A 100 días de Sudáfrica

El 11 de julio Sudáfrica le abrió los brazos al mundo y con la fuerza de su gente trató de mostrar su mejor rostro. Aquel país inmerso en problemas económicos, raciales y políticos dejaba atrás su...
El 11 de julio Sudáfrica le abrió los brazos al mundo y con la fuerza de su gente trató de mostrar su mejor rostro. Aquel país inmerso en problemas económicos, raciales y políticos dejaba atrás su oscuro pasado.
 El 11 de julio Sudáfrica le abrió los brazos al mundo y con la fuerza de su gente trató de mostrar su mejor rostro. Aquel país inmerso en problemas económicos, raciales y políticos dejaba atrás su oscuro pasado.  (Foto: Diana Pérez)
Johhanesburgo, Sudáfrica -
  • El país del Continente Negro siente que tiene su gran oportunidad de crecer
  • Los estadios mundialistas se utilizan para juegos de rugby y criquet en su mayoría

El 11 de julio Sudáfrica le abrió los brazos al mundo y con la fuerza de su gente trató de mostrar su mejor rostro. Aquel país inmerso en problemas económicos, raciales y políticos dejaba atrás su oscuro pasado para encontrarse con un destino prometedor. Albergó un Mundial, llenó de alegría una fiesta y así dejó la puerta abierta para que el mundo siguiera manteniendo un lazo firme con el continente negro. Hoy, 100 días después de que España se convirtió en Campeón, Medio Tiempo visitó Sudáfrica para palpar los ecos mundialistas. Aquella nación alejada del mundo sigue mostrando ambivalencia entre mundos que quieren terminar por unirse pero que no logran concretarlo. Los blancos siguen en un sector, los negros se centralizan en los corazones de las ciudades o en comunidades marginales. Aún así, hay una generación de jóvenes que quieren aprovecharse del Mundial para fortalecer los lazos con el resto del mundo y para dejar a un lado las diferencias internas y centrarse en una misma misión: hacer crecer su país, su tierra. En las calles la opulencia y la pobreza siguen separando a la nación, es una realidad, pero en el fondo el pueblo trata de cambiar, de involucrar a dos razas haciendo que estas convivan trabajando, comiendo, haciendo deporte. “La gente entendió que su mundo no sólo es Sudáfrica y aunque no podemos pensar que todo cambiará de un día para otro, sí hay más gente blanca en las zonas que se destinaban a los negros o hay más gente negra con mejores empleos, con mejor calidad de vida”, cuenta Héctor Agraz, mexicano que radica en el país africano desde hace más de 10 años. Para Héctor fue muy claro el cambio que Sudáfrica vivió y aunque tardará en hacerse evidente para el resto del mundo, lo que le pasó será un parteaguas. "Hoy a Sudáfrica le va mejor económicamente después del Mundial " “Antes la gente veía a Sudáfrica como un país con pobreza que no estaba desarrollado, pero al llegar se dieron cuenta que teníamos estadios que había ciudades estructuradas, no éramos ni somos un país de primer mundo, pero sí un país que crece; el Mundial fue una gran oportunidad para abrirse al mundo y dar un ejemplo. “Hoy a Sudáfrica le va mejor económicamente después del Mundial la gente de aquí está con menor miedo de ver gente blanca, y antes eran más reservados”. Los estadios aunque hoy albergan juegos de futbol, en su mayoría son ocupados para duelos de rugby y criquet además de eventos especiales como conciertos o fiestas corporativas, pues las empresas trasnacionales han encontrado en el país africano un lugar para que sus empleados se concentren y disfruten. El aeropuerto aunque no tiene una afluencia insostenible, los vuelos de llegada son constantes. Para los habitantes es un hecho que la actividad turística poco a poco se va consolidando pues la gente busca conocer ciudades que no sólo ofrezcan lujosos restaurantes y tiendas, también desean sitios que tras un breve recorrido les muestren una impresionante flora y fauna. “Sudáfrica ha cambiado mucho después del mundial porque todo el mundo volteó hacia nosotros, las grandes empresas comenzaron a invertir en todos los sectores, por eso está ayudando a chicos y grandes; además económicamente las pequeñas empresas han obtenido ayuda del gobierno por medio de algunos programas. “Además, el turismo creció muchísimo, impulsó a que vengan las familias para que vengan a ver Sudáfrica en la flora y la fauna”, relató Nagueguelo Kiset, estudiante de la Universidad de Pretoria que cursa la carrera de ciencias del deporte. Nague como lo conocen sus amigos, es de tez negra y acepta que “la Copa de la FIFA hizo que blancos y negros nos uniéramos para consolidar al país, eso logró que nos sintiéramos una misma nación y creo que ese detalle nos terminará impulsándonos para crecer”. Sudáfrica seguirá caminando sin los ojos del mundo encima pero consciente de que enfrenta su gran oportunidad de trascender y convertirse en un país prospero que les dé a sus habitantes una vida mejor.

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