Sobre las teorías de la conspiración

El viernes pasado, unas horas después de terminar el sorteo de la Copa del Mundo, apareció una cuenta de Twitter que afirmaba haber conocido los grupos un día antes

El viernes pasado, unas horas después de terminar el sorteo de la Copa del Mundo, apareció una cuenta de Twitter que afirmaba haber conocido los grupos un día antes de que se sortearan e incluso lo “comprobaba” con unos pronósticos (100% certeros) que estaban fechados el día anterior al evento realizado en Brasil.

Las reacciones de quienes lo leyeron se dividieron claramente en dos. Aquellos que lo creyeron de entrada denunciando el “arreglo de la FIFA”, y los segundos, para quienes tanta exactitud parecía sospechosa. Al final de cuentas, quedó claro que la conspiración había sido de parte de aquellos que inventaron la cuenta quienes, por un procedimiento bastante sencillo (explicado aquí) habían intentado engañar a la gente para creer en una posible corrupción Pero eso no fue todo, al día siguiente apareció otra posible “evidencia”. Un video en el que el secretario técnico de la FIFA, Jerôme Valcke habría manipulado los papelitos para alterar el orden de los grupos. De nuevo empezó el run-run, y no faltó quien afirmó con total seguridad que había habido mano negra, basado en ese video. ¿Había razones para pensarlo? Analicemos. Primero que nada, para que alguien tenga la motivación para realizar un plan así necesita un objetivo. Ese es siempre el primer elemento para analizar una posible conspiración. ¿Cuál era en este caso? En vista de los resultados del sorteo, no parece demasiado claro. Brasil y España, los grandes favoritos y quienes podrían generar más ingresos, tienen la real posibilidad de enfrentarse en octavos de final. Alemania, Italia e Inglaterra, otros mercados enormes, cayeron en grupos durísimos. Entre los favoritos, sólo Argentina salió beneficiada, y no veo a la AFA convenciendo a FIFA de armar una conspiración en su favor, y mucho menos a Bélgica, Colombia, Argelia u Honduras, otros de los que salieron ganadores del sorteo. Después, hay que considerar el costo que representaría hacerlo. ¿Vale la pena arreglar todo un evento en el que se gastan millones de dólares sólo para beneficiar a un par de equipos? No parece demasiado claro. El tercer aspecto es el logístico, ¿qué tan fácil sería hacer la trama sin que sea descubierta? En este caso era complicado. ¿Se imaginan a Valcke con 32 papelitos arreglados en su escritorio y el teniendo que cambiar uno por uno sin equivocarse? Un error hubiera sido un ridículo histórico. En general, hay que pensar en esos tres factores al considerar posibles conspiraciones, y mantener un sano escepticismo al respecto. El físico Carl Sagan dijo alguna vez “para hacer reivindicaciones extraordinarias se necesita evidencia extraordinaria”. Esto quiere decir que si queremos afirmar algo muy fuera de lo común tenemos que aportar pruebas que sean realmente contundentes. Mientras no las haya, mejor mantener una sana distancia. Eso, por supuesto, no significa que haya que descartar cualquier cosa que parezca fuera de lo común, simplemente no hacer afirmaciones contundentes sin pruebas. Por ejemplo, a raíz de los últimos escándalos surgidos por arreglo de partidos en todo el mundo, lo que he leído al respecto del tema (que es bastante), algunos antecedentes y la situación del país en general, no me sorprendería que el fenómeno se estuviera produciendo en México, pero no puedo, bajo ninguna circunstancia, afirmar que es el caso. Lo mismo con el dopaje. Dado lo que conozco sobre el tema, me parece rarísimo que no haya más futbolistas que hayan dado positivo, pero no puedo acusar a nadie porque no tengo la menor prueba. Y eso creo que debería valer, aún más que nadie, para los medios. A veces, por nuestras propias obsesiones, los periodistas no nos damos cuenta del impacto que tienen nuestras palabras. Ayer, sin ir más lejos escuchaba que un comentarista decía que el mismo árbitro había participado en dos finales muy polémicas en cinco años, como haciendo notar que era sospechoso. Por supuesto, omitió mencionar que ese mismo árbitro había sido, sin duda alguna, el mejor de México durante ese periodo y que pitó muchas más finales que esas. En fin, que valga este texto para ser un poco más escépticos con todas las afirmaciones que se salgan de lo normal. Antes de aceptarlas por lo menos preguntémonos si alguien se beneficia de ellas, si son fáciles de arreglar y si el costo no es demasiado por el posible beneficio. Y claro, esperar evidencia, aún si quien formula la conspiración esté sentado delante de una cámara de televisión, sea el técnico de uno de los finalistas o escriba una columna en un medio de alcance nacional. Como siempre los invito a comentar en el mail de arriba, la sección de abajo y en www.twitter.com/martindelp.

Y antes de irme me gustaría invitarlos a mi nuevo proyecto. Se trata de un curso de periodismo deportivo e industria del futbol. Si les interesa dedicarse a esto o ser un aficionado con más conocimiento, ojalá puedan darse una vuelta por mi sitio www.martindelpalacio.com y escribir su mail en la ventanita que aparece, el lunes tendrán noticias.

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