Cómo marcar al rival: desde somníferos en agua hasta patadas arteras

Ni 4-4-2, 3-5-2 ó 4-3-3.
Ni 4-4-2, 3-5-2 ó 4-3-3.
 Ni 4-4-2, 3-5-2 ó 4-3-3.

MEDIOTIEMPO | Agencias27 de Diciembre de 2007

  • Muchos entrenadores y jugadores buscan inspiración lejos de las pizarras

Ni 4-4-2, 3-5-2 ó 4-3-3.

Tampoco marca al hombre por la cancha o en zona sobre el balón.

Para ganar en el futbol de elite en los tiempos de hoy, muchos entrenadores y jugadores buscan inspiración lejos de las pizarras o las canchas de entrenamiento.

Las fuentes en que muchos de ellos beben van desde el histórico consejo del revolucionario Ernesto "Che" Guevara: "Hay que endurecerse pero sin perder la ternura jamás", hasta consignas más radicales como "Al rival, ni agua", o "¡Hay que pisarlo, pisarlo!".

En el apartado de tácticas tiernas para ablandar al rival destaca la revelación que de Pelé hizo José Macia "Pepe", segundo goleador del Santos brasileño, con 405 tantos entre los años 50 y 60.

Según Pepe, "el único defecto" que tuvo Pelé lo descubrió Píter, un defensa del modesto equipo Comercial, del estado de Minas Gerais.

"Píter se le acercaba antes del partido y comenzaba a decirle: Pelé, ¿cómo está su madre, doña Celeste? ¿Y su padre, Dondinho? Me gustaría ir a su casa a tomar un vino con su hermano Zoca...".

Pepe asegura que "el negro se derretía con aquellas palabras y permanecía manso durante el partido". El desconocido Píter fue, quizá, el único en la tierra que supo anular al "rey" del fútbol.

¿Conversaciones o saludos en la cancha con el contrario? Ni pensarlo si al frente estaba el centrocampista Alejandro Mancuso, ex jugador de la Selección Argentina, Vélez Sarsfield, Boca Juniors y los brasileños Palmeiras y Flamengo.

Mancuso, a quien le acusaban de recurrir "a una buena patada" al comienzo del partido para que el rival "pensara dos veces antes de intentar regatearlo", reveló que quedaba "indignado" cuando sus compañeros abrazaban o dialogaban con "los enemigos" antes del pitido inicial.

De ternura, mucha ternura, pudo haberse valido el Rosario Central en 1975 para desvelar e inquietar a varios jugadores del Cruzeiro la víspera de un partido de la Copa Libertadores.

"No puedo probar que las mujeres que llegaron esa madrugada al hotel para despertarnos fueron enviadas por los directivos del Rosario Central. Pero coincide con la advertencia que nos habían hecho: que eso ocurría con los extranjeros que llegaban a jugar en el Gigante de Arroyito", dijo el exguardameta Raúl Plasmann.

El Cruzeiro tenía la ventaja de poder perder hasta por dos goles sin poner en riesgo su continuidad en el torneo, pero volvió a Belo Horizonte eliminado tras sufrir una auténtica paliza.

"Hacia las tres o cuatro de la mañana escuché que alguien tocaba la puerta de mi habitación y me levanté para abrir. ¡Qué sorpresa me llevé cuando vi una mujer bonita, sensual, maquillada!", relató.

"Mi reacción fue muy profesional, a pesar del impacto que una escena de esas puede causar a un hombre que lleva varios días en una concentración", dijo el exjugador del Sao Paulo, el Cruzeiro y el Flamengo, y ganador de la Copa Libertadores en 1975 y 1981.

"Casi lloro el resto de la noche. Al día siguiente, después del partido, me arrepentí por haber rechazado a la chica", admitió Plasmann, quien supo después que otros compañeros fueron tentados por tres mujeres más.

¿Dar o no agua al enemigo?

El ex lateral brasileño Claudio Ibrahim Vaz Leal "Branco" bebió de un bidón ofrecido por el masajista de la Selección Argentina Miguel Di Lorenzo, quien atendía en el piso a Diego Maradona, y quedó literalmente tonto en el resto del partido de Octavos de Final del Mundial de Italia ';90 que los albicelestes ganaron por 1-0.

Quince años después, el 1 de Marzo de 2005, Maradona reveló que desde el banco ocupado por el entrenador Carlos Bilardo se ordenó diluir un somnífero en el agua que sin malicia bebió el brasileño.

José Basualdo, jugador de aquella Selección, aceptó como cierto el incidente y dijo que Bilardo "es capaz de hacer cosas insólitas".

El ex seleccionador argentino también es sospechoso de haber usado alfileres para pinchar a los rivales en su época de jugador de Estudiantes de La Plata, en la década de los años 70.

Branco concluyó que "ese jueguito" pudo acabar con su carrera.

"¿Se imaginan si después de ese partido me convocan para un examen antidopaje? ¿Qué habría sido de mí? ¿Cómo habría explicado la presencia de esa sustancia?", se preguntó.

Como estratega del Sevilla español, Bilardo protagonizó otro caso que refleja las consecuencias extremas de la rivalidad futbolística.

En Febrero de 1993, durante el choque liguero Deportivo La Coruña-Sevilla, fue sorprendido por cámaras de televisión regañando al Masajista de su equipo por haber asistido al defensor adversario Alberto Albístegui, después de que Maradona le propinase involuntariamente una patada en la cabeza.

Maradona no sufrió percance alguno en el lance, a pesar de lo cual Bilardo, irritado, increpó a Domingo Pérez por atender a Albístegui, que sangraba en el rostro.

En la bronca que dirigió al Masajista desde el banquillo, afirmó repetidas veces que al enemigo "hay que pisarlo, pisarlo...".

Ante la polémica, Bilardo afirmó que "el futbol profesional se hizo para ganar" y añadió que el jugador que quiere ser el número uno debe "considerar al rival un enemigo en el campo".

En Noviembre pasado el jugador del Gimnasia y Esgrima, Luciano Leguizamón, fue tratado por los directivos e hinchas como un auténtico paria por pedir la camiseta al internacional Juan Sebastián Verón, al término del Clásico con Estudiantes.

Los dos equipos más importantes de la ciudad de La Plata son como agua y aceite, y la actitud de Leguizamón fue considerada "inadmisible" por los directivos y "traidora" por los hinchas.

"Me da lástima la situación, no es un mensaje bueno si hablamos de erradicar la violencia", dijo Verón al evaluar "la histeria" provocada por aceptar dar su camiseta al rival, que a la vez no tuvo otra salida que pedir perdón a todos una y otra vez.

[EFE][foto: Mexsport]

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