Zidane no quiere pensar en su expulsión porque no estaría satisfecho

Zinedine Zidane no quiere pensar en su expulsión en la Final del Mundial contra Italia por el cabezazo que propinó a Marco Materazzi, porque en ese caso no estaría satisfecho de su carrera, y...
Zinedine Zidane no quiere pensar en su expulsión en la Final del Mundial contra Italia por el cabezazo que propinó a Marco Materazzi, porque en ese caso no estaría satisfecho de su carrera, y prefiere centrarse en lo que hace ahora, aunque se siente abrum
 Zinedine Zidane no quiere pensar en su expulsión en la Final del Mundial contra Italia por el cabezazo que propinó a Marco Materazzi, porque en ese caso no estaría satisfecho de su carrera, y prefiere centrarse en lo que hace ahora, aunque se siente abrum

MEDIOTIEMPO | Agencias22 de Diciembre de 2006

  • "Creo, espero, haber contribuido a hacer el futbol todavía más bonito"

Zinedine Zidane no quiere pensar en su expulsión en la Final del Mundial contra Italia por el cabezazo que propinó a Marco Materazzi, porque en ese caso no estaría satisfecho de su carrera, y prefiere centrarse en lo que hace ahora, aunque se siente abrumado porque no deja de recibir demandas de todo tipo.

"Siempre parto del principio de que hay que guardar los buenos recuerdos y echar el resto", y por tanto "si me quedo en mi última acción, el último gesto que pude hacer en un campo, forzosamente no voy a estar orgulloso de mí", señala Zidane en una entrevista publicada hoy en "France Football".

El futbolista francés, retirado desde ese partido, considera que eso es una razón para no querer pensar en ese incidente y prefiere centrarse en "todo lo que hago, bien o mal, en la actualidad".

"Creo que no hay que pensar en todo lo que no se ha desarrollado como uno quería", insistió el ex futbolista que asegura que "ahora ya no pienso más. Tal vez se me pasó por la cabeza en un momento dado, pero está acabado y bien acabado. Han pasado seis meses".

Afirma que "globalmente, estoy contento conmigo y está bien que se haya pensado en mí al final de mi carrera", en alusión a la ceremonia de los premios de la FIFA, en los que quedó en segundo lugar.

"Creo, espero, haber contribuido a hacer el futbol todavía más bonito", añade.

Del Mundial de Alemania, dice que lo que querría conservar sería "la alegría que había al final de cada partido. Salvo después de la Final...".

Explica que al final de la victoria contra Brasil, se puso a bailar encima de una mesa en el vestuario, algo que no había hecho nunca.

Preguntado sobre su retirada, asegura que es feliz en su nueva vida, y que fue él quien quiso que fuera así.

No obstante, admite que está "un poco abrumado. No estaba preparado para todo esto. A veces me pierdo en ciertas situaciones porque no estoy organizado para organizarlo y gestionarlo todo. No pensaba que iba a tomar esta amplitud. Por supuesto que hay peores situaciones que la mía, pero lo repito, estoy desbordado".

"No se imagina las solicitudes que tengo cada día. El número de faxes que recibo para cualquier cosa. Respeto a todo el mundo, pero me piden cosas", cuenta al periodista.

Se queja de que "todo el mundo está interesado. No tengo verdaderas relaciones con la gente porque quieren hablarme para sacar un beneficio. Nunca es desinteresado".

Esa situación -subraya- "es mucho peor que antes, porque tenía la excusa del partido. Ahora no tengo excusa. Pero de todas formas, no doy lo que la gente quiere. Imposible. Si no, nunca estaría disponible para los míos".

De su reciente viaje a Argelia, la tierra de sus padres -que le acompañaron- indica que guarda "un gran recuerdo": "Pisé la tierra por la que caminó mi padre, vi la casa donde vivió".

[EFE][foto: Mexsport]

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