Parreira camina hacia su sexto Mundial

El veterano entrenador brasileño Carlos Alberto Parreira se prepara para participar desde el banquillo en su sexto Mundial, esta vez de la mano de Sudáfrica, la anfitriona del 2010, que decidió...
 El veterano entrenador brasileño Carlos Alberto Parreira se prepara para participar desde el banquillo en su sexto Mundial, esta vez de la mano de Sudáfrica, la anfitriona del 2010, que decidió hoy volver a contar con sus servicios.  (Foto: Notimex)
(Reuters) -
  • Está cerca de igualar el récord de Bora

El veterano entrenador brasileño Carlos Alberto Parreira se prepara para participar desde el banquillo en su sexto Mundial, esta vez de la mano de Sudáfrica, la anfitriona del 2010, que decidió hoy volver a contar con sus servicios. El Campeón del Mundo de 1994 con Brasil, todo un trotamundos del futbol, condujo a Kuwait al Mundial de 1982, a Emiratos Árabes Unidos al de 1990, a Arabia Saudita en el de 1998 y, de nuevo a su país en 2006, cuando se despidió amargamente en los Cuartos de Final, eliminado por la Francia de un brillante Zinedine Zidane. También podría contarse una séptima participación en una Copa del Mundo, la de 1970, en el que participó con Brasil como asistente de Mario Jorge Lobo Zagallo. A sus 66 años, Parreira se prepara para regresar al banquillo de la anfitriona del próximo Mundial, que ya dirigió entre enero de 2007 y abril del año pasado, cuando tuvo que renunciar al cargo por el frágil estado de salud de su esposa. Entonces regresó a su Río de Janeiro natal con el objetivo de llevar una vida más reposada, con menor presión, e incluso se llegó a plantear abandonar los banquillos para dedicarse a tareas de asesoramiento. Pero le picó de nuevo el gusanillo de la competición y se llegó a atrever a asir las riendas del Fluminense, equipo del que es aficionado y que estaba medio enterrado en la zona de descenso. El experimentado técnico, que pasaba por tercera vez por el equipo carioca, careció de suerte y tuvo que apartarse tras 24 partidos, con un balance de ocho victorias, nueve empates y siete derrotas que dejó al 'Flu' con tres paladas de tierra más encima. A Sudáfrica regresa con el objetivo de enderezar a los "Bafana, Bafana" que perdieron ocho de los últimos nueve partidos y acaban de decir adiós al brasileño Joel Santana, quien había conseguido el empleo con una carta de recomendación firmada por el propio Parreira. Curtido a lo largo de 41 años de carrera, a este carioca no le asustan los retos internacionales, porque además comenzó su andadura en los banquillos en una Selección Africana, lo que le convirtió en un precursor para muchos "emigrantes" brasileños que luego le han seguido los pasos. Sin nunca haber jugado al futbol profesional ni haber dirigido a un solo equipo en su país, un joven Parreira de 25 años se fue a Ghana en 1968 para dirigir la Selección y el club Kotoko. Poco después regresó a Brasil para trabajar de Preparador Físico y, posteriormente, de entrenador del Fluminense, el equipo de sus amores. Con la Selección Brasileña se estrenó en la Copa América de 1983, después de demostrar su buen hacer con los kuwaitíes en el Mundial de España 82, aunque una derrota ante Uruguay le costó el cargo. Después de vagar por varias selecciones y equipos brasileños, llegó su gran éxito: la cuarta corona mundial de Brasil certificada en Estados Unidos en 1994, en una dramática tanda de penaltis ante Italia y con Dunga como Capitán y alma del equipo. Más tarde pasaría brevemente por la nómina del Valencia, el Fenerbahçe turco o el Metrostars estadounidense, antes de regresar a su país para firmar la hazaña de sacar al Fluminense de la tercera división y devolverlo a la elite del futbol brasileño. En su currículo cuenta además con la Copa Confederaciones de 2005, la Copa América de 2004, un Campeonato Brasileño con el Fluminense en 1984 y la Copa de Brasil y el extinto Torneo Río-Sao Paulo de 2002, cosechados con el Corinthians. En Brasil, sus críticos le achacan un excesivo gusto por el futbol defensivo y de haber dilapidado la tradición del 'jogo bonito' en el Mundial de 1994, además de no haber planificado mejor la preparación física de la Verdeamarelha para el Mundial de 2006 en el que Brasil ofreció una imagen muy pobre. Ahora en Sudáfrica tendrá la oportunidad de tratar de despedirse con un mejor sabor de boca que hace cuatro años y, por supuesto, de igualar el récord del serbio Bora Milutinovic, hasta hoy el único técnico que ha dirigido a cinco selecciones diferentes en la fase final de un Mundial.

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