Tristeza y alegría, cara a cara hasta la próxima Copa América

Tres potentes aviones sobrevuelan el Estadio Pachencho. Era la clave para que el Presidente de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) Joseph Blater y Nicolás Leoz, Presidente de la...
Tres potentes aviones sobrevuelan el Estadio Pachencho. Era la clave para que el Presidente de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) Joseph Blater y Nicolás Leoz, Presidente de la Confederación Sudamericana de Futbol (CONMEBOL), saltaran a
 Tres potentes aviones sobrevuelan el Estadio Pachencho. Era la clave para que el Presidente de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) Joseph Blater y Nicolás Leoz, Presidente de la Confederación Sudamericana de Futbol (CONMEBOL), saltaran a

Alexander Jiménez | MEDIOTIEMPO (Enviado)Estadio "Pachencho", Maracaibo, Venezuela. 15 de Julio de 2007

  • Abundaron las danzas brasileñas

Tres potentes aviones sobrevuelan el Estadio Pachencho. Era la clave para que el Presidente de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) Joseph Blater y Nicolás Leoz, Presidente de la Confederación Sudamericana de Futbol (CONMEBOL), saltaran al campo para recibir a los equipos. En el túnel ya estaban listos los 22 jugadores para salir a la cancha, esperaban solamente que el sonido local diera luz verde; los presidentes seguían a la espera a un costado de la cancha de que los jugadores aparecieran y dar por iniciada la contienda. Ya se había llevado a cabo la Ceremonia de Clausura de la Copa América Venezuela 2007. A las 4:53 de la tarde –tiempo de Venezuela-, salieron los dos equipos a tomar sus lugares para escuchar los himnos nacionales, antes llegó el saludo de mano de los presidentes de la FIFA y CONMEBOL. El Pachencho lucía pletórico pero con un sobre cupo impresionante. Le caben 42 mil aficionados pero por lo visto, la cifra superó los 50 mil, pues las escaleras estaban a reventar y literalmente, no cabía un alfiler. Dentro del estadio se vivía una ceremonia llena de alegría. Afuera los lamentos de cientos de periodistas iban llenos de tristeza, de rabia, impotencia por no estar en el interior del estadio, de hecho muchos comunicadores lo observaron en la sala de prensa, la cual esta ubicada como a 500 metros del estadio en un gimnasio. Apenas corría el minuto 4 cuando, los ¡Olé! ¡Olé! ¡Olé! Se vieron opacados por la samba de los brasileños, pues se pusieron arriba en el marcador; la tristeza se apoderó de los aficionados argentinos y la alegría atropelló a los brasileños. El movimiento de cadera de las brasileñas eran un atractivo especial en el graderío del "Pachencho", si cuando estaban empatados en los primeros minutos se meneaban como licuadoras, con el tanteador a favor y luego del autogol de Argentina, la licuadora se convirtió en turbina de avión. Ese avión hizo pedazos el orgullo de los albicelestes que junto a sus aficionados, veían incrédulos como el gran favorito caía ante un Brasil bien sentado en el campo, equilibrado, con recursos, contundencia y un poquito de suerte. En la parte complementaría el desarrollo de juego se dio con muchas interrupciones que elevaron la tensión de todo mundo, los aficionados de ambos bandos jalaban agua para su molino, reclamaban todo tipo de jugadas. El técnico de Brasil, Dunga, está hecho un manojo de nervios, por su parte, Alfio Basile, siempre parado al límite de la zona técnica no dejaba de dar indicaciones con la esperanza viva de descontar el marcador.

Brasil fue la cara de la victoria, misma que maquillaron con samba que llevaba un acompañamiento de  buen movimiento tanto de mujeres como hombres; Argentina fue fría, igual que la tristeza, al derrota caló hondo y tuvieron que reconocer al concluir el cotejo que Brasil es digno Campeón de la Copa América. Por lo pronto, Brasil es la cara de la victoria, de la alegría mientras que Argentina es la cara de la tristeza, de la frustración y así seguirán, con esa cara frente a frente, por lo menos hasta la próxima Copa América.

[mt][foto: A. Acosta/MEXSPORT]

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