El futbol deja

Parece ser que en tiempos modernos el futbol ha dejado de ser un deporte para convertirse en un negocio; empresas, jugadores, técnicos y selecciones lucran con sus imágenes evidenciando que en...

Parece ser que en tiempos modernos el futbol ha dejado de ser un deporte para convertirse en un negocio; empresas, jugadores, técnicos y selecciones lucran con sus imágenes evidenciando que en este momento el poderoso es el que abre más la cartera. Aún recuerdo cuando la Juventus de Turín ofrecía una cifra cercana a los quince millones de dólares por Roberto Baggio, cifra que hoy en día parece ridícula incluso tierna tomando en cuenta los 120 millones de euros que Inter a ofrecido por los servicios de la terna francesa del Arsenal compuesta por Pires, Henry y Vieira. El mercado nacional no está exento de esta exagerada inflación, es cierto que Rafa Márquez es un gran jugador, pero creo que no encuentra palabras para agradecer a la directiva del Mónaco quienes lo valuaron en una cifra superior a los veinticinco millones de dólares, que no es por mucho un precio real. El mismo ejemplo puede aplicarse con Paco Palencia cuya carta pertenece a Cruz Azul quienes se han encargado de sobrevaluar su precio. Esta situación lejos de ayudar a los jugadores los perjudica, ya que con cantidades tan elevadas se vuelven prácticamente propiedad exclusiva de su club. Sin embargo, hoy en día los exorbitantes salarios de los futbolistas no bastan; ahora que el Campeonato Mundial esta tan cerca el tema de las primas se vuelve a poner de moda. Por lo pronto los ingleses ya dijeron que cada jugador se llevaría unos 280 mil dólares si conseguía el triunfo. Todas las federaciones ofrecen premios increíbles de acuerdo a las posibilidades de sus selecciones, por ejemplo los árabes que si consiguen el pase a la segunda ronda recibirán suficiente plata para vivir holgadamente. La Femexfut aún no ha dicho cual será la prima del equipo mexicano pero podemos asegurar que si van a sacar para el gasto. Una guerra aparte es la que viven las empresas; una vez más los más beneficiados son los futbolistas y la gente que los rodea. Como cada año las transnacionales se disputan la imagen de los mejores jugadores del mundo para promocionar sus productos: Pepsi organizo un partido de luchadores de sumo en contra de Verón, Raúl, Davids y compañía mientras que Nike puso en manos de Cantona un torneo a bordo de un buque donde Totti, Henry y Nakata se proclamaron campeones, aún estamos esperando en México el regreso de “Marichu” ahora que Campos vuelve a un Mundial. Por si todo lo anterior fuera poco, un jugador internacional se da el lujo de conocer el mundo entero (imaginen la colección de sellos que tiene Claudio Suárez en su pasaporte) y de andar con las “top models” más cotizadas (se recomiendo comprar revista “hola” y ver las mujeres de Barthez, Raul, Karenbeau entre otros o hasta el “tv guía”de México y ver la novia de Pavel) Esta muy claro, el futbol se ha convertido en uno de los negocios más rentables del planeta, pero habrá que preguntarse que tan bueno sea todo esto para el propio deporte. Lo que es un hecho es que pese a lo que diga Cuauhtémoc ¡el futbol si deja!

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