Futbol y alcohol: un binomio peligroso en el Reino Unido

Los escándalos protagonizados por el inglés Paul Gascoigne, detenido recientemente en un hotel de Newcastle en estado ebrio, o las sonadas juergas a las que son tan dados los futbolistas...
Los escándalos protagonizados por el inglés Paul Gascoigne, detenido recientemente en un hotel de Newcastle en estado ebrio, o las sonadas juergas a las que son tan dados los futbolistas británicos corroboran que el peligroso binomio futbol-alcohol contin
 Los escándalos protagonizados por el inglés Paul Gascoigne, detenido recientemente en un hotel de Newcastle en estado ebrio, o las sonadas juergas a las que son tan dados los futbolistas británicos corroboran que el peligroso binomio futbol-alcohol contin

MEDIOTIEMPO | Agencias28 de Febrero de 2008

  • La lista de jugadores profesionales es generosa

Los escándalos protagonizados por el inglés Paul Gascoigne, detenido recientemente en un hotel de Newcastle en estado ebrio, o las sonadas juergas a las que son tan dados los futbolistas británicos corroboran que el peligroso binomio futbol-alcohol continúa, en ese país, siendo carnaza de tabloides.

Tal y como confirman las estadísticas, además de ser la cuna del balompié, Reino Unido es, también, un estado que adolece de un serio problema con la bebida (o "binge drinking", como lo llaman ahí).

La lista de jugadores profesionales -véase: joven con éxito, fama, abultado talonario y demasiado tiempo libre- enredados en este tipo de episodios es generosa y de ello da buena cuenta la ácida prensa sensacionalista, que se recrea en las miserias disciplinarias de los Joey Barton (Newcastle United) y los Johnny Evans (Manchester United) del futbol inglés.

El "tercer tiempo", un término popularmente empleado en la jerga del rugby (pronto extrapolado al futbol) que alude a la costumbre de ingerir unas cuantas copas al término de cada partido, ha traído más de un disgusto a nombres laureados de ese país.

Un extranjero, el francés Arsene Wenger, técnico del Arsenal, se encontró con un panorama descorazonador cuando asumió las riendas del equipo en 1996: reglas laxas y nada menos que dos futbolistas, Tony Adams y Paul Merson, enganchados a la botella.

El último admitía que las "presiones" que acarreaba su estilo de vida le empujaron a esa espiral incontrolable.

Ni corto ni perezoso, el "Profesor" erradicó de cuajo los malos hábitos del calendario. Todo, claro, por un mejor rendimiento.

El periodista de FIFA.com Simon Hart observa que "al igual que en cualquier ciudad inglesa un viernes o un sábado por la noche es fácil encontrarse a gente completamente borracha, el jugador inglés medio, pese a toda su fortuna, no deja de ser un joven más que se comporta como tal".

Hart aporta un sinfín de ejemplos ligados al folclore futbolístico nacional: la Selección de Inglaterra que compitió en la Eurocopa de 1996 se dejó fotografiar en actitudes menos que decorosas en Hong Kong; o las celebraciones "a lo grande" de un "Gazza" descontrolado, que festejaba su famoso gol contra Escocia con ríos de alcohol.

También el Liverpool registra momentos "memorables" al respecto. La escuadra ganadora de los años 80 también era conocida por sus escarceos frecuentes con la botella; y el Manchester United, al arrancar su racha demoledora bajo la tutela de Sir Alex Ferguson a comienzos de los 90, protagonizó capítulos de similares características de la mano de "joyas" como Bryan Robson o, en menor escala, quizá, de Roy Keane.

Precisamente, ese mismo equipo, sin ir más lejos, volvía a saltar a las páginas amarillistas estas Navidades por idénticos motivos.

La lista de "borrachos" ilustres de este deporte es, pues, amplia. En sus últimos años de vida, el entrenador Brian Clough, que llevó al Nottingham Forest a ganar dos Copas de Europa, fue víctima de una cierta y preocupante adicción.

Es bien sabido que el técnico animaba a sus jugadores a tomarse una copa antes de los partidos para "relajarse" y él mismo tuvo que lidiar con su particular batalla aunque jamás lo tildaran "oficialmente" de alcohólico.

Hart recuerda que antes de que ese equipo se enfrentara al Liverpool en la Copa de Europa en 1978, los jugadores del Forest habían bebido vino en abundancia para poder "echar la siesta".

Y dato curioso: en los vestuarios del Forest se podía encontrar siempre una botella de brandy.

En este marco, es inevitable la mención de George Best, ex del United y de la Selección de Irlanda del Norte, combinado cuyos colores vistió en 37 ocasiones.

Natural de Belfast, fue considerado una de las grandes leyendas del mundo en la década de los sesenta. Es, indiscutiblemente, un icono del balón y, a día de hoy, ningún norirlandés se acerca, ni de lejos, al apodado "quinto beatle".

Amante confeso de una buena juerga, una de sus frases más recordadas decía algo así: "En 1969 dejé las mujeres y la bebida, pero fueron los peores 20 minutos de mi vida".

En esta misma línea se movió "Gazza", notable en el terreno de juego pero envuelto en episodios turbios, el último ocurrido la pasada semana en un hotel inglés, en el que el ex del Newcastle United o del Tottenham Hotspur era detenido en aplicación de la ley de salud mental por su comportamiento "inestable y errático".

La lista sería interminable. Aún suena en la memoria nacional el delantero centro del Newcastle y del Arsenal, Malcolm McDonald, un grande de Inglaterra que pasó varias temporadas en clínicas de desintoxicación y quien fue encontrado en el 98 en estado comatoso, rodeado de botellas vacías de whisky en una pensión del noreste de Inglaterra.

En aquel momento, fue la Asociación Inglesa la que afrontó los costes del centro médico (a 325 libras el día en aquel entonces).

Jimmy Greaves, otro icono de los 60, Alan Hudson, Rodney Marsh y Frank Worthington, en los 70 -tan laureados por sus triunfos en el campo como por el colorín extradeportivo de sus vidas-, Paul McGrath, un brillante defensa del Manchester United, Aston Villa y la República de Irlanda de los años 80, que culpó de su caída en la alcoholemia a su deseo de "encajar" con el resto de la plantilla, se suman a la lista.

Y en esta enumeración de "niños malos" del futbol británico, Escocia no se queda atrás, con Jim Baxter, uno de los mejores jugadores que ha dado ese país, amante de las salidas nocturnas, las borracheras y la afición al juego; o con Frank McAvennie, cuyos coqueteos tuvieron más que ver con la cocaína y la delincuencia, hasta el punto de acabar en prisión.

Lo cierto es que no hay que volver la vista demasiado atrás. Más reciente fue la "juerga" que se pegaron los jugadores del Tottenham Hotspur para festejar su victoria del domingo ante el Chelsea en la "Carling".

El primer título que obtiene el club en los últimos 9 años bien valía una excepción y, así, su entrenador, el español Juande Ramos, hizo la vista gorda y permitió a sus pupilos saltarse a la torera por un día el régimen estricto al que los tiene sometidos.

Los "Spurs", claro, agarraron al vuelo la invitación y las portadas de los tabloides británicos se pusieron las botas con las imágenes del Capitán Ledley King tambaleándose a la salida de un local nocturno de Essex.

[EFE][foto: EFE]

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