Verde, blanco y colorado

Como cada cuatro años, estamos en el momento, la posición y la oportunidad de elegir. Lo que vamos a escoger en este momento es si el próximo Mundial vamos a estar rezongando y aventándole culpas...

Como cada cuatro años, estamos en el tiempo, la posición y la oportunidad de elegir. Lo que vamos a escoger en este momento es si el próximo Mundial vamos a estar rezongando y aventándole culpas a dos o tres personas un día después del juego de Octavos de Final, o si estaremos esperando la nota del entrenamiento de México que se prepara para el quinto partido.

Es ahorita cuando se toman esas decisiones. No es en el vestidor una hora antes cuando entregas la alineación, no es el Guille, no es el "Chicharito", no es el "Vasco". El rumbo se define justo ahora y todo lo que venga será el resultado de una ecuación que nos pondrá en donde las variables que definamos nos lleven.

Yo a veces creo que nos gusta ser mártires. Que nos encanta poder echarle la culpa a alguien en específico y sobre todo, que nos llena la boca decirle "Imbéeeeecil" (bueno, "pendeeeeee…") a un futbolista que debíamos sentir nuestro. En momentos me entra la duda de si de veras queremos llegar al quinto partido o realmente preferimos la comodidad de repetir la historia, repetir errores, en fin, seguir la rutina.

Si no era el Guille, era Sabah, y cuando la abanicó en la gira por Europa, era el "Chicharito" que hasta inflado lo llamaron. Era Hugo, era Sven y ahora es el "Vasco". Ellos cargan con nuestras culpas, son nuestros pretextos y nuestras frustraciones. Son nuestros símbolos de impotencia, porque sería mucho más difícil darnos cuenta que fuimos nosotros, el entorno, con nuestras tonterías durante estos cuatro años, los que determinamos las variables para que México fuera eliminado ante Argentina.

Recuérdenlo bien. Si hoy se toma una decisión sin la absoluta seguridad de que se va a respetar. Si ponemos un técnico al que vamos a obligar a dirigir los Panamericanos en Guadalajara y lo corremos si no los gana. Si insultamos a jóvenes de 20 años simplemente porque no pudieron hacer lo que nosotros ni siquiera nos atrevimos a intentar. Si no aprendemos… les adelanto que en cuatro años, México caerá en el cuarto partido.

TRES COLORES

VERDE. Si me pongo verde como la esperanza, este Mundial me dejó ilusionado. Si somos inteligentes, en lugar de empezar un proceso de cuatro años, tendremos la oportunidad de continuar uno que empezó hace 13 meses, y terminar hilando cinco años en el mismo camino. Y sí, sería importante para ello que el "Vasco" se quedara, pero la persona más importante que debe permanecer es Néstor de la Torre, pues él es quien debe definir los rumbos deportivos de todas las Selecciones Nacionales y estoy seguro que si no sigue Aguirre, escogerá un estratega que no rompa, sino que retome el trabajo que se ha hecho en estos últimos meses y que ha sido intenso y en algunos aspectos, bastante bueno.

A Brasil llegaremos con el mismo talento de ahora, pero si la lógica se impone, esta generación mágica de futbolistas tendrá 160 partidos más en Primera División y al menos 30 juegos internacionales para aprender, tomar revanchas y avanzar de la única forma que se puede hacer en el futbol, trabajando y esperando que el tiempo haga su labor.

BLANCO. Si soy frío y quedo limpio de influencias pasionales y gustos futbolísticos, me voy con el consuelo de que a pesar de tantas tonterías cometidas en sólo cuatro años, el futbol mexicano mantuvo el promedio de crecimiento mundial y repitió los resultados de Alemania. Un partido perdido, uno empatado y uno ganado en la Primera Fase y la eliminación en Octavos son exactamente los mismos números en el 2006 y el 2010. En tierras teutonas anotamos cuatro goles en la Fase de Grupos y uno en Octavos; ahora hicimos tres en la ronda inicial y uno en Octavos.

Las estadísticas no siempre son una buena manera de ver el futbol que tanto depende de las formas y de las circunstancias, pero es un hecho que en este caso nos dejan una coincidencia que es difícil ignorar.

Creo que al final tiene cierto mérito no bajar a pesar de que las decisiones administrativas parecían empeñarse en llevarnos en reversa.

Punto y aparte resultan los números en ganancias y desarrollo mercadológico de la Selección. Sin duda, ahí tenemos que aplaudir los resultados y ciertas estrategias que cambiaron formas arcaicas e ilógicas. Es cierto que estamos en pañales, pero hay cambios al interior de las estructuras que nos permiten ver un avance sólido.

Y más mérito aún cuando sufrimos que los 18 dueños de clubes (bueno, los 14 que nos deja el duopolio televisivo) sean juez y parte, dejando a las autoridades de la FMF como meras administradoras de sus caprichos. Ojalá en algún momento haya manera de encontrar un resquicio para independizar al Tri de toda esa maraña de poderes que es hoy el Consejo de Dueños. Recuerden, el dinero que ellos dicen "poner", no proviene de sus bolsas, proviene del futbol y de la confianza de la gente que se los da al ir al estadio, consumir su publicidad y comprar sus productos.

COLORADO. Y si soy caliente y me arde la piel por la derrota. Puedo decir que a pesar de que hay muchos aficionados ocasionales que vieron en el Mundial un partido completo por primera vez en cuatro años, a los que les dolió esta derrota es a los que devoran este deporte cada fin de semana. A los que sabían nuestras virtudes y nuestros defectos pues llevan desmenuzando el futbol desde siempre.

La Selección Mexicana está sustentada por los que entienden que le van al Tri porque viven en México, no porque gane o pierda, el equipo nacional encuentra sus cimientos en los que salieron a la calle vestidos de verde un día después del juego ante Argentina y no un día antes, en esos chavos (de edad o de mentalidad) que se ahorran la torta de media mañana en la escuela, caminan a su casa en lugar de tomar un pesero o pellizcan un cachito de quincena para poder pagar el arbitraje y pisar la cancha una vez a la semana.

Ellos son a los que de veras les aplasta el corazón esta caída, ellos son los que pueden estar sintiendo más o menos lo mismo que los jugadores que en 90 minutos y por una bandera de 3 toneladas, tuvieron que hacer maletas y clausurar los sueños. Ellos son los que ya están están contando los días para que llegue Brasil 2014 y el futbol entregue una revancha más.

Y al final soy las tres cosas, soy verde, blanco y rojo, aunque algún día infame me diera por negarlo. Adoro el futbol, lo traigo aquí en la sangre. Me calienta la derrota, me enerva que nos pasen cosas que parecerían imposibles, pero me gusta el futuro, su oportunidad y su fortuito destino.

Soy mexicano… por eso le voy al Tri.

Por hoy me despido desde esta gigantesca y amable Sudáfrica. Recuerden que mi correo wgonzalez@mediotiempo.net, está abierto para recibir sus comentarios con alegría y respeto. Nos vemos en cuanto el Mundial nos lo demande.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter González Editor General

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