Ahora, con los hombres de negro

En la recta final del torneo se hace necesario echarle un vistazo a las actuaciones arbitrales de los incomprendidos nazarenos. Así como Jaguares ha cumplido un excelente torneo, es justo resaltar...

En la recta final del torneo se hace necesario echarle un vistazo a las actuaciones arbitrales de los incomprendidos nazarenos. Así como Jaguares ha cumplido un excelente torneo, es justo resaltar el trabajo de Manuel Ernesto Glower Guerra, a quien tuve el gusto de seguir desde sus inicios en la Zona Oriente de la Tercera División Profesional (2000). Su línea siempre fue llena de atingencia, sobriedad y categoría sobre el terreno de juego; domina perfectamente el escenario deportivo y aplica con corrección la mayoría de las sanciones al reglamentode juego.

Afortunadamente, está desprovisto de todo anhelo de protagonismo y lucimiento personal; él sabe que sólo con su trabajo puede destacar en esta difícil, pero necesaria función dentro del futbol nacional. Vivió un paso meteórico en Segunda División, pero, gracias a esas actuaciones, fue de inmediato a formar parte del staff de la Primera "A" con grandes y destacadas presentaciones. Llamó poderosamente la atención  del Sr. Yamasaky que, ni tardo ni perezoso, informó al entonces jerarca del arbitraje nacional, Dr. Edgardo Codesal, de la madurez obtenida por este buen árbitro mexicano. La temporada anterior  tuvo las designaciones necesarias para presentarse en el actual Torneo Clausura 2004 como el mejor y más constante y si de nominaciones se trata, es justo que se le vaya considerando como firme candidato para las Olimpíadas de Atenas. 

Es prácticamente líder en todos los departamentos: lleva mas juegos pitados, es el que mas amonesta, el que mas expulsa y también de los que mas recursos llevan a las arcas de la FEMEXFUT, pero también hay que tomar en cuenta que le han aventado "toros grandes" y ha salido airoso, salvo en contadas excepciones, eso gracias a que los colegas televisivos se han precipitado en calificarlo como "novato" y no analizan a fondo la gran labor formativa que tiene este nazareno. En esta recta final y para la liguilla, se presenta un panorama propicio para que Glower alcance ese grado de gran árbitro que es difícil obtener y reconocer; esta es una prueba de que hay elementos para el arbitraje, pero requieren de seguimiento y oportunidades.

En alguna ocasión, entrevisté al retirado José de Jesús Robles, radicado en Guadalajara, y le cuestioné el por qué lo designaban a pitar partidos en su localidad, a lo que el tapatío respondió que "la solvencia moral de los árbitros estaba probada y pueden trabajar donde sea". No lo dudamos, pero si a José Abramo Lira, radicado en Monterrey, lo designan para los Clásicos del Norte, ¿cuándo podremos ver a Glower Guerra en el Estadio Luis "Pirata" Fuente? Sería un buen incentivo.

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