Edgardo Codesal

Análisis arbitral del México-Italia

Lunes 17 de Junio del 2013



Comenzó la Copa Confederaciones  y comenzamos a ver más directamente a árbitros de otras latitudes en este torneo.
 
Como he mencionado en ocasiones anteriores en esta columna, el arbitraje mundial pasa por un momento muy difícil y es que a raíz de que los dirigentes del futbol decidieron que no podían dejar en manos de ex -árbitros  el control y desarrollo del mismo las cosas cambiaron profundamente. 
 
Antes la Comisión de árbitros de la FIFA  estaba integrada por un presidente emanado del Comité Ejecutivo del organismo y el resto éramos ex –árbitros de cada confederación. La instrucción, la preparación, las designaciones y todas las decisiones trascendentes en esa materia se tomaban en base al desarrollo de las habilidades  y capacidades que mostraban  cada uno de los árbitros internacionales a los cuales se les daba un seguimiento especial sin permitir la interferencia de los dirigentes del futbol. 
 
Por esa razón el Presidente de la FIFA cambió a la comisión ejerciendo su poder dentro del organismo y agregó una cantidad de miembros en  la misma que no fueron nunca árbitros, es más muchos de los ni siquiera nunca jugaron al futbol. Así las cosas ahora las decisiones son políticas y no técnicas y eso está llevando a que cada día veamos un nivel más bajo en cuanto a calidad arbitral se refiere. Y están felices.
 
Es en parte muy importante por ello que hoy vemos árbitros como en los partidos de esta Copa Confederaciones que ya no marcan muchas faltas claras, que no  sacan muy  tarjetas amarillas porque hay que “cuidar el espectáculo” o hay que “ser facilitadores” y es que los dirigentes no quieren que se les expulsen jugadores por los cuales invierten grandes sumas de dinero.
Los árbitros también son responsables de esta situación por aceptarla, por entrar en el juego de ellos con tal de  seguir estando y esa falta de personalidad para exigir que las cosas vuelvan a cambiar, se ve reflejada en la cancha de juego.
 
Por eso en partidos como el de México-Italia vimos un típico arbitraje moderno con esas características, dejando de marcar claras faltas en la supuesta intención de darle continuidad al juego.  Hoy casi no se comprometen a expulsar  con tal de no ser acusados de que influyeron en el resultado del partido. Héctor Moreno se salvó de alguna tarjeta al igual que Torrado o Flores se salvó de la roja cuando golpeó con el antebrazo a un rival con el pretexto de saltar para ir a buscar el balón. Se dejó de marcar un penal contra México cometido por el Masa  Rodríguez en contra de Andreas Pirlo. También quedó sin sanción la falta de Giovani sobre el banderín de esquina  en la jugada previa al tiro de Guardado que se estrelló en el travesaño.
 
Por el lado italiano sucedió lo mismo un sinnúmero de faltas no marcadas entre ellas el engaño que intentó Balotelli en el segundo tiempo en que se deja caer en clara simulación dentro del semicírculo del área mexicana cuando es marcado por detrás por Héctor Moreno dejándose caer. O el otro codazo parecido al de Gerardo Flores que propinó De Rossi sin que pasara nada. O la cantidad de faltas que hizo Andrea Barzagli y solamente vio una amarilla. Los puntapiés que repartió Giorgio Chiellini sin que siquiera se le amonestara. 
 
Triste realidad que ahora se vio reflejada en el trabajo del chileno Enrique Osses quien fue considerado el mejor árbitro de Sudamérica en 2012.
 
Así las cosas en el  mundo arbitral actual.


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