¿Mandar todo al diablo?

La historia se repite como cada 4 años. Algunos medios quieren ver sangre y los menos suelen ser más mesurados.

La historia se repite como cada 4 años. Algunos medios quieren ver sangre y los menos suelen ser más mesurados. Todos buscan respuestas y muy pocos aciertan a dar opiniones certeras. Sin embargo ¿de verdad alguien cree que es necesario mandar todo al diablo y empezar de cero? No entiendo porque nuestra mentalidad mexicana en otros ámbitos como lo político, lo social, lo económico y hasta en lo cívico tendría que ser diferente en el futbol. Y ahí es cuando nos damos cuenta que en casi todo, solemos ser cortoplacistas y ponderar los intereses económicos sobre los deportivos (¿Cuántas veces no has visto que en terrenos baldíos en lugar de construir espacios para practicar deporte o áreas verdes, te ponen un centro comercial y casi todo mundo se queja pero al final termina comprando?) Nuestra industria del futbol sin duda ha avanzado. Los que tenemos mas de 30 años recordaremos las paupérrimas formas en como México enfrentaba a los llamados grandes y nos felicitábamos por no haber recibido una goleada. Nuestro futbol estaba aislado sin participar en competencias de respeto y la Selección, con todo y su tradición, era un equipo más respetado por su longevidad en competencias mundiales que por su aplomo o calidad. Hoy eso ha cambiado. De igual forma, las prácticas comerciales y de mercadotecnia alrededor de nuestro futbol daban risa. Había directivos más improvisados y federativos mas tramposos y  corruptos que los que en la actualidad tenemos. A diferencia de hoy, solo una televisora controlaba los destinos del futbol y lo inflado del producto llamado “TRI” ofrecía resultados verdaderamente tristes. Es una verdad que ha habido una evolución y sin embargo, todavía no alcanza. Y no para el obsesionado quinto partido sino en general, para mostrar un nivel de juego competitivo que refleje el verdadero potencial de nuestro futbol. Pero para ello, todos los que integramos esta industria debemos entender nuestro rol y mejorar lo que podemos hacer desde nuestra trinchera. Aficionados: Aprendiendo más de futbol, siendo menos cerveceros y más analíticos para exigir y hasta “perdonar” fallas cuando así se amerite. Siendo consumidores más activos y menos pasivos. Proponiendo pequeñas iniciativas que van desde insignificancias para mejorar el ambiente en los estadios hasta cuestiones más profundas como dejar de consumir situaciones de nuestro torneo cuando no estamos de acuerdo. Medios: Preparándose más e ilustrándose para educar al aficionado. Buscar menos sangre y ser más profesionales. Este Mundial ha sido un gran escaparate para desnudar a comentaristas y pseudo reporteros cuyos desempeños son lamentables frente a un micrófono. Denotan irresponsabilidad en el ejercicio de su profesión así como una falta de respeto a su audiencia. Así mismo, que algunos otros dejen de ser tan tendenciosos para descalificar a un grupo de directivos simplemente porque están resentidos o porque envidian sus derechos de transmisión. Jugadores: Que desarrollen una fuerza mental a prueba de balas para que no nos justifiquemos ante errores arbitrales bajo el argumento absurdo de “nos desconcentramos”. Que tengan menos “face” y mas “book” ya que eso junto con una mayor preparación física y técnica nos ayudará a que ese nivel se refleje en competencias internacionales sin importar si juegan en México o en Europa. Entrenadores: Mayor preparación. Y no me refiero únicamente a los 36 que dirigen en Primera y Primera 'A'. Hablo de los entrenadores que se dedican a forjar nuevos valores los cuales en muchas ocasiones son poco profesionales, corruptos y limitados. Y a los “consagrados”, que apuesten más por la cantera y menos por acuerdos de transacciones donde ellos se llevan una tajada. Directivos: Muy sencillo. Que entiendan que el producto será mejor si es ganador a si lo es tan mediano como el que usualmente tenemos. Vale más en dinero una semana más de Mundial cada 4 años que una Liguilla adicional anualmente. Fuera los torneos cortos y desarrollemos un sistema de competencia que premie la excelencia. Pero por sobre todas las cosas, adiós a los partidos absurdos de la Selección en Estados Unidos. Patrocinadores: Que negocien un monto menor como tarifa base al costo de sus acuerdos y que los mismos se incrementen a partir de premios por resultados en la cancha. Que entiendan que es importante activar sus patrocinios pero no a costa de una saturación extrema de la imagen de los futbolistas ya que a la larga termina siendo perjudicial (¿Haz sandwich?) Sea quien sea el nuevo entrenador, y sin importar quien tome las decisiones de largo plazo, nada cambiará si las nuevas generaciones no impulsamos y movemos iniciativas para lograr lo que todos anhelamos, es decir, una mejor industria local que se refleje en resultados globales. twitter@DreaMatch

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