La crisis catalana

El ser considerado un equipo grande es un elogio, y más teniendo como respaldo un rico historial en el medio futbolístico mundial, campeonatos de liga, copa, torneos internacionales, grandes...

El ser considerado un equipo grande es un elogio, y más teniendo como respaldo un rico historial en el medio futbolístico mundial, campeonatos de liga, copa, torneos internacionales, grandes jugadores, etc.

Ese peso ganado a través de los años como institución deportiva obliga al equipo a tener actuaciones sobresalientes y a ganar campeonatos tanto en su liga como en otras competiciones, estar siempre en las primeros planos del futbol; sabemos de sobra que hay otros equipos en la pelea, algunos con el mismo peso protagónico, otros con la intención de trascender y que impedirán en buena lid que el equipo grande gane, pero... ¿qué pasa cuando llegan esas crisis que alejan a los aficionados de la tribunas? Cuando el aficionado muestra su descontento exigiendo cabezas, la plantilla de estrellas no responde a las expectativas que se crearon en torno a ellos y lo mismo pasa con el director técnico. ¿Los altos mandos también son culpables? ¿Qué hacer o como reaccionar ante un tobogán que parece no tener fin y que lleva a este tipo de equipos a los encabezados de los periódicos resaltando su problemática y no sus acostumbrados triunfos?

El Futbol Club Barcelona está a un paso de tocar fondo en la liga española y es cuando se recurren a preguntas como las que se citan anteriormente y otras, exigiendo una explicación de cómo un equipo de abolengo a nivel mundial haya llegado a estas instancias con el plantel que tiene, con su infraestructura, por la liga en que juega (que eso es otro punto de discusión debido a la excesiva cantidad de jugadores comunitarios, que después lo trataremos en otra ocasión) y por muchas cosas más que hacen evidente la crisis existente en el club catalán.

Desde hace tiempo los blaugranas no ganan nada, el dejar ir a quienes se consideraban íconos culés ha sido uno de los puntos más polémicos en los últimos años, el multicitado Figo, Pep Guardiola, Rivaldo (un jugador 100% entregado a los colores y que la presidencia y afición le deben mucho) son ejemplos de que la presidencia que rige al club ha cometido errores fatales y que la salida de Joan Gaspart  muy aplaudida por todos será el alivio a esta época tan negra en la historia del Barça, que para su suerte, su acérrimo rival se ha llevado los preciados campeonatos europeos y que nuevamente acecha con el campeonato de la liga atrás de el líder, la Real Sociedad de San Sebastián, mientras los aficionados culés ven con decepción el hundimiento del barco.

Cualquier semejanza con los presidentes de los equipos mexicanos es mera coincidencia, con la única excepción de que en España el presidente al no ver resultados ( y contamos también la presión de una afición que realmente es exigente y apasionada) renuncia a su cargo; en México hay casos muy sonados pero se siguen paseando con arrogancia por el medio futbolero nacional (el mercenario antonio garcía, así con minúsculas) es el cinismo en su máxima expresión, y podemos seguir la lista (herrerías, martínez garza que por fin se fue, etc.)

El equipo catalán debe por el momento alejarse de la zona de descenso, la cual no se anda con pequeñeces y el más malo se va (nada de porcentajes, compra de franquicias y abonos que nunca se pagan), planear la siguiente liga y dar el máximo en la Champions League que es donde puede salvar el orgullo y que por fortuna lleva un muy buen paso que ahora que se reinicie el torneo, lo difícil será si Antic como nuevo timonel mantenga ese nivel.

Los fanáticos exigirán con justificada razón buenos resultados, los jugadores son de primera, sólo falta que el cerebro del equipo les de la forma y la idea de lo que deben hacer en el campo de juego; por el bien del Barcelona, por el bien una institución con historia, por el bien del futbol.

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