Divinas maldiciones

La crueldad con la que Cruz Azul ha sido marcado en su última época es un evento pocas veces visto y que rebasa cualquier explicación lógica respecto al desempeño de sus jugadores en el campo.

La crueldad con la que Cruz Azul ha sido marcado en su última época es un evento pocas veces visto y que rebasa cualquier explicación lógica respecto al desempeño de sus jugadores en el campo. La regularidad que ha logrado la Directiva cementera jugando tres de las últimas cuatro Finales, se vuelve fuera de serie al entender que La Máquina ha estado presente en nueve de las últimas diez Liguillas y al admirar la rapidez con la que recompusieron el camino tras el último lugar en el torneo pasado. Sin embargo, todo esto no recibe el mérito que debería por la obsesiva terquedad que demuestra la Copa para no irse a las vitrinas de La Noria. Como siempre he dicho en esta columna, sólo la afición cementera tiene el derecho de decidir lo que le deben exigir a su escuadra y cómo deben tomar cada evento relacionado con sus colores, pero para mí, que lo veo detrás de la barrera, lo que le está pasado a Cruz Azul es una broma del destino. Habrá que ver cómo se comporta el grupo después de esto. Sin duda, necesitan un revulsivo que los ayude a levantar el ánimo después de esta nueva Final perdida y que no comiencen a defenderse de la mala cara que les da la fortuna, con una apatía y desgano que resultarían hasta cierto punto lógicos como instinto de supervivencia. La posible (¿o ya acordada?) llegada del "Chaco" le viene bien a La Máquina y no estaría mal que el anuncio se hiciera de inmediato para desviar un poco los reflectores que se ciernen irónicos sobre la crueldad de las derrotas cementeras en Finales. Necesitan al "Chaco" y otra cosita, pero al menos ya tienen un plantel regular y un técnico comprometido que demostró lo que puede lograr en el banquillo celeste. De lo que más puedo resaltar sobre Cruz Azul en este torneo, a parte de la lógica potencia de Emanuel Villa, es el regreso de Villaluz que jugó una gran Liguilla, la revelación de Alejandro Castro que está hecho un jugador completísimo y con cualidades muy difíciles de ver en México, y el gran primer tiempo que dio el equipo de Meza en la Final de vuelta.

Recuerden que hay muchos aficionados que quisieran vivir una Final, ver a su equipo llegar ahí y pelear por el título hasta las últimas instancias. Hay escuadras como el Banfield de Argentina que tardó 113 años en lograr un título. Hay equipos que darían lo que fuera por mantener la regularidad de Cruz Azul en la tabla porcentual en lugar de estar lidiando con el fantasma del descenso cíclicamente.

Y todo esto podría ser absurdo para los aficionados celestes que hoy no entienden lo que está pasando, pero no hay más que recordar que nada, ni la malaria más terca, durará por siempre.

SALVE CAMPEÓN Aunque del Campeón lo que mejor habla es el título conseguido, me gustaría mencionar algunos detalles. Fue una Final mágica, bueno, una Liguilla mágica para ellos, en la que se mezclaban el dolor y la tristeza con la pasión y felicidad de una nueva victoria a cada paso. Así como Medio Tiempo lo ejemplifica, la nueva estrella de Rayados tiene una aureola de ángel inevitable y emotiva.

Sin embargo, los Rayados van más allá de la gran unión que consolidó la desgracia de la muerte del “Tano”. Hay que valorar a Monterrey como un equipo que trabajó muy bien su Pretemporada y todo el torneo, con un buen inicio y una regularidad importante. Vucetich logró unir ese choque de personalidades que conlleva el hecho de contratar tantas figuras y la gran presión que ejerce el entorno regio para llevar a los jugadores a jugar por nota. Mantuvo a su escuadra en la parte alta de la tabla todo el torneo y pese a eso, hizo los ajustes necesarios cuando tres derrotas al hilo, le adviertieron que apenas a la mitad de camino podría venir la curva descendente. Hoy Rayados canta “poro, po, po, poro, po, po, es para 'Tano' de corazón”, hoy Monterrey vibra, grita y siente el sabor de la gloria tan cerca de probar el de la desgracia. Hoy los Rayados son por tercera vez, Campeones del futbol mexicano. Muchas felicidades a todos los que portan los colores del Monterrey. Por hoy me despido, no sin antes recordarles que mi correo, wgonzalez@mediotiempo.com, está a sus órdenes para recibir todos sus comentarios con total respeto. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda. Muchas gracias a todos por hacernos grandes. Walter González Editor General

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