México frente al espejo

Me sigue sorprendiendo sobremanera que aún no entendamos el camino para llevar al deporte mexicano por la dirección correcta. Me sigue intrigando como los políticos, los dirigentes, los...

Me sigue sorprendiendo sobremanera que aún no entendamos el camino para llevar al deporte mexicano por la dirección correcta. Me sigue intrigando como los políticos, los dirigentes, los comunicadores e incluso los mismos atletas, sigan sin entender que las medallas olímpicas son el reflejo de la cultura deportiva de un país y no el resultado de una raza superior o una fórmula mágica de dos o tres entrenadores.

En México carecemos totalmente de cultura deportiva. Realmente es un porcentaje bajísimo de la población en nuestro país el que ve la práctica de una actividad física como una algo necesario y vital para la salud. Ninguno de los que critican a rajatabla a los atletas, o de aquellos que consideran "una vergüenza" la participación de los mexicanos en Beijing y que con golpes de pecho exigen una explicación, consideran parte de su vida el practicar algún deporte.

No tenemos esa cultura porque nuestra educación (familiar o escolar) no nos la da. No estoy diciendo que todos debamos practicar deporte como regla, obviamente habrá algunos a quienes no les nazca mover un solo dedo aunque se les inculque desde pequeños, pero es un hecho que en todas las etapas de la educación en México, el deporte se considera un estorbo, una broma, una materia "basura" de esas que, como la expresión artística, sólo se incluyen porque un reglamento lo pide.

El hacer unos minutos de deporte debería ser algo tan importante como lavarse los dientes, darse un buen baño o comer ordenadamente. Y eso señores, en México es algo que ni siquiera nos pasa por la cabeza.

Mientras sigamos pensando que "el deporte" es tener una persona que con dotes de vidente descubra un gran talento en un niño como un caso aislado para entrenarlo y mantenerlo con la mira en ganar unos Juegos Olímpicos, seguiremos encontrándonos con la misma ridícula producción que Medallas en comparación con nuestra población. Debemos entender que las autoridades deportivas no deben trabajar para "darnos Medallas" y hacernos sentir orgullosos bien sentiditos frente a nuestro televisor, sino que la labor de estos dirigentes debe ser encontrar la manera de iniciar en México una cultura deportiva desde las escuelas, en el seno de las familias, que se enseñe en serio, que se tengan instalaciones dignas a la mano de todo aquél que quiera practicar algún deporte.

Tres tubos soldados en los Viveros de Coyoacán no son instalaciones deportivas. El llenar de cemento una zona junto a un jardín vecinal o ponerle tierra a una explanada delegacional para imitar una cancha de futbol, no es crear infraestructura deportiva.

Necesitamos que el futbol, el deporte que más dinero genera en nuestro país y que más personas conocen, reconozca su papel dentro de la sociedad y deje de ser una isla que sólo intercambia dinero. El Gobierno debe propiciar que cada Club de Futbol se convierta en un verdadero Club Deportivo, que soporte equipos de otros deportes, que otorgue instalaciones a la sociedad, que impulse la cultura deportiva a gran escala y a nivel nacional.

La Secretaría de Educación Pública debe trabajar porque los niños que hoy estudian preescolar o primaria, crezcan con la costumbre de hacer deporte, que tengan profesores preparados, que les enseñen que hay un sinnúmero de actividades físicas que practicar y que, si no eres bueno para el futbol, el básquetbol o el voleibol, hay muchísimas opciones más para estar a gusto haciendo ejercicio.

Debemos cambiar nuestra forma de pensar y saber que una buena actuación en Juegos Olímpicos la logran los países en su totalidad, son premio a su cultura deportiva, a su infraestructura, su organización y a la buena salud que procuren en sus habitantes con opciones reales y dignas para ejercitarse.

Todos debemos cambiar… y no sólo patalear frente al televisor.

¿OTRA VEZ SEÑORES?

Dos casos…

Sebastián Domínguez ¿no que había entendido la lección? Cometió un penal que hubiera significado la derrota de su equipo y que sólo por absurdo error arbitral no se marcó, pero lo que le hizo a Francisco Torres es algo cobarde e incomprensible, pues ni siquiera había un pique o algo que provocara que el americanista reflejara su inestabilidad emocional en el rival.

Y... ¿qué les pasa a las Chivas cuando juegan contra Necaxa? Efraín Flores de nuevo diciendo que el futbol no es benévolo con ellos, Gonzalo Pineda criticando la forma de juego de Necaxa… La última vez que pasó eso, el técnico chiva se llevó un buen regaño y el club le recordó que ahí se respeta al rival. ¿O acaso esperan que los equipos les jueguen de manera que ellos puedan ganar más fácil?

Y a Pineda, que siempre es un jugador coherente, hay que recordarle que hoy está en Chivas y el rival le jugó con otro estilo, pero debe saber que el futbol da muchas vueltas y que cuando a él le toque estar en un equipo que juegue a pararse bien atrás y contragolpear, querrá que respeten su trabajo. ¿O acaso si Eriksson lo llama a la Selección Pineda le va a decir que a él sólo le gusta jugar como lo hace Chivas? Por favor…

Por hoy me despido. Recuerden que mi correo, wgonzalez@mediotiempo.com está siempre abierto para recibir con alegría y respeto todos sus comentarios. Todos los leo y aunque me tarde un poco, voy contestándolos con la atención que merecen. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter GonzálezDirector Editorial

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