Brasil tiene su propia fortaleza

El Gran Hotel Puerto La Cruz es un verdadero bunker. La concentración de la Selección de Brasil es una auténtica fortaleza, y es que el Servicio Militar tiene bien restringida la guarida...
El Gran Hotel Puerto La Cruz es un verdadero bunker. La concentración de la Selección de Brasil es una auténtica fortaleza, y es que el Servicio Militar tiene bien restringida la guarida "verdeamarelha" aquí en esta ciudad de la costa venezolana.
 El Gran Hotel Puerto La Cruz es un verdadero bunker. La concentración de la Selección de Brasil es una auténtica fortaleza, y es que el Servicio Militar tiene bien restringida la guarida "verdeamarelha" aquí en esta ciudad de la costa venezolana.

José Anguiano | MEDIOTIEMPO (Enviado)Puerto La Cruz, Venezuela, 25 de Junio de 2007

  • Con el Tri hay pocos vigilantes

El Gran Hotel Puerto La Cruz es un verdadero bunker. La concentración de la Selección de Brasil es una auténtica fortaleza, y es que el Servicio Militar tiene bien restringida la guarida "verdeamarelha" aquí en esta ciudad de la costa venezolana.

Desde el ingreso al estacionamiento, los hombres que resguardan la seguridad del país están abocados a la vigilancia y cuidado de las estrellas brasileñas. Alrededor de cinco soldados, por lo menos, en el acceso principal al Gran Hotel.

Pero eso es sólo el principio, porque distinto a lo que ocurre en el hotel donde se concentra México, por ejemplo, aquí existe en el ingreso al hotel un arco detector de metales, el cual es vigilado por dos militares más y dos policías de la localidad, hasta aquí ya tenemos cerca de diez vigilantes, y eso que faltan todavía aquellos que no están visiblemente alcanzables.

Pasada la segunda aduana del hotel, que es el acceso principal, en el lobby se encuentran cerca de tres rondando los distintos sitios del lugar, además se debe de tomar en cuenta que el acceso para la zona de la playa y las albercas está con restricción del paso en general debido a las reparaciones que está sufriendo.

Además de todo el personal de seguridad ya descrito, obviamente se encuentra también la seguridad del mismo hotel, y por cada militar o local descrito hay dos más de la seguridad del hotel engrosando las filas de protección de los "Canarinhos".

Al subir por los ascensores, uno se puede encontrar con la tranquilidad de que del primer piso al quinto no se topará con un militar, habiendo dejado al último en el piso de los salones, pero al llegar al sexto piso, uno se reencuentra con los hombres al servicio de la nación.

Y es que, a partir de ese nivel en el hotel se encuentran integrantes de la delegación brasileña. Basta con que se abra la puerta del elevador para encontrarse con dos militares más cuestionando la estadía de todo aquel intruso y extraño que ose pisar el sexto nivel, y lo mismo ocurre en el séptimo y el octavo.

En indudable todo lo que despierta la Selección Pentacampeona, pero las medidas de seguridad parecieran excesivas, todos con sus armas, todos con miradas celosas, todos con sus radios de comunicación hablando en clave, como si se encontrara algún Jefe de Estado.

Otro dato para considerar es que en la rueda de prensa que ofreció Dunga este domingo, había a la vista por lo menos seis militares resguardando la seguridad de los amazónicos, y de los periodistas también.

Todo esto, en comparación a lo que se podría observar en la concentración mexicana es infinitamente superior, donde no hay tantas restricciones, y si bien no se prescinde del Servicio Militar, no hay en la cantidad que tienen en Brasil.

[mt][foto: D. Leah/MEXSPORT]

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