Veinticinco años sin Garrincha, historia conmovedora de alegría y tristeza

La historia de "Garrincha", el hombre que en vida fue considerado "la Alegría del pueblo", comenzó en 1933 y terminó un 20 de Enero de hace 25 años, bajo el signo de la tristeza.
La historia de "Garrincha", el hombre que en vida fue considerado "la Alegría del pueblo", comenzó en 1933 y terminó un 20 de Enero de hace 25 años, bajo el signo de la tristeza.
 La historia de "Garrincha", el hombre que en vida fue considerado "la Alegría del pueblo", comenzó en 1933 y terminó un 20 de Enero de hace 25 años, bajo el signo de la tristeza.

MEDIOTIEMPO | Agencias19 de Enero del 2008

  • Garrincha murió en la miseria

La historia de "Garrincha", el hombre que en vida fue considerado "la Alegría del pueblo", comenzó en 1933 y terminó un 20 de Enero de hace 25 años, bajo el signo de la tristeza.

En Pau Grande, un pequeño pueblo cercado de cerros en cuyas laderas se amontonan casas modestas y donde muchos pasan el día viendo pasar "montones" de ríos y cascadas, Manoel dos Santos "Garrincha" nació y aprendió a "ser humilde, coser y jugar al futbol. En ese mismo orden", repetía con eterna emoción de niño.

Aprendió a coser camisas producidas por la "Companhia America Fabril" que le dio su primer empleo en 1947, cuando tenía 14 años, pero el futbol nadie se lo inculcó. Estaba en su ADN.

"Mané", también conocido como el "Ángel de las piernas torcidas", desarrolló su impredecible habilidad para engañar, hipnotizar y regatear rivales cazando entre arroyuelos o bosques "garrinchas", unos pájaros tontos, inexpresivos, pero muy veloces.

Con esa particular destreza para eludir incluso todos los adversarios, como relatan hasta hoy decenas de testigos, despegó en 1953 la carrera profesional del ariete en las filas del Botafogo.

Allí marcó 252 goles en 609 partidos y se consagró con la conquista de los campeonatos cariocas de 1957, 1961 y 1962.

Con la Selección Brasileña jugó 60 veces, anotó 17 goles y ayudó a ganar los dos primeros títulos mundiales: Suecia ';58 y Chile ';62.

Sus últimos destellos de magia los dio como jugador del Corinthians (10 partidos y dos goles), el Flamengo (15 partidos y cuatro goles), el Olaria (10 partidos y un gol), el Atlético Junior colombiano (un partido sin gol) y la Selección Carioca, donde marcó siete tantos en nueve encuentros...

Ni el viento que baja de los cerros ayuda hasta hoy a amenizar el clima ardiente, húmedo e ideal para cocinar nostalgias a fuego lento que ronda al cementerio de Raíz da Serra, un triste Municipio próximo a Pau Grande, 70 kilómetros al noreste de Río de Janeiro.

Y es ahí donde yace el fin de la parte triste de la historia de "la Alegría del pueblo".

Una urna de granito renegrida y desvencijada por el tiempo cubre el túmulo de quien fue el mejor puntero derecho de todos los tiempos en Brasil.

El sepulcro es uno más, quizá de los peores, en un deplorable camposanto plagado de mosquitos, abandonado a su suerte y desierto de visitantes. Morada indigna para la grandeza de un jugador que en sus tiempos osó disputar a Pelé el protagonismo en el futbol.

Garrincha murió en la miseria, casi con 50 años, por una cirrosis hepática, el 20 de Enero de 1983.

A pesar del abandono de su tumba, su memoria es preservada con devoción, al menos por los 8.000 habitantes de Pau Grande. Una escuela, el estadio y hasta un bar tienen el nombre de "Garrincha".

El Esporte Clube Pau Grande abrió en 2005 un espacio en su galería para incluir fotografías, recortes de diarios y revistas y objetos que pertenecieron al destacado futbolista.

"Garrincha es todo aquí y no tiene comparación. Ni con Pelé. Pelé es un pollito al lado de nuestro gallo", dijo un hincha embriagado por la nostalgia y el efecto de cervezas mezcladas con cachaza, el combustible que empujó la vida del desaparecido jugador.

Fue el 14 de Noviembre de 2005, un día de fiesta para los paisanos de Garrincha.

A Pau Grande llegó Ulf Lindberg Henrik, el hijo sueco de Mané.

"Muchas cosas pasaron por mi cabeza. Conmoción, tristeza, furia, decepción. Ni en Suecia, España o Argentina se trata a un héroe así", dijo Ulf tras visitar el cementerio de Raíz da Serra.

"El que daba alegría a los brasileños, ¿qué recibe desde entonces? Nada. Mi sentimiento es de rabia, de furia porque aquí no hay nada", afirmó Ulf, quien llegó a Brasil en compañía de uno de sus cuatro hijos, Martin, entonces con 16 años, para seguir las huellas del padre que no conoció pero que trató a través de cartas.

Tras la visita a la tumba, el hijo y el nieto caminaron entre la gente como si fueran de otro mundo y en el estadio fueron recibidos con los gritos de niños a un hombre que aún parece vivo.

Garrincha se casó tres veces y tuvo 14 hijos.

Moreno, nariz y labios gruesos, 172 centímetros de estatura y piernas torcidas, como las de su padre, Ulf nació el 10 de Febrero de 1960 en Halmstad, fruto de una aventura con una chica, al parecer llamada Bloon (flor en sueco), que lo abandonó en un orfanato.

Quizá la única diferencia evidente entre Ulf y su padre sea la poca intimidad del primero con el balón. La genética del futbol tiene sus leyes y ni astros de este deporte como Pelé y Garrincha pueden determinar otra cosa.

El linaje futbolístico se esfumó y la leyenda de Garrincha nos enseña, como la bossa de Tom Jobim que "tristeza no tiene fin, felicidad, sí".

[EFE][foto: EFE]

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