Kahn abre una nueva etapa de su vida con un libro sobre el éxito

El meta Oliver Kahn, que acaba de jugar su última temporada profesional y sólo tiene por delante un par de amistosos, además de homenajes y despedidas, ha abierto la nueva etapa de su vida con un...
El meta Oliver Kahn, que acaba de jugar su última temporada profesional y sólo tiene por delante un par de amistosos, además de homenajes y despedidas, ha abierto la nueva etapa de su vida con un curioso libro en el que reflexiona sobre el camino hacia el
 El meta Oliver Kahn, que acaba de jugar su última temporada profesional y sólo tiene por delante un par de amistosos, además de homenajes y despedidas, ha abierto la nueva etapa de su vida con un curioso libro en el que reflexiona sobre el camino hacia el

MEDIOTIEMPO | Agencias23 de Mayo del 2008

  • Se coronó en la Bundesliga con Bayern Munich

El meta Oliver Kahn, que acaba de jugar su última temporada profesional y sólo tiene por delante un par de amistosos, además de homenajes y despedidas, ha abierto la nueva etapa de su vida con un curioso libro en el que reflexiona sobre el camino hacia el éxito.

Los fragmentos que había adelantado el diario "Bild" podría hacer pensar que se trata de un libro de memorias pero en realidad el libro -"Yo, el éxito viene de adentro"- es otra cosa.

Cuando Kahn habla, de manera bastante fragmentaria, de episodios de su carrera los usa sólo como ejemplo para ilustrar una serie de tesis sobre el éxito profesional.

En otras palabras, la carrera de Kahn, que llegó a ser uno de los mejores porteros del mundo, se presenta como una especie de metáfora de cualquier carrera de éxito que él interpreta utilizando una serie de referencias que van desde el montañismo -Eduard Hillary aparece más de una vez- hasta la filosofía.

Con respecto a esto último, el lector no puede evitar una sonrisa cuando Kahn se lanza a interpretar el llamado imperativo categórico -una de las ideas claves de la filosofía de Emanuel Kant- o cuando parte de la ética de Aristóteles para intentar postular unas reglas de comportamiento.

Lo de Kant es especialmente curioso si se tienen en cuenta algunas de las acciones más recordadas de la carrera de Kahn.

En el libro hay ejemplos. La patada voladora que le lanzó al suizo Stephan Chapuisat en un Bayern-Borussia Dortmund el 3 de abril de 1999, el mordisco que estuvo a punto de propinarle a Heiko Herrlichm, en el mismo partido, o el dedo que casi le mete a Miroslav Klose en la nariz en un duelo contra el Werder Bremen el 2 de octubre de 2004 son algunos de ellos.

El imperativo categórico dice que hay que actuar de manera que nuestro comportamiento pueda ser convertido en norma de conducta universal. Si se juzga el comportamiento de Kahn por las escenas mencionadas arriba -que él también recuerda en el libro-, no hay otro remedio que preguntarse si ellas pueden ser una norma de conducta universal.

Tal vez haya que aclarar que las escenas del Kahn que amenazaba salirse con su conducta de las normas elementales del comportamiento humano pertenecen a un capítulo distinto a a aquel en el que cita a Kant y a Aristóteles.

Además, es claro que la interpretación que hace de los dos filósofos es bastante libre porque del imperativo categórico de Kahn se pasa al "Kahn imperator", es decir, el Kahn que definía cómo deben comportarse los demás en el campo y que permanentemente estaba dando muestras de autoridad antes sus compañeros y rivales.

Para eso -y para cuestiones similares en la vida laboral de cualquiera-, el meta sostiene que hay momentos en que hay que atreverse a perder los papeles aunque haciéndolo con "autenticidad" -palabra clave para Kahn-, de manera que todos los otros reconozcan el sello personal de quien ejecuta esos actos.

Kahn se congratula retrospectivamente de que en todas aquellas interpretaciones "libres" de su papel de luchador la contraparte pudo abandonar el escenario por sus propios medios y que rara vez el árbitro terminó "pidiéndole" a él que abandonase el campo.

El libro está dividido en diez capítulos que abarca temas como "El yo", "Fijar metas", "Motivación", "Valores" -a ellos dedicca el capítulo 4 en el que cita a Kant y a Aristóteles- y otros muchos, todos subordinados al tema central que es la búsqueda del éxito.

Kahn asegura que en su caso personal su meta era clara -quería ser el mejor portero del mundo para lo cual se impuso otras metas intermedias- y en cuanto a la motivación lo que más destaca es la necesidad de luchar contra todo lo pueda disminuirla y enumera reveses que sufrió a lo largo de su carrera.

Los reveses empiezan con una escena inverosímil, en la que un compañero en el Karlsruher SC le orina en una pierna para humillarlo cuando tenía 18 años y luchaba por subir al primer equipo. Sigue con su debut, que terminó con una goleada en contra por 4-0 y con las dificultades para convertirse en titular de la selección alemana en la que fue cinco años suplente.

El Mundial de Japón y Corea y su desenlace -Kahn comete el error clave en la final contra Brasil tras haber jugado un gran torneo- tiene, como es natural, un tratamiento aparte.

Kahn dice que con su error en la final se había roto el mito de su invencibilidad y que a partir de ese momento cualquier equivocación suya iba a ser interpretada a la luz de ello y que muchos repetirían en cada ocasión la idea de que estaba acabado.

La obsesión por la perfección -sobre la que Kahn ironiza a la vez aunque dice que a veces le ha ayudado- y por la disciplina también están en el libro.

El libro esta publicado por la editorial Riva, una editorial que normalmente se dedica a temas económicos y cuyo público suelen ser líderes empresariales.

[EFE][foto: Mexsport]

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×