Faustino Asprilla quiere cambiar su fama por el anonimato

Faustino Asprilla, célebre y polémico por sus maniobras dentro y fuera de las canchas que pisó como jugador de Newcastle, Parma, Palmeiras, Fluminense, U. de Chile, Atlante México y la Selección...
 Faustino Asprilla, célebre y polémico por sus maniobras dentro y fuera de las canchas que pisó como jugador de Newcastle, Parma, Palmeiras, Fluminense, U. de Chile, Atlante México y la Selección de Colombia, ahora sueña con ser invisible.  (Foto: Reuters)
Bogotá, Colombia (Reuters) -
  • Ahora sueña con ser un hombre invisible

El ex futbolista Faustino Asprilla, célebre y polémico por sus maniobras dentro y fuera de las canchas que pisó como jugador del Newcastle, el Parma, el Palmeiras, el Fluminense, la Universidad de Chile, el Atlante de México y la Selección de Colombia, ahora sueña con ser invisible para el público y la prensa.

"Tengo muy claro que mi momento en el futbol pasó"

"Tengo muy claro que mi momento en el futbol pasó. Sin embargo, ojalá pasara desapercibido, que no me volvieran a entrevistar nunca más y que no volviera a aparecer en televisión. Me encantaría que nadie me reconociera, como cuando era un niño, aquí en Tuluá", dijo.

“Fausto” o “Tino”, el hombre que recientemente proclamó: "Quiero dejar de ser negro por un ratico" y quien, según sus allegados, "tiene tres debilidades en la vida: mujeres, caballos y trago (alcohol)", dijo estar cansado de que se publique "cualquier cosa" sobre su vida, sin una verificación rigurosa de los hechos.

"Por mí viviría en Miami, pero sigo en Tuluá (donde nació el 10 de noviembre de 1969) porque aquí vive mi papá. En realidad odio este pueblo al que se lo traga la envidia. Todo lo que hago, o lo que no hago, aquí siempre termina en mi contra", sostuvo el ex futbolista en entrevista con la revista masculina “Don Juan”.

Sin perspectivas de abandonar pronto su ciudad natal, donde los sentimientos parecen polarizados entre el amor y el odio hacia él, sus días resultan apacibles, sin compromisos formales y con mucha diversión.

Soltero asumido y amante empedernido, Faustino Asprilla no tiene rubor para concluir, después de muchas aventuras amorosas, que "las mujeres sólo traen problemas".

"Yo tengo la rodilla podrida de tanto voltear (luchar) en las canchas y todavía no conozco a la primera que me haya tirado un centro", manifestó con ironía.

Otra de sus pasiones es el poker, que practica a diario con un grupo de amigos en un club que bautizaron “Ol-in”, una versión castellanizada de la expresión usada por los jugadores: “All-in” (“voy todo”).

De hecho, hasta los baños del club se llaman ''olines'' y ''olinas''.

Desde “San Tino”, la finca de su propiedad en Tuluá, Asprilla se mostró como un exitoso empresario de la caña de azúcar, amante de los caballos y dueño de una fortuna de unos 15.000 millones de pesos (alrededor de 7,5 millones de dólares).

En su entrevista con “Don Juan” afirmó que en su época de jugador del Parma italiano competía con los jugadores argentinos Hernán Crespo y Juan Sebastián Verón por tener el mejor automóvil.

La mayoría de sus lujosos automóviles hoy están en talleres de reparación pero eso, como su fama, poco parecen importarle. Él ahora sueña con ser un hombre invisible.

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