La Cuau Manía

Durante las pasadas fiestas navideñas experimenté en carne propia lo que el promedio de aficionado al futbol siente con respecto a Cuauhtémoc Blanco.

Durante las pasadas fiestas Navideñas experimenté en carne propia lo que el promedio de aficionado al futbol siente con respecto a Cuauhtémoc Blanco. Durante una reunión con aproximadamente 20 personas, una chica que lleva viviendo cerca de 8 años en el extranjero osó criticar a la ligera al Súper Cuau. De inmediato, se ganó las miradas más fulminantes entre todos los presentes como una señal preventiva para no poner en riesgo su carisma entre la audiencia por el hecho de atacar al bien amado de la colonia Tlatilco. El "10" del Veracruz entró desde hace ya un rato, en el selecto grupo de jugadores mexicanos que pueden codearse con Horacio Casarín, Enrique Borja o Hugo Sánchez en lo que a idolatría se refiere. Cuauhtémoc ha construido una personalidad polémica dentro de las canchas y ni que decir de su comportamiento fuera de ellas; sin embargo, ha conquistado el corazón de aquellos que inclusive llegamos en algún momento de su carrera a sentir antipatía por el (me incluyo en esta clasificación). De hecho, siempre he pensado que cuando uno escucha hablar a Blanco, es una especie de termómetro popular para entender como siente y como vive un mexicano promedio sea o no aficionado al futbol. Por ello, el Cuau se ha consolidado como una figura inclusive aspiracional para muchos segmentos de nuestra población que ven en él, un espejo motivacional para conseguir sus sueños. En algunos días, Blanco cumplirá 37 años y con todo y eso, sigue siendo uno de los referentes más importantes de nuestro futbol. Eso le da para seguir haciendo suspirar lo mismo a sus seguidores dentro de la Selección Mexicana como a toda la afición Veracruzana, y es aquí donde me quiero enfocar: La contratación de Blanco en los Tiburones será productiva en lo particular y evidentemente en lo Mercadológico pero lamentablemente no en lo deportivo para los escualos. Vamos por partes. En primer lugar, Blanco y su inclusión a la Liga de Ascenso ha logrado lo que los mismos equipos de esa división no habían conseguido, es decir, hacer que los medios de comunicación volteen de una manera mas decente a la otrora llamada Primera "A". Sin duda, el resto de los equipos que conforman este circuito deben hacer lo posible para capitalizar la inversión de otros, en este caso la de los jarochos. Cuauhtémoc y el Veracruz indudablemente están contribuyendo a que esta división por fin deje de deambular entre terrenos pantanosos y se fortalezca por el bien del futbol nacional. En lo particular, Blanco se mantendrá en forma y mientras lo hace, ayudará a que los Tiburones incrementen sus ingresos por ventas de boletos, derechos de transmisión y hasta hagan un intento por desarrollar un verdadero esquema de Mercadeo para que dentro de su escala, posicionen a la marca aún más en su mercado local. Desafortunadamente, el equipo no ascenderá. Aclaro que en lo personal, me encantaría que Veracruz regrese a la Primera División, de hecho, me parece que nuestro Máximo Circuito los necesita. Lamentablemente el equipo está siendo construido en función de un solo hombre y lo peor, que su Dirección Técnica encabezada por Joaquín del Olmo ha mostrado en distintos pasajes con los mismos Tiburones así como con Correcaminos que no tiene los tamaños para hacer campeón a una escuadra. La Cuau manía logrará incrementar los reflectores hacia el Veracruz como lo hemos comentado pero me atrevo a predecir que a nivel deportivo, el Tiburón no volverá a la élite del balompié mexicano, al menos en este ciclo. (De equivocarme, seré el primero en tragarme mis palabras y publicarlo en este espacio). Pese a ello, los que estamos convencidos de que el futbol local es tan fuerte como su Segunda División, debemos estar agradecidos de que en un caso atípico, el efecto Blanco beneficie a los clubes de la llamada Liga de Ascenso.

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