Sacchi, el ganador que perdió el amor y dice que no tiene suerte

Arrigo Sacchi, el hombre que tuvo la pócima del buen futbol, el arquitecto de un esquema táctico que dejaba sin aire y anulaba la fantasía del rival, anunció hoy en Río de Janeiro que perdió el...
 Arrigo Sacchi, el hombre que tuvo la pócima del buen futbol, el arquitecto de un esquema táctico que dejaba sin aire y anulaba la fantasía del rival, anunció hoy en Río de Janeiro que perdió el amor por este deporte y, quizá, la suerte que suele acompañar

MEDIOTIEMPO | Agencias5 de Diciembre de 2006

  • "Me gusta el futbol, pero ya no me transmite las emociones de antes”

Arrigo Sacchi, el hombre que tuvo la pócima del buen futbol, el arquitecto de un esquema táctico que dejaba sin aire y anulaba la fantasía del rival, anunció hoy en Río de Janeiro que perdió el amor por este deporte y, quizá, la suerte que suele acompañar al ganador.

"Me gusta el futbol, pero ya no me transmite las emociones de antes. Hoy no tengo la determinación y el amor que por él tuve. Hoy no tendría tampoco la suerte para seguir ganando", dijo el ex seleccionador de Italia y el más victorioso de los entrenadores que ya tuvo el Milán.

Su desamor lo compara con el que experimentan las parejas después de muchos años, aunque matizó que, en uno como en otro caso, siempre habrá algo valioso para rescatar.

"Sólo si me encuentro con las condiciones óptimas, con talentos compenetrados, ambiente positivo y trabajo planificado, pensaré en volver a algún club", admitió.

El entrenador de 60 años, quien dijo haber llegado muy joven al oficio, "con un pasaje mediocre como jugador", reveló hoy detalles que forjaron su pasado victorioso en el que "la organización valía más que el talento de los jugadores".

"El futbol es mentiroso. Si no hay hambre, compenetración, alegría, no hay resultados", apuntó durante una conferencia en la primera jornada del Foro Internacional de Futbol, que discurre hasta este miércoles en Río de Janeiro.

A sus colegas aconsejó a no temer a ser técnicos temidos y no amados, aunque resaltó que "importante es no llegar a ser odiado".

Tal actitud, extrema para muchos, se explica, según él con el hecho de que "no se puede trabajar bien con 22 amigos. Las reglas valen para todos".

En su opinión, un entrenador no puede dormir tranquilo y debe tener muchas dudas. "Cuando ganaba no podía dormir tranquilo. El día que dormí tranquilo, que sentía seguridad, comencé a perder", anotó.

Con viva emoción recordó las características del esquema que le dio gloria y fama en el Milán.

"Tenía a disposición 11 jugadores de gran talento, siempre en posición activa: ofensiva o defensiva. Robar el balón al rival era la premisa y quitarle el aire una obligación, como la de infundirle miedo para bloquear la fantasía de su juego", relató.

Sin duda fue la incapacidad de sus jugadores para "quitarle el aire" a Brasil en la Final del Mundial de 1994 uno de los recuerdos que más le duelen.

"Jugar a la una, dos de la tarde, con temperaturas de hasta 32 grados, hicieron de Estados Unidos un Mundial raro, aunque interesante. En el intervalo del partido que empatábamos pedí a mis jugadores que atacáramos más, pero ellos me dijeron: si avanzamos no volvemos más, morimos", recordó.

Así justificó la propuesta conservadora de sus pupilos que forzaron la definición del título en una tanda de penaltis maldita para Roberto Baggio tras un tiempo reglamentario sin goles.

Palabras críticas tuvo Sacchi para el futbol de su país.

"En Italia hay miedo al fracaso", anotó con contundencia ante un auditorio sorprendido y atento.

Estamos intentando cambiar, pero debemos mejorar mucho y superar las dificultades. Difícil es cuando nadie te pide cambios, ni la prensa, ni la afición, ni los directivos. Y más difícil cuando a todos ellos interesa más ganar de cualquier forma, no importa si es por un error del adversario en el último minuto", expresó.

Admitió que la necesidad constituye el fuerte revulsivo que hace a los jugadores crecer en medio de las adversidades y citó como ejemplos la remontada de las selecciones italianas después de malos comienzos en los mundiales de España 1982 y Alemania 2006.

"En 1982 los jugadores sabían que si volvían a casa sin nada estaban muertos", sentenció.

Para Sacchi, el futbol de hoy "no puede ser distinto de lo que es la vida diaria: Tiene que ser rápido", enunció.

Y a su juicio "la cosa más complicada en el futbol es saber moverse sin el balón".

Al respecto, recordó la anécdota de un jugador que se negaba a acatar su orden. Al recriminarle -añadió-, le respondió que si aceptaba jugar sin el balón, la televisión no lo registraría.

"Entonces deja el futbol y comienza la profesión de actor", le propuso Sacchi.

[EFE][foto: EFE]

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