Tú, ¿ídolo tú? ¡pobre diablo!

Pues nada, mis queridos lectores; el Sr. Hugo Sánchez Márquez se presentó el sábado 18 en el Estadio Luis "Pirata" Fuente de Boca del Río, Ver., con sus consabidas poses protagónicas que tanto...

Pues nada, mis queridos lectores; el Sr. Hugo Sánchez Márquez se presentó el sábado 18 en el Estadio Luis "Pirata" Fuente de Boca del Río, Ver., con sus consabidas poses protagónicas que tanto daño le hacen, pero las cuales sigue practicando con singular alegría. A eso de las 14:00 Hrs., este reportero esperaba la llegada de Pumas, por varias razones: La primera, saludar a un caballeroso amigo (que después se convertiría en villano) para DARLE un obsequio (porque nosotros damos, no pedimos) y que se trataba de Joaquín Beltrán; la segunda, platicar con otro distinguido personaje, acerca de diferentes tópicos que rodean a Pumas y que era ni mas ni menos que de Don Luis Regueiro, presidente del club. La tercera, charlar con uno de los jugadores longevos de nuestro balompié y felicitarlo por su limpia trayectoria, como es el caso de Miguel España. Pero, el primero que bajó del autobús, fue el tal Hugo; el primero que entró al estadio, fue el tal Hugo y como no le fueron suficientes dos visitas a Veracruz el año pasado, llegó preguntando al empleado de seguridad privada: ¿Dónde están los vestidores? Justamente a dos metros me encontraba y el tono del tal Hugo era, ciertamente, españolizado...como si trajera en la boca una papa caliente; el joven empleado, sin entender la pregunta, le señaló hacia el vestidor de los Tiburones Rojos; cuando reacciona el tal Hugo y enmienda el camino, le dice en tono altanero al empleado de seguridad: "Si no sabes, no hables, hijo de la chingada". ¡Bravo, macho!, ese es el tipo de patán que necesitamos para ser técnico del equipo que representa a nuestra máxima casa de estudios. Ese es el tipo de técnico que deseamos para nuestra selección y ese es el prototipo del "alzado" que requiere nuestra niñez y juventud. ¡Cómo recordé a Enrique Borja!; un auténtico ídolo, respetable y respetado, el primero que firmaba autógrafos y el último que subía al autobús, después de haber dejado satisfechos a cientos de admiradores. ¡Eso sí!, para la foto, el tal Hugo posaba hipócritamente ante las cámaras, demostrando que es un ídolo de oropel...¡y ahora no habló del arbitraje!, ¿le daría pena?. No creo, si no es capaz de recordar la ubicación del vestidor de un estadio que visitó dos veces el año anterior, dudo mucho que recordara la jugada que fue la diferencia en el partido. En fin, ahí está, el técnico de carne y hueso, que quiere dirigir a la Selección Nacional.

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