Fórmula destructiva

Nunca es fácil hablar del descenso. El hecho de conocer todas las consecuencias laborales, sentimentales y económicas que dejará en un equipo, su afición y sus dependientes económicos, me provoca...

Nunca es fácil hablar del descenso. El hecho de conocer todas las consecuencias laborales, sentimentales y económicas que dejará en un equipo, su afición y sus dependientes económicos, me provoca un vacío angustiante.

En este año futbolero la cosa está prácticamente definida. Sólo un milagro salvaría al Veracruz y no sólo por el hecho de que Puebla o Tigres tienen que ganar un punto para salvarse, sino porque hace un año y medio que los Tiburones no ganan dos partidos al hilo, y se ve realmente complicado que en este momento lo haga. Por si alguno aún no lo sabe, para lograr la permanencia, Veracruz tiene que ganar sus dos partidos y esperar que Puebla o Tigres pierda los dos.

El Veracruz ha logrado lo que muy pocos. En sus últimos seis torneos han recibido 60 goles más de los que ellos han anotado, ha perdido 49 de 102 encuentros y sin duda, esto responde al sencillo hecho de que ha cambiado de técnico en trece ocasiones.

Ningún equipo del mundo puede solventar nada si cambia de técnico más de cuatro veces por año en promedio, ni siquiera en el fugaz torneo mexicano donde los equipos soportan casi cualquier cosa. Ni siquiera en esta tierra donde los equipos tienen que ir dando tumbos por todos lados de la tabla general, apresurados, desgastados y atolondrados por el frenético ritmo de los torneos cortos.

La razón es muy sencilla. El futbol como cualquier disciplina, como cualquier actividad, está basado en la preparación, el aprendizaje, el conocimiento y por ende, en la repetición. Sí, por más artístico, romántico o deseado que sea tu trabajo, la repetición es un elemento infaltable... Si un pianista, un violinista o un escultor tiene que repetir para aprender, imagínense si no debe hacerlo un futbolista.

Y sí, por más grande que sea el futbolista, por más talentoso, por más que sea considerado el mejor del mundo, requiere un tiempo de aprendizaje y asimilación para entender un sistema táctico. Aunque no lo creas, Zidane, Maradona, Pelé, Platini, Cuauhtémoc, todos ellos tuvieron que sentarse a memorizar jugadas, tuvieron que escuchar y tomar apuntes en charlas tácticas, tuvieron que memorizar voces de mando y jugadas de táctica fija. Todos ellos necesitaron tiempo para entender y aplicar los movimientos que quería su técnico y luego, más tiempo para manejarlos con total soltura y así sacarles el mayor jugo posible.

Ahora, imagínense que Ustedes empiezan un torneo y en una Pretemporada aprenden un sistema táctico, entienden que el estratega quiere que se muevan siempre de afuera hacia dentro, que siempre jueguen largo, que nunca toquen lateral, que jueguen al fuera de juego y que los tiros de esquina vayan al primer poste. Bien, entendido tras un mes de aplicación. Pero resulta que tras ese mes perdieron tres juegos y la Directiva corrió al estratega para traer a otro que les pide que siempre se muevan de dentro hacia fuera, que nunca revienten la pelota y siempre toquen en corto y a ras de pasto, que jueguen siempre escalonados en defensa y que los corners vayan pasados. Ok, se hace el cambio. Dos meses después, tras otras tres derrotas en fila, se cambia de nuevo al estratega y el que llega pide una mezcla de los dos anteriores, pero además, te pide que ahora juegues en una posición nueva.

Multipliquen esa situación por trece veces durante tres años y ¿sabes que tendrás? Unos futbolistas que, o tienen las ideas hechas nudo y ya no saben para dónde moverse, o ya no le hacen caso a nadie, juegan como Dios les da entender y en cada regaño del técnico lo tiran de a loco pues "al fin a éste lo echan a lo mucho en dos meses".

Obviamente, el resultado no puede ser bueno cuando alguien se acostumbra a esto, cuando saben que no se pueden "casar a muerte" con un estratega que estará cesado antes de siquiera conocer bien lo que quiere. El futbolista es afectado en su carrera en ese club y en cualquier otro, pues si es un joven, está adquiriendo una cantidad tremenda de vicios y una falta de confianza formidable. Hoy eres titular, mañana te mandan a Primera "A" y dos días después resulta que estás de regreso como figura en el primer equipo, todo esto, dentro de un mismo torneo.

La fórmula aplicada por el Veracruz tiene como resultado un equipo destrozado, con jugadores que su talento está siendo tirado a la basura, con jóvenes que están aprendiendo mal, que han sido corrompidos desde muy temprano y que no confían en nada ni en nadie.

Tanto y tanto talento que hay en tierras jarochas, tanta pasión de la afición, tantos corazones que sienten al equipo como su sangre y tanta historia detrás, está siendo desechada por el simple hecho de que en cada berrinche, el directivo en turno tiene la puerta abierta para hacer y deshacer en un equipo que olvidará en cuanto acabe su ciclo.

Por favor, ¡qué alguien haga algo por el Tiburón!

Por hoy me despido mandándole un fuerte abrazo al Veracruz, o a cualquiera que descienda. Ánimo y ojalá pronto estén de vuelta con un aprendizaje asimilado.

Recuerden que pueden enviarme sus comentarios a wgonzalez@mediotiempo.com donde serán recibidos con mucha alegría y total respeto. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter GonzálezDirector Editorial

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