El futbolista, ese privilegiado

No cabe duda que en los tiempos actuales una de las profesiones más rentables en nuestro país es la de futbolistas, si bien es cierto que comparados con los que lo intentan son pocos los jugadores...

No cabe duda que en los tiempos actuales una de las profesiones más rentables en nuestro país es la de futbolistas, si bien es cierto que comparados con los que lo intentan son pocos los jugadores que llegan a debutar y tener una carrera constante en Primera División; el dinero que se embolsan a lo largo de su carrera es realmente una grosería al compararlo con el desempeño que en su mayoría llevan a cabo dentro de su profesión. Y es una grosería en el contexto de la situación económica que se vive en el país desde hace varios sexenios (por más que nos lo quieran disfrazar de “bienestar social” y “crecimiento sostenido”). En un país de más de 100 millones de habitantes en el que al menos (y eso por ser optimista) el 60% vive en la pobreza, los sueldos de los jugadores atentan de manera inhumana contra lo que percibe el grueso de la población. El empleado promedio -un obrero digamos- de una familia mexicana trabaja jornadas semanales de 8 horas diarias en horario matutino, 7 y media en vespertino y 7 en nocturno respectivamente, recibiendo a cambio una sueldo infame y que apenas alcanza para subsistir (el salario mensual promedio es de $ 1.200 pesos en el D.F., Monterrey y Guadalajara), se ve en la necesidad de buscar otros medios para hacerse de recursos y muchas veces trabaja turnos dobles y horas extras. Un joven egresado de una Universidad pública después de varios meses de buscar empleo, normalmente se ve obligado a aceptar uno que le paga en promedio 5.000 pesos mensuales y rara vez con prestaciones por encima de la ley, un egresado de instituciones particulares tampoco ve un buen futuro laboral y al echar un vistazo por las bolsas de trabajo el sueldo promedio ofrecido a un egresado de instituciones privadas, con 4 o 5 años de experiencia y una edad de entre 26 y 30 años para una jornada semanal de 40 horas es de no más de 13.000 pesos. Tanto un empleado como un profesionista trabajaran al menos 10 o 15 años para alcanzar un sueldo que le permita un aceptable nivel de vida y 35 años para poder aspirar a retirarse y medio vivir con una pensión y sus ahorros. El caso de los futbolistas es muy especial, son jóvenes que abandonan sus estudios a una edad temprana con el sueño de ser futbolistas, los que llegan debutan a una edad promedio de 20 años y según publican los diarios deportivos, tiene un sueldo mensual de entre 15.000 y 35.000 pesos mensuales en sus primeras temporadas (esto seguramente exceptúa a equipos como los PUMAS de la UNAM, que además de darles la oportunidad de debutar, los hace mejores hombres con sus principios institucionales a cambio de un menos sueldo), cuando estos jugadores se consolidan en la Primera División en un periodo de dos años aproximadamente, sus sueldos se ven incrementados notablemente y al tener regularidad y experiencia, las primas y los premios van en aumento. Es cierto que su carrera es corta (entre 10 y 14 años promedio), pero lo que ellos percibirán en esos años será mucho mayor que lo que un empleado o profesionista verá en su vida de seguir este rumbo económico, además sí sabe ahorrar y administrar, su vida y la de sus hijos puede estar asegurada. Un jugador regular de un equipo de Primera División estará percibiendo a una edad de 25 o 26 años, cerca de 150 mil pesos mensuales en equipos de los llamados “medianos” y cerca de 300 mil en los “grandes”. Por otra parte jugadores consagrados como Claudio Suárez, Jorge Campos, Ramón Ramírez o Juan Francisco Palencia perciben sueldos en dólares por no menos de USD 100.000 mensuales, trascendió en los medios que Cuauhtémoc Blanco percibirá cerca de USD 2.000.0000 esta temporada. Los extranjeros que llegan a México siempre perciben en dólares y las directivas les ofrecen un trato preferencial en sus contratos, en algunos casos incluyen casas y coches para comodidad del jugador. Claro que es para discutir los sueldos exorbitantes de los futbolistas profesionales, pero es también para pensarse la razón por lo que les pagan tanto, en un estadio lleno a un promedio de 50.000 espectadores, de los cuales aproximadamente 45.000 son hombres; son solamente 22 jugadores los que cumplen el sueño de la mayoría: jugar en Primera División y vivir de un sueño, vivir bien de lo que nos gusta hacer en la vida. Y eso, eso es el mayor privilegio de un futbolistas. Los futbolistas son reconocidos en la calle y admirados por el aficionado, muchos de esos aficionados vemos reflejados en ellos muchos de nuestros sueños de niño y no existe partido alguno en el que no seamos nosotros los que nos soñemos enfundado con la playera de nuestros amores y defendiendo esos colores con los que nos identificamos desde niños, soñamos con haber sido nosotros los que pateamos ese penal definitivo para definir el campeonato, soñamos ser los que dan el autógrafo y se toma la foto con los niños, ser al que le paguen por jugar y que jugar sea un trabajo. Un futbolista promedio entrena a la semana no más de 20 horas, juega a lo mucho dos partidos semanales y siempre que esta cansado se le da reposo. Recibe por lo regular un trato preferencial y es casi siempre tratado entre algodones, por eso les exigimos que rindan y den todo en la cancha y fuera de ella, que sepan respetar su profesión y a quienes se deben (los aficionados). Es realmente decepcionante ver jugadores displicentes en la canchas, desconcertados y fuera de ritmo. Para cualquier empleado o profesionistas un mal desempeño amerita por lo regular bajas de sueldo, suspensiones e incluso el despido y para algunos jugadores su falta de profesionalismo es cosa de siempre. Son pocos los que entienden la dimensión de su profesión y desquitan en la cancha y con su imagen pública lo que perciben sus bolsillos. Ejemplos como los de Miguel España, Luis Roberto Alvez “Zague”, Claudio Suárez, Nicolás Navarro, Jared Borgetti (entre los veteranos), Joaquín Beltrán, Melvin Brown, José Antonio Castro (entre los jóvenes), Alex Aguinaga, Juan Reynoso, Darío Franco, Saturnino Cardozo (entre los extranjeros que han venido a sumar) por mencionar algunos, son los que deben ser el modelo a seguir por los demás, son jugadores que desde el primer entrenamiento de la semana y hasta el ultimo segundo del partido responden a su profesión y desquitan de manera honesta el alto sueldo que perciben, cada peso que se les deposita en sus cuentas esta justificado con cada gota de sudor. Son el tipo de jugadores que supieron cumplir su sueño y que nadie tiene nada que reclamarles (como jugadores) el día que no estén en las canchas, son los que se unirán a Enrique Borja, Javier Aguirre, Fernando Quirarte, Alfredo Tena, Miguel Marín, Juan Carlos Vera, Hugo Sánchez, Carlos Hermosillo, Ricardo Peláez, Benjamín Galindo, Luis García o Beto Aspe. Con profesionales así, que les paguen lo que quieran. Queremos más de estos jugadores que merecen nuestra admiración y respeto, esos que aun siendo obrero, empleado o profesionistas, mantiene vivo nuestro sueño; los que nos hacen pensar que de poder volver ser niños; de nuevo nuestro sueño sería ser futbolista.

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