El futbol sudamericano se reivindica en el Mundial de Clubes

El futbol sudamericano ha convertido el Mundial de Clubes en su bastión para reivindicarse frente al mayor poder económico de los equipos europeos, aunque sea a costa de sacrificar la belleza de...
 El futbol sudamericano ha convertido el Mundial de Clubes en su bastión para reivindicarse frente al mayor poder económico de los equipos europeos, aunque sea a costa de sacrificar la belleza de este deporte.

MEDIOTIEMPO | Agencias18 de Diciembre de 2006

  • Según la prensa nipona se obtuvieron 300 millones de yenes (2,54 millones de dólares)

El futbol sudamericano ha convertido el Mundial de Clubes en su bastión para reivindicarse frente al mayor poder económico de los equipos europeos, aunque sea a costa de sacrificar la belleza de este deporte.

El Internacional de Porto Alegre sucedió el domingo al Sao Paulo en el palmarés del torneo, y si se tiene en cuenta la edición experimental que se disputó en el 2000 en Brasil, también sigue al Corinthians.

Tres equipos brasileños han triunfado en las tres únicas ediciones de esta competición erigiéndose además en verdugos de históricos del Viejo Continente: el Real Madrid, el Liverpool y el Barcelona.

Y a diferencia de la antigua Copa Intercontinental, en esta ocasión el titulo mundial está legitimado por la presencia de los Campeones de los otros cuatro continentes futbolísticos, aunque por el momento sólo ejerzan de meros testigos.

El conjunto azulgrana trató de escapar a esta constante y desde que aterrizó en Japón se empeñó en afirmar que no era el favorito, por su menor aclimatación al país que el resto de sus rivales y por los precedentes de este torneo.

Su estrategia se vino abajo en su debut, al pasar por encima del América (4-0) con una espectacular exhibición de Ronaldinho que dispararon las expectativas sobre su juego.

El Internacional en cambio mostró una imagen gris y sudó para superar al Campeón africano, el Al Ahly egipcio (2-1).

No había duda de quien era el favorito para la Final. Ni el "jet lag", ni la historia podrían detener a este Barcelona, pese a los últimos intentos del técnico holandés, Frank Rijkaard, de mentalizar a sus jugadores con que la Final iba a ser un partido difícil.

Su peores presagios se cumplieron. El Internacional se olvidó de su futbol y se centró en neutralizar el ataque azulgrana, con el ánimo de aprovecharse de un error de su rival. El momento llegó a falta de ocho minutos para el final, en un fulgurante contraataque que culminó Adriano.

"Queremos demostrar que el poder financiero no lo es todo en un club", avisó el Capitán del Inter, Fernandao, nada más llegar al archipiélago nipón.

Un año antes el Sao Paulo le aplicó la misma medicina al Liverpool de Rafa Benítez. Minero marcó en una acción aislada mediada la primera parte y ahí se acabó el partido para el conjunto brasileño que se atrincheró atrás. Su portero Rogerio Ceni fue elegido el mejor del torneo.

El recién finalizado Mundial de Clubes también sirvió para mostrar el empuje del futbol africano, representado por segundo año consecutivo por el Al Ahly egipcio.

El conjunto entrenado por el portugués Manuel José finalizó tercero después de superar en su estreno al Auckland City (2-0) y ganar ayer al América (2-1). El egipcio Aboutrika, bien asistido por el angoleño Flavio, se lució y finalizó como máximo goleador del torneo con tres tantos.

El torneo también mostró la larga distancia que aún les queda por recorrer a los equipos asiáticos, en esta ocasión representados por el Jeonbuk Hyundai Motors surcoreano, y todavía más al futbol de Oceanía. Su Campeón continental, el Auckland City, está compuesto por una mayoría de jugadores aficionados.

El mismo Presidente de la FIFA, Sepp Blatter, reconoció ayer que esta cuestión suponía un problema que tenían que resolver.

Si bien, se congratuló de la impecable organización, confirmó que la próxima edición también se celebrará en Japón y sugirió que la candidatura de México para tomar el relevo tiene pocas posibilidades de prosperar.

Según la prensa japonesa, los organizadores del Mundial de Clubes obtuvieron 300 millones de yenes (2,54 millones de dólares) de beneficios gracias, en gran parte, a la locura que desató la visita del Barcelona.

En la anterior edición, la llegada del Liverpool no formó aglomeraciones de aficionados en el aeropuerto ni en los alrededores del hotel.

Este año los vendedores de camisetas del Barcelona, oficiales y piratas, hicieron su agosto. El número de japoneses vestido de azul y granate se contaba por miles el día de la Final en un Estadio Internacional de Yokohama abarrotado por 67.000 espectadores.

El club catalán se puede decir que ha conquistado a los aficionados nipones gracias a sus numerosas visitas en los últimos años y al contar con el futbolista más espectacular y mediático del momento, Ronaldinho.

Los titulares de los diarios japoneses tras la derrota de la Final giraban en torno a la estrella brasileña y a su característica sonrisa, en esta ocasión, borrada por "el muro que plantó el Internacional" (Nikkan Sports) o debido a "un sueño inalcanzable" (Sankei Sports).

[EFE][foto: EFE]

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