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Rosique

Brasil: primera expedición

Jueves 29 de Noviembre del 2012



Si quieres estar a la moda, si quieres estar “in”, mejor vete preparando. Aprende algo de portugués, familiarízate con la samba, descarga algo de bossanova en tu ipod, cómprate unas sandalias “havaianas”, ensaya algunas recetas de Feijoada, el plato nacional brasileño (frijoles con carne de cerdo en salazón), y comienza a ahorrar para pagarte un viaje a Brasil (un boleto directo México-Sao Paulo para el 15 de junio oscila en los $1100 USD), porque a partir del 2013 escucharás hablar mucho de este generoso y gigantesco país.

Brasil tiene por delante cuatro años fabulosos y tres eventos de altísimo nivel: la Copa de las Confederaciones 2013 el próximo junio, la Copa del Mundo Brasil 2014, y los Juegos Olímpicos Río de Janeiro 2016 serán una oportunidad colosal para que esta nación, la quinta economía más grande del mundo, se reinvente y ofrezca su mejor versión. Con tal exposición mediática, Brasil y lo brasileño se pondrán de moda en todo el planeta.
    
Entre Río de Janeiro y Sao Paulo

Por fortuna, me encuentro en tierras mundialistas para cubrir este sábado el sorteo de la Copa de las Confederaciones, un torneo que, históricamente, le despierta buenas vibraciones al futbol mexicano. Será, sin duda, un evento muy atractivo y otra gran oportunidad para que México continúe ganando prestigio internacional. Brasil, España, Italia, Uruguay, Japón, Tahití y el ganador de la próxima Copa Africana de Naciones acompañaran al “Tri” en esta aventura entre el 15 y el 30 de junio.

En estos días he tenido de visitar Río de Janeiro y atestiguar la remodelación del mítico estadio Maracaná, un coloso que hace 62 años recibió el Mundial Brasil 50 y aquella tragedia futbolística firmada con el sudor de Obdulio Varela y Alcides Ghiggia. 350 millones de dólares se están invirtiendo en ese recinto para que la Selección de Brasil pueda coronarse ahí en el 2014. Conocí las famosas playas de Copacabana, Ipanema y Leblon, kilómetros de arena sobre los que, miles de brasileños, tejen sueños de futbol y volibol. Subí al Cristo Redentor que protege a Río de Janeiro, la imponente estatua de 38 metros de altura, que domina toda la ciudad.

En Sao Paulo, visité el hermoso estadio Pacaembú, casa del Palmeiras, un escenario de estilo Art Decó, enmarcado por árboles enormes y enclavado en un agradable barrio residencial, al igual que el estimulante Mercado Municipal, un espacio donde es posible comprobar la riqueza natural de Brasil y donde uno descubre excitantes frutas tropicales y otros tesoros del Amazonas. Sao Paulo es abrumadora. Se trata de una ciudad con más de 17 millones de habitantes, y una de las tres megalópolis más grandes del planeta. Cortinthians, Sao Paulo y Palmeiras son los tres clubes más poderosos de la ciudad y resguardan con orgullo la identidad del futbol paulista.      

Ronaldo, el embajador

“Nunca pensé que organizar un Mundial fuera tan complicado. Como futbolista uno llega a las ciudades y todo está funcionando, los estadios son perfectos y uno sale a jugar y listo. Sin embargo ahora me he dado cuenta del esfuerzo que supone organizar un evento como éste”, dijo Ronaldo, miembro del Consejo del Comité Organizador local Brasil 2014. Ronaldo asegura que la construcción de estadios ha dejado de ser un problema para Brasil y que ahora deben concentrarse en cómo van a recibir a los turistas. “hay 120 mil boletos vendidos para la Copa Confederaciones...¡Eso no está nada mal!” declaró el máximo goleador en la historia de la Copa del Mundo.   

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Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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