Nadando en alquitrán

Hay días que te marcan profesionalmente, hay noticias que nunca quisieras dar. La semana pasada fue una de las más dramáticas que hemos vivido los medios de comunicación deportivos en las últimas...

Hay días que te marcan profesionalmente, hay noticias que nunca quisieras dar. La semana pasada fue una de las más dramáticas que hemos vivido los medios de comunicación deportivos en las últimas épocas, y seguramente una de las más inciertas. Los hechos nos envolvieron como alquitrán líquido, como una masa oscura que acaparaba todo lo que hacías, lo que pensabas, todo lo que comunicabas.

La responsabilidad de prepararnos por si debíamos informar el peor escenario posible, fue uno de los momentos más tristes que he vivido periodísticamente. En contraparte, uno de los más emotivos fue cuando nuestra reportera nos informó que Cabañas había despertado; ahí, Medio Tiempo sonrió por primera vez en seis días. Sí, tal como nuestra imagen principal ilustraba, sonreímos con los ojos acuosos, con un suspiro de tranquilidad que parecía no llegar.

La gigantesca respuesta de la gente ante el evento, la calidad humana de los miles de mensajes de aliento a Chava que recibimos en 40 horas y están ahora en manos de sus familiares, nos dejan bien claro que este país es bueno, que su gente es maravillosa, y que sólo hemos quedado atrapados en medio de una guerra de otros, porque también me quedó claro que esos que se están matando en nuestras narices, esos no son mi gente, no son mi México.

Por ahora parece que lo peor ha pasado. Habrá que dar un paso hacia atrás y, sin dejar de informar todo lo que le suceda a Cabañas, dejar un espacio para que su recuperación sea tranquila, para que pueda comenzar a caminar sin ser molestado, para que vaya mejorando en un entorno sano y sin protagonismos estúpidos por parte de seres ajenos.

Lo que se ha vivido en los medios, esa vorágine de información real e inventada, esa ola de opiniones de la más diversa índole, no son más que un reflejo de lo que es el mundo actualmente. Las herramientas están ahí, cada quien decide en qué las convierte, si las utiliza para hacer de éste un mundo mejor o las convierte en armas para agredir a los demás.

En medio de todo eso, sólo puedo decir que a final de cuentas, el periodismo y su ética no son más que un reflejo de lo que cada quien es como persona. No podemos pedirle ética profesional a alguien que no la tiene en su vida personal, así como tampoco podemos escudarnos en los pretextos “informativos” para hacer cosas que supuestamente no corresponden a nuestras reglas morales.

Ahí, de la penumbra salen quienes llaman información al morbo y otros tendrán interpretaciones sumamente personales de lo que es el periodismo para justificar sus actos; ¿está mal? eso no me corresponde a mí decirlo. Lo único cierto es que cada estilo existe siempre y cuando haya quién lo consuma... no lo olvides, si lo usas, de cierta manera lo estás pidiendo, lo estás creando. Todos somos responsables de lo que se publica, aquellos que lo generan y aquellos que lo reciben.

Así se mueve este mundo, así se va a seguir moviendo, cada vez más rápido, cada vez más lejos, cada vez más abrumador. De nosotros depende de si se vuelve cada vez mejor, o cada vez peor.

Por ahora sólo me queda enviarles un caluroso abrazo y mi más sincera admiración a los familiares y amigos cercanos de Salvador Cabañas. No puedo imaginar la angustia que les fue impuesta y el peso que sostuvieron y sostienen. Nadie, absolutamente nadie más que Ustedes puede saber lo dramático que ha sido todo esto.

Chava, lo que has logrado en la última semana es de un hombre fuera de serie. Sigue siendo fuerte, sigue siendo una razón, sigue siendo un ejemplo.

Por hoy me despido, recuerden que mi correo, wgonzalez@mediotiempo.net está abierto para recibir con alegría y respeto todos sus comentarios. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter González Editor General

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