Rebaño sin ovejas ni Pastor

Existe una frase muy atinada en el mundo de la mercadotecnia la cual indica que "la publicidad es efectiva con un producto sólo si la calidad del mismo corresponde a lo que se promete".

Existe una frase muy atinada en el mundo de la mercadotecnia la cual indica que “la publicidad es efectiva con un producto sólo si la calidad del mismo corresponde a lo que se promete”, y aunque en este espacio hemos hablado numerosas ocasiones sobre las diferencias importantes que existen entre el futbol y el resto de las industrias, me parece que cabe la comparación para ilustrar lo lamentable en lo que se ha tornado el caso de Chivas. A casi 7 años de la llegada de Jorge Vergara como el mandamás rojiblanco, las cifras son contundentes: un campeonato en 14 mini torneos. Cuando se realizaba este análisis, siempre solía tenerse como atenuante el hecho de que el Guadalajara era un gran animador del torneo ya que más allá de los resultados, desplegaba un juego vistoso y agradable para la tribuna. Si a eso le sumábamos la gran cantidad de jóvenes con calidad que producía su cantera, entonces el balance terminaba resultando favorable para la administración de Vergara. Desgraciadamente, de 18 meses para acá esto se ha ido diluyendo. Chivas es un club donde da la impresión que se ha perdido el rumbo. Jorge Vergara ha disuelto “Consejos de Futbol” con una facilidad que asusta al tiempo que parece disfrutar el hecho de que auxiliares técnicos se den el lujo de pagar sus novatadas como entrenadores de Chivas. Probablemente se está más enfocado en seguir desarrollando licencias para sus productos, terminar su estadio y continuar explotando su marca sin recordar que todo esto no sirve de nada si el producto que uno ve en la cancha cada semana no da espectáculo y obtiene resultados. Lo peor, es que con las recientes modificaciones al escudo (lo que a mi juicio obedeció más a cuestiones legales que de marketing) así como con el pésimo desempeño del equipo se ha ido ganando el descrédito entre la afición rojiblanca tanto por su gestión como por sus desplantes. Hoy Chivas no tiene ni pies ni cabeza y lo peor es que no se ve si quiera un dejo de sensatez en lo que se refiere a la toma de decisiones deportivas. Creo que nadie se imaginó que la salida de Néstor de la Torre fuera a pasar una factura tan grande. En el futbol como en la vida, siembras lo que has cosechado y es una verdad que en Chivas se ha trabajado de un tiempo a la fecha muy mal. Los jóvenes no terminan por despuntar (Marco Fabián, Sergio Ávila, Omar Arellano, Pato Araujo etc.), algunos consagrados parecen estar desconcentrados (Luis Michel, Ramón Morales, Héctor Reynoso) y otros elementos han quedado mucho a deber (Aarón Galindo y Sergio Ponce). Desde el punto de vista técnico, para nadie era un secreto el hecho de que Francisco Ramírez no tenía ni la capacidad ni la personalidad para dirigir al Guadalajara, por ello su llegada al equipo era la crónica de una muerte anunciada. Y ni hablar de las decisiones tan equivocadas a la hora de poner o dejar entrenadores. En lo que con concierne al lado directivo, la pareja Vergara-Fuentes parece haber perdido tanto el rumbo como el auténtico interés de hacer de Chivas “el mejor equipo del mundo” tal como el propio Vergara lo prometió a su llegada en octubre del 2002 y ahora parecen ponderar más las cuestiones comerciales que las deportivas. Pobre Rebaño, siendo el equipo con más afición, en la actualidad no tiene ni pies ni cabeza y créanme que a todos los que pertenecemos o nos gusta el futbol, nos conviene que de una vez por todas el Guadalajara cumpla al menos la mitad de todos los objetivos que en su momento Vergara nos prometió. Por el bien de nuestro futbol esperemos que así sea.

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