Las supersticiones también cuentan para los jugadores

Los coros de voces en las tribunas rugen en el instante en que los 22 futbolistas entran en la cancha.
 Los coros de voces en las tribunas rugen en el instante en que los 22 futbolistas entran en la cancha.

MEDIOTIEMPO | Agencias19 de Mayo de 2008

  • Es "el partido detrás del partido"

Los coros de voces en las tribunas rugen en el instante en que los 22 futbolistas entran en la cancha.

Varios de los jugadores se aseguran de que la primera pisada al césped sea con el pie derecho y a continuación hacen la protectora señal de la cruz.

Otros tocan el pasto y se llevan la punta de los dedos a los labios... En cualquier otro sector de la cancha alguien, de rodillas, extiende sus brazos y murmura algo al cielo.

Horas antes del pitido inicial, lejos del estadio del encuentro, algún entrenador, jugador o hincha consultó el tarot, invocó un santo católico o dios pagano, repitió cierta rutina ';mágica'; o vistió la prenda de la suerte para ganar protección divina, bloquear la energía negativa o anular al enemigo: el equipo rival.

Es "el partido detrás del partido", tan importante como el que por reglamento dura 90 minutos y tan diverso como el mundillo que vive y sueña por culpa de un balón.

El goleador brasileño José Róbson do Nascimento debe mucho de su éxito en las redes contrarias a dos ritos obligatorios que cumple desde 1995 antes de cada partido: huele sus zapatos y viste el mismo calzoncillo, que sólo lo cambia al siguiente año.

"Es una cosa que también me da suerte", ha explicado "Robgol", una de cuyas preocupaciones es el inevitable desgaste de la prenda, que en cada temporada termina rasgada y agujereada.

"Cuando comencé estos ritos los caminos se abrieron para mí. Siempre fui goleador por donde pasé. Y no dejé de hacer eso", dijo.

Otro que tiene en sus calzoncillos un poderoso talismán es el portero colombiano René Higuita, aunque los prefiere de color azul.

Relación estrecha con los colores tuvo el fallecido Telé Santana, seleccionador brasileño en los Mundiales de España ';82 y México ';86.

Ivonette, la viuda del último de los entrenadores líricos de Brasil, dijo que por sugerencia suya, él vestía una camisa roja cuando dirigía al Sao Paulo, al que condujo a dos títulos de la Copa Libertadores y dos de la Copa Intercontinental, en 1992 y 1993.

El fallecido Aymoré Moreira, técnico que llevó a Brasil al título de Chile ';62, fue conocido por usar poca ropa, "especialmente una camiseta que tenía un lagarto bordado en el pecho, porque esa le ayudaba a ganar partidos", confesó su hijo Everth Moreira.

Y Antonio Lopes, entrenador del Vasco da Gama, achacó parte de su éxito a una raída camisa verde que usa en los partidos. Amigos aseguran que por no haberla llevado a Colombia en 2001, cuando se desempeñaba como coordinador técnico de la Selección "Canarinha", Honduras eliminó a Brasil en Cuartos de Final de la Copa América.

Mientras estuvo en el banquillo del Deportivo Cali y la Selección Colombiana que disputó, sin éxito, las Eliminatorias del Mundial de España ';82, el entrenador argentino Carlos Bilardo lució siempre un pantalón de vaquero al que le atribuía buena suerte.

Bilardo también creía que lucir una camisa especial, ver pasar el tren o entrar por una puesta especial al estadio eran sinónimo de triunfo, pero cuando dirigió a la Selección de su país, en los Mundiales de 1986 y 1990, descubrió que la carne de pollo daba mala suerte y obligó entonces a sus jugadores a comer carne de vaca.

Su compatriota Ricardo La Volpe, ex portero que formó en la Selección Argentina que ganó el Mundial de 1978, actual entrenador del Monterrey y ex seleccionador de México, también cree que usar corbatas con figuras de dragones en los partidos decisivos es tan importante como planificarlos hasta el más mínimo detalle.

El uruguayo Claudio Milar es conocido en Brasil como "Ceniciento" porque después de un ayuno de gol de nueve partidos marcó con uno de los botines que le robaron al anotar su gol 101 con su equipo.

Ese día, los hinchas, eufóricos, invadieron la cancha para cargar a su héroe y en la confusión Milar volvió al vestuario semidesnudo.

Desde entonces, no volvió a marcar y los supersticiosos atribuyeron la sequía a la falta de su calzado preferido. La sureña ciudad de Pelotas se movilizó y pudo encontrar, al menos, una de las zapatillas del "Ceniciento", y conjurar "a medias" la maldición.

Al Mundial de Alemania 2006 la Selección Japonesa, del estratega brasileño Zico, compareció con un insólito amuleto, un perro de 10 años cuya cercanía al equipo era considerada "bendita" por una seguidilla de 18 partidos sin conocer la derrota.

Pero el can perdió los poderes mágicos el 12 de junio de 2006 al caer Japón en el debut por 3-1 ante Australia, pese a que los de Zico ganaban por 1-0 a falta de seis minutos para el pitido final.

A propósito de los ritos y manías que generan los Mundiales, el escritor brasileño Joao Ubaldo Ribeiro confesó recientemente que una extraña coincidencia le condenó hasta su adolescencia a ser "esclavo" de su padre cada vez que jugaba la Selección "Canarinha".

En el Mundial de Suecia ';58, en algún partido de Brasil que no recuerda, el niño Joao Ubaldo se alejó de la radio que estaba en la sala en dirección al baño. Minutos después, cuando presionaba la descarga del sanitario, Brasil anotó un gol que le dio el triunfo.

Desde entonces -comentó Ribeiro- su padre le ordenaba ir al baño para halar la descarga cada vez que la Selección estaba en apuros.

El fallecido Nils Liedholm, "Barone" uno de los ex delanteros y ex entrenadores más queridos por su elegancia y caballerosidad, es recordado por sus supersticiones.

El sueco tenía un mago de cabecera al que consultaba con sus jugadores de confianza y creía ciegamente en lo que dictaban ciertos horóscopos hasta el punto de que para él, los grandes futbolistas eran los nacidos bajo los signos de libra, escorpión y sagitario.

De astrólogos se rodeó Luiz Felipe Scolari desde su fracaso con Brasil en la Copa América de 2001. En plenas Eliminatorias para el Mundial de 2002, Scolari contrató una empresa de consultoría especializada en "numerología y astrología".

Los "gurús" le previnieron sobre los riesgos al alinear al portero Marcos y al defensa Cris en el partido que Brasil perdió por 1-2 ante Argentina en Buenos Aires, el 5 de septiembre de 2001.

El técnico no siguió las recomendaciones y, casualidad o no, Marcos salió inseguro al corte de la jugada en la que Cris marcó en meta propia el gol que dio el triunfo a los argentinos.

[EFE][foto: AP]

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