Costa Rica llora su eliminación

Eran las 2 de la tarde con 5 minutos en el Aeropuerto de Tamarindo. Una provincia al noroeste de Costa Rica que se caracteriza por tener una de las playas más bellas en toda América Latina. Sin...
 Eran las 2 de la tarde con 5 minutos en el Aeropuerto de Tamarindo. Una provincia al noroeste de Costa Rica que se caracteriza por tener una de las playas más bellas en toda América Latina. Sin embargo, el tema era el Repechaje.
San José, Costa Rica -
  • Los ticos sufrían, gritaban, pero también parecían encontrar poco a poco la resignación

Eran las dos de la tarde con cinco minutos en el Aeropuerto de Tamarindo. Una provincia al noroeste de Costa Rica que se caracteriza por tener una de las playas más bellas en toda América Latina. Sin embargo, el tema central, el punto de partido y el motivo de los nervios aún tardaría 3 horas más en llegar.

Quizás no es el aeropuerto más cómodo de Costa Rica, pero aún así es uno de los pocos que fueron acondicionados esta tarde para disfrutar del partido de vuelta del Repechaje ante Uruguay. El partido definiría qué equipo sería el último clasificado a la Copa del Mundo en Sudáfrica 2010.

Una televisión que no pasaba de las 20 pulgadas y una antena satelital eran sufucientes para que varios de los trabajadores de aquel austero aeropuerto se mantuvieran al tanto de los partidos eliminatorios en Europa, que servirían de previa para el partido de su amada Selección Tica.

Los bares y algunos restaurantes eran el lugar preferido para aquellos que aún creían en la posible remontada del equipo comandado por René Simoes. Pero ya era tarde, todo parecía estar perdido pues el ambiente que se respiraba era de un auténtico milagro y no como algo alcanzable en 90 minutos de partido en el Estadio Centenario de Motevideo.

Los ticos sufrían, gritaban, pero también parecían encontrar poco a poco la resignación tras cada falla de los delanteros costarricenses. Nada ocurría en la primera mitad.

Para la segunda, ingresaba él que a la postre sería el artillero charrúa que los fusilaría. Washington Sebastián Abreu; con un cabezazo fulminante, apagaba las gargantas de todos los aficionados ticos que aún esperaban el milagro. Ni el gol del empate de Walter Centeno regresaba la confianza, parecía que todo había quedado en el pasado.

El silbatazo final sólo sirvió para confirmar lo hecho, Massimo Bussaca terminaba el encuentro y dejaba en claro que el país centroamericano tendría que esperar cuatro años más para intentar verse de nueva cuenta en una Copa del Mundo.

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