Entre decesos y triunfos

La semana pasada en el clásico guatemalteco, una jugada accidental terminó con la vida del portero Denny López cuando ni siquiera llegaba a los treinta años de edad; los antecedentes de Foe y...

La semana pasada en el clásico guatemalteco, una jugada accidental terminó con la vida del portero Denny López cuando ni siquiera llegaba a los treinta años de edad; los antecedentes de Foe y Feher más otro reciente de un joven ucraniano nos ponen a pensar seriamente en los riesgos que se han presentado en este deporte que si lo analizamos fríamente, son pocos los casos de esta índole es sus más de 100 años de historia, pero es preocupante que se den con más frecuencia en estos tiempos.

Todo deporte tiene sus respectivos riesgos al practicarlo, si uno como persona común y corriente en sus ratos libres o como actividad de fin de semana nos lesionamos de vez en cuando tal vez podría ser comprensible al saber que no se lleva el mismo ritmo de un deportista profesional y que está enteramente dedicado a su profesión y es por eso que con mayor preocupación vemos estupefactos las imágenes que nos presentan en televisión al ver este tipo de desgracias; sabemos que en otras actividades deportivas hay más probabilidad de sufrir una lesión grave o tal vez dejar la vida en el cancha en la que se realice la competencia cualquiera que ésta sea, pero en el futbol soccer es más sorprendente ver estos casos y más aun jugadores jóvenes.

También hay que entender que el nivel del futbol actual exige un mayor nivel a quienes lo practican en un grado más alto de competición y que están sometidos a mucha presión en todos los aspectos que lo rodean, que están expuestos a muchas cosas que pueden afectar su rendimiento con el afán de mejorarlo por la vía que mejor o que más fácil les parezca; los casos de muertes violentas o accidentes fuera del terreno de juego en el medio deportivo se cocinan aparte aunque tampoco se minimizan, recordemos en este apartado al boxeador Salvador Sánchez y a los futbolistas Pablo Hernán Gómez y Samuel Mánez y a los colombianos Escobar y Usabiaga.

Con el joven portero no fue más que un trágico accidente en la cancha que no justifica el fanatismo patético de algunos inadaptados al amenazar de muerte al delantero rival así como a su familia, las cosas hay que tomarlas con la mayor mesura y comprensión posible y que no caigan en este tipo de actos francamente deplorables.

Cambiando de tema como cita el título de esta columna el triunfo obtenido por la selección femenil de futbol es loable más allá de las pocas o muchas esperanzas que se tengan en la cita olímpica, en un país en el que el machismo y la misoginia son constantes en la vida diaria dan más valor y gusto a los impresionantes disparos de Maribel Domínguez y a la enjundia mostrada por Fátima Leyva, Iris Mora y demás chicas que realmente se parten el alma en la cancha, mi más sincera felicitación a el conjunto dirigido por Leonardo Cuellar y la mejor de las suertes en Atenas 2004, ojalá que sus triunfos y esfuerzo sean la semilla que siembre el crecimiento del futbol femenil en México.

Ya por último y como extra, en alguna ocasión hice el comentario sobre el destino incierto del Santos Laguna, que si bien su desempeño en la Libertadores y en el torneo local no han sido malos el escándalo en el que su “dueño” está involucrado sólo comprueba una vez más el lodazal del futbol mexicano en el cual los flamantes y trajeados dirigentes se hacen ojo de hormiga; no hay mucha diferencia entre las conversaciones intervenidas a Ramos Rizo y los últimos escándalos políticos, que sólo son muestra de las manos en las que está este país y es triste que el plano deportivo y en general esté manchado y manejado por gentes de nula honradez y honorabilidad.

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