La altitud perdió los primeros puntos con el futbol "científico"

La temida altitud perdió cuatro de los seis puntos que pretendía repartir entre las Selecciones de Ecuador y Colombia en la primera jornada de las Eliminatorias Sudamericanas del Mundial de...
La temida altitud perdió cuatro de los seis puntos que pretendía repartir entre las Selecciones de Ecuador y Colombia en la primera jornada de las Eliminatorias Sudamericanas del Mundial de Sudáfrica 2010.
 La temida altitud perdió cuatro de los seis puntos que pretendía repartir entre las Selecciones de Ecuador y Colombia en la primera jornada de las Eliminatorias Sudamericanas del Mundial de Sudáfrica 2010.

MEDIOTIEMPO | Agencias16 de Octubre de 2007

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La temida altitud perdió cuatro de los seis puntos que pretendía repartir entre las Selecciones de Ecuador y Colombia en la primera jornada de las Eliminatorias Sudamericanas del Mundial de Sudáfrica 2010.

La histórica victoria de Venezuela por 0-1 en Quito y el empate 0-0 sustraído por Brasil de Bogotá traen de vuelta una discusión que siempre desborda ríos de tinta en diarios y acapara espacios en radio y televisión: ¿hasta qué punto da ventaja o es arriesgado jugar en ciudades a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar?

La polémica quiso acabarla el Comité Ejecutivo de la FIFA el 27 de Mayo al prohibir partidos oficiales por encima de esa altitud por "razones médicas, para proteger la salud de los jugadores".

Los gobiernos de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú rechazaron el veto y la FIFA amplió el límite a 2.800 metros, con un techo de hasta 3.000 metros.

La primera resolución de la FIFA afectaba a los estadios de Bogotá, ciudad situada a 2.649 metros sobre el nivel del mar, y de Quito (a 2.850 metros). La segunda, cuya vigencia está en discusión, amenaza vetar los partidos de las Selecciones de Bolivia y Perú en La Paz (3.577 metros) y Cuzco (3.350 metros), respectivamente.

Para suspender el veto, la Confederación Sudamericana de Futbol (CONMEBOL) presentó a la FIFA un estudio de su Comisión Médica que recomendó la disputa de partidos en ciudades de hasta 4.000 metros, pero con un proceso de adaptación de, al menos, dos semanas para minimizar la hipoxia, o falta de oxígeno en la sangre.

Las primeras fuertes polémicas sobre juegos en altitud surgieron luego de la histórica derrota de Brasil ante Bolivia por 2-0 en La Paz durante las Eliminatorias del Mundial de 1994. En 2003 los brasileños volvieron la ciudad andina, aunque esta vez con un 3-1.

Las protestas dentro de la CSF arreciaron en febrero pasado luego de que el Flamengo brasileño jugara un partido de la Copa Libertadores en la ciudad boliviana de Potosí, a 3.976 metros del mar.

Sin aire, los brasileños sufrieron mareos, dolores de cabeza, calambres musculares, y debieron recibir oxígeno durante el partido.

Con la premisa médica según la cual "quienes están bien preparados rinden en la altitud" los equipos de otros países que deben jugar en La Paz, Quito o Bogotá suelen llegar horas antes, para minimizar su impacto, caracterizado por menor oxígeno y presión atmosférica, baja humedad y rápido desplazamiento del balón.

Para jugar contra Brasil en Bogotá y Bolivia, este miércoles en La Paz, los jugadores colombianos fueron preparados en cámaras hipóxicas, que simulan condiciones de una altitud de 4.500 metros.

"Esta tecnología no nos garantiza que ganemos los partidos, pero sí mejorar la resistencia física, porque eleva el nivel de los glóbulos rojos en la sangre", explicó el Médico de la Selección Colombiana, Miguel Niño, para quien la altura plantea dos problemas: el efecto físico, que es medido y real. Y dos, el psicológico.

"Con las cámaras, los jugadores quedan más tranquilos porque saben qué se siente al respirar con poco oxígeno", subrayó Niño.

La disminución del oxígeno en la altitud provoca una caída del 10 al 15 por ciento en el rendimiento de los futbolistas, dijo el Doctor Enrique Vargas. Por contra, los originarios de la altura sufren un bajón de presión arterial e hinchazón en los pies cuando juegan en el llano, añadió el Investigador del Instituto Boliviano de Biología de la Altura (IBBA).

Sea el compromiso a nivel del mar o en las alturas de los Andes, los brasileños suelen entrenarse para sus partidos de eliminatorias o Copa América en Teresópolis, ciudad serrana a 91 kilómetros de Río de Janeiro, 900 metros por encima del nivel del mar.

La Selección llegó a Bogotá la madrugada del sábado, pisó la cancha de "El Campín" en la tarde y regresó tras jugar el domingo.

Para derrotar por primera vez a Ecuador en Quito, los de Richard Páez llegaron seis días antes, pero a Guayaquil, a sólo cuatro metros sobre el mar. Un zapatazo de Juan Manuel Rey a 40 metros de la portería mostró cuán letal es el efecto del balón en la altitud.

Con vistas a los compromisos fuera y dentro de Bolivia, Erwin "Platini" Sánchez dividió el equipo en dos grupos: uno en La Paz y otro en la ciudad amazónica de Santa Cruz, a 300 metros de altitud.

"Buscamos evitar que los futbolistas que juegan a nivel del mar se vean sometidos a una exigente adaptación a la altura justo cuando tienen que enfrentarse a Uruguay en Montevideo", explicó el Presidente de la Federación Boliviana, Carlos Chávez, antes del fatídico debut con derrota de 5-0.

Para recibir a Colombia, "Platini" recurrirá a los jugadores que no viajaron y siguieron sus entrenamientos en La Paz. Un as bajo su manga que quizá pueda mantener vigente el mito de la altitud y arrebatar los primeros tres puntos al futbol "científico" en las Eliminatorias del Mundial de 2010.

[EFE][foto: AP]

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