De árbitro a criticón

Cuando un árbitro se retira en los tiempos actuales, se deja seducir por la magia del micrófono y se “renta" con algún medio que tuvo la idea de hacerlo comentarista de futbol. De esta manera...

Cuando un árbitro se retira en los tiempos actuales, se deja seducir por la magia del micrófono y se “renta" con algún medio que tuvo la idea de hacerlo comentarista de futbol. De esta manera buscan prolongar su vigencia y poder dentro del deporte de las patadas, donde ocuparon un lugar de privilegio.

Casos concretos, los de Edgardo Codesal, Bonifacio Núñez Vega, Pascual Rebolledo Cárdenas, Arturo Brizio Carter, Eduardo Brizio Carter y, recientemente, Felipe de Jesús Ramos Rizo. En esta columna hemos tratado de defender la gran desventaja del silbante cuando se encuentra dentro del terreno de juego, pero a estos personajes parece ser que se les ha olvidado lo que nunca tuvieron: OBJETIVIDAD.

Vayamos por partes: el Doctor Codesal (porque ese sí es doctor y no como otros que fingen ser dueños de equipos), se retiró después de su polémica actuación en el Mundial de Italia 90; usó como trampolín a Cablevisión y a Raúl Orvañanos, para conseguir el mando en la Comisión de Arbitraje. Su trabajo siempre se vio envuelto en la duda, y si no, recordemos también aquella semifinal entre América y Chivas, donde después de una tendenciosa actuación, provocó una de las riñas mas espectaculares que se han dado en el Estadio Azteca. Ni dudarlo: Chivas fue más equipo que el América, pero aquella tendenciosa expulsión a Norberto Outes y a Armando Manzo, pusieron a dudar a más de mil.

El “Rey del Escándalo” fue Bonifacio Núñez; manoteaba a los jugadores ¡físicamente!, los insultaba y corría tan chistoso que parecía caricatura; nunca tuvo personalidad. Pascual Rebolledo fue víctima de su soberbia y se retiró obligado por una poderosa circunstancia que se llama Edgardo Codesal. Arturo Brizio tuvo una desastrosa actuación el día de su despedida con la final León-Cruz Azul, cuando dejó en la cancha al portero-carnicero Ángel David Comizzo, después de romperle la cara a Carlos  Hermosillo y permitió que éste, tirara el penal del campeonato sin haber cesado el sangrado de su rostro.

Ahora es "El Mapache" Ramos Rizo, quien con la ayuda de los monitores y las repeticiones, hace pedazos el trabajo de sus compañeros de gremio. Dicen que "perro no come perro", pero la necesidad los hace morder hasta a los de casa. ¿Por qué no hacen un programa para DEFENDER la soledad que vive un cuerpo arbitral en un partido de futbol? No cabe duda que es mas fácil destruir que crear, o ¿usted qué opina?

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