Futbol sala para ciegos, otra forma de vivir y entender el deporte

En un ambiente insólito, sin apenas afición, gritos, ni la ansiedad por llevarse la victoria, cinco equipos disputan estos días en Río de Janeiro la Copa de Brasil de la Serie B de futbol sala...
 En un ambiente insólito, sin apenas afición, gritos, ni la ansiedad por llevarse la victoria, cinco equipos disputan estos días en Río de Janeiro la Copa de Brasil de la Serie B de futbol sala para ciegos.

MEDIOTIEMPO | Agencias16 de Febrero de 2008

  • Cinco equipos disputan la Copa de Brasil

En un ambiente insólito, sin apenas afición, gritos, ni la ansiedad por llevarse la victoria, cinco equipos disputan estos días en Río de Janeiro la Copa de Brasil de la Serie B de futbol sala para ciegos.

Los equipos están formados íntegramente por personas con una discapacidad esencial para la práctica del deporte: son ciegos, por lo que sólo las indicaciones de los técnicos y sus propios compañeros de equipo, y el ruido de los cascabeles que hay dentro de la pelota les permiten situarse y orientarse dentro de la pista.

"Es mi vida", afirma Deivid, uno de los participantes en el torneo cuando se le pregunta sobre la práctica de este deporte, al que dedica tres tardes a la semana para entrenar.

"La comunicación y la solidaridad entre todos es esencial, ya que sin las indicaciones de toda la gente que compone el equipo sería casi imposible que ellos pudieran jugar", explica Marco Antonio, miembro del Cuerpo Técnico de uno de los conjuntos que disputa la Copa.

Actualmente, en Brasil hay cerca de 30 equipos de ciegos, divididos en tres categorías, que juegan y practican este deporte.

En el torneo que se juega este fin de semana en Río, participan los de São Bernardo do Campo y el Campinas, del estado de Sao Paulo, el Rio de Janeiro y el Campos dos Goytacazes, del estado de Río de Janeiro, y el Belém, de Pará.

Quien más de cerca sigue a todos es el seleccionador nacional, Roderley Ferreira, quien en las próximas semanas deberá componer la lista de jugadores que participarán en los Juegos Paraolímpicos de Pekín.

Los partidos, que se disputan en una pista de futbol sala, cuentan con dos inquilinos en cada portería: su personaje habitual, el portero, y una persona que se dedica a dar instrucciones y orientar a los componentes de su equipo que están en la cancha.

Lógicamente, el entrenador también está dando instrucciones continuamente a sus jugadores, que cuentan con la ayuda de un personaje tradicionalmente odiado en el mundo del deporte, como son los árbitros, que ejercen un papel "social" en cada partido.

Al ser los jugadores ciegos, les acompañan en cada falta hasta el sitio en el que debe situarse la barrera y hasta el lugar de lanzamiento o el punto de corner para que se pueda reanudar el juego.

En algunas ocasiones, sus avisos son más de carácter práctico, como para advertirles de que tiene los cordones de las zapatillas desabrochados.

"Durante el partido, las indicaciones las damos el técnico, el portero y la persona que está detrás de la portería. Es muy importante una buena coordinación entre los tres para orientar bien a los jugadores", comenta Roderley Ferreira, actual seleccionador de Brasil de futbol sala para ciegos.

El formato del juego es el mismo que en futbol sala, con la diferencia de que aquí hay una valla de madera situada a lo largo de las líneas laterales del terreno de juego que impide que la pelota salga, con lo que sólo puede escapar si sobrepasa la valla o un lanzamiento a portería se va fuera.

Excepto los porteros, todos los jugadores llevan un vendaje en los ojos, ya que algunos de ellos pueden percibir un poco de luz o intuir sombras a su alrededor.

La principal voz que se escucha en el pabellón, además de las indicaciones de los técnicos, es la del "speaker", que continuamente dice por el micrófono si es falta, fuera de portería o el infractor de la falta, para que los participantes tengan noción del desarrollo del juego.

Familiares, voluntarios técnicos y los propios participantes ocupan las gradas del pabellón, donde se vive una armonía poco común en el mundo del deporte.

A cargo desde 2003, Ferreira sigue de cerca estos días el campeonato que se disputa en el Instituto Benjamin Constant, de Río de Janeiro, en busca de algún jugador que pueda llevarse a China en septiembre.

Igual que en futbol y futbol sala, Brasil es una potencia mundial en futbol sala para ciegos. Con tres títulos mundiales, y recién ganadores de los Panamericanos, la Selección "Canarinha" intentará revalidar el Pro paraolímpico que conquistó en Atenas 2004.

[EFE][foto: EFE]

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×