. Clubes: Seguirían las cosas prácticamente igual ya que como lo sabemos, cada equipo ve por sus propios intereses tanto comerciales como deportivos. Algunos continuarán tratando de dar fogueo a jóvenes pero varios seguirán viendo sólo el corto plazo y por ende, permanecerán contemplando la inversión en Fuerzas Básicas como algo inecesario. Aficionados: Conociendo la raquítica memoria que se tiene en este país, pasarían 2 meses y después la gente se volvería a enganchar con el torneo local sin recordar lo que ocurrió en la Eliminatoria. Comunidad Internacional: Creo que éste sería el rubro que más se transformaría. En demasía, y lo digo con mucho respeto, seríamos una auténtica burla en el panorama latinoamericano y de extrañeza en el escenario mundial. En definitiva quedaría claro que nuestro futbol vale por más por su inflada economía que por lo que ocurre en la cancha. No fuimos al Mundial Sub-17 No fuimos al Mundial Sub-20 No fuimos a los Juegos Olímpicos No iremos al Mundial, y pregunto, ¿eso cambiaría en algo?   Un equipo tercermundista llamado “El Salvador” nos pasó por encima, ni todo el poderío de nuestra industria parece ayudar a componer el barco y con todo y ello creo que aunque no fuéramos al Mundial, lamentablemente nada cambiaría.

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