Árbitros extranjeros pitarán la próxima Jornada de la Premier League Escocesa

Árbitros extranjeros pitarán la próxima Jornada de la Premier League Escocesa por la huelga convocada por los colegiados locales en protesta por las excesivas presiones que reciben por parte de...
Árbitros extranjeros pitarán la próxima Jornada de la Premier League Escocesa por la huelga convocada por los colegiados locales en protesta por las excesivas presiones que reciben por parte de jugadores, entrenadores y medios de prensa.
 Árbitros extranjeros pitarán la próxima Jornada de la Premier League Escocesa por la huelga convocada por los colegiados locales en protesta por las excesivas presiones que reciben por parte de jugadores, entrenadores y medios de prensa.
Londres, Inglaterra (Reuters) -
  • La huelga se desató tras la polémica suscitada en el partido entre el Celtic y el Dundee United
  • Los árbitros escoceses exigen a los clubes que no se cuestione su integridad
  • El Presidentde del Celtic apoyó una iniciativa del Parlamento 

Árbitros extranjeros pitarán la próxima Jornada de la Premier League Escocesa por la huelga convocada por los colegiados locales en protesta por las excesivas presiones que reciben por parte de jugadores, entrenadores y medios de prensa. La Asociación Escocesa de Fútbol (SFA) confirmó que un indeterminado número de partidos de la Premier League previstos para este fin de semana se jugarán como estaba previsto tras llegarse a un acuerdo "con varias asociaciones nacionales europeas". "Las negociaciones siguen con otras asociaciones para ayudar a garantizar que algunos de los partidos de la Premier League Escocesa de futbol, sino todos, se disputen con normalidad", indicó la SFA, que no aclaró la nacionalidad de los árbitros que pitarán. En un comunicado, la Asociación explicó que los clubes serán informados en las próximas horas de si sus partidos se disputarán o no, tras la decisión de los árbitros de "categoría uno'"(los que pitan en Primera y Segunda División) de ir a la huelga. Estos colegiados confirmaron previamente que mantendrán su decisión de no pitar este fin de semana y encontraron la solidaridad de colegas de otros países, como Holanda, Islandia, Noruega, País de Gales y Suecia, que aseguraron que no ocuparán su lugar. Los árbitros escoceses consideraron insuficientes las conversaciones mantenidas en las últimas horas con la SFA, cuyo Consejero Delegado, Stewart Regan, se comprometió a adoptar medidas que pongan fin al acoso que afirman sufrir los colegiados. Regan dijo que si hay huelga "serán los aficionados, los clubes, los patrocinadores y los medios de comunicación quienes sufrirán algo que no es bueno para este deporte". Los partidos amenazados en los próximos días son seis choques de la Premier, diez de la Scottish Football League, la Segunda División, tres de Copa y la Final de la ALBA Challenge Cup. Los árbitros, que se sienten amenazados, subrayaron que la huelga se llevará a cabo al margen de las conversaciones con la SFA y exigieron garantías por escrito a los principales 42 clubes del país de que a partir de ahora no se cuestionará su integridad. La SFA les ha prometido de momento adoptar sanciones más contundentes e inmediatas contra los jugadores o responsables técnicos que acosen a los árbitros o cuestionen su profesionalidad. La propuesta incluye la prohibición de que se comente la tarea arbitral antes y después de los partidos. Tras la huelga de este fin de semana, los árbitros regresarán a los campos mientras continúan las conversaciones con la SFA. La gota que colmó el vaso de la paciencia de los trencillas se produjo a raíz de lo ocurrido a mediados de octubre en un partido entre el Celtic de Glasgow y el Dundee United. El portero del Dundee derribó en el área a un jugador del Celtic y el árbitro del partido, Dougie McDonald, pitó penalti. Los jugadores del Dundee protestaron airadamente y McDonald, uno de los árbitros más respetados en el futbol escocés, dio marcha atrás en su decisión tras consultar con un juez de línea. McDonald afirmó inicialmente que cambió su decisión a instancias del auxiliar, que le dijo que el portero había tocado el balón, pero posteriormente reconoció que mintió y que lo único que hizo fue confirmar con el juez de línea que se había equivocado. El juez de línea dimitió, porque en las fechas posteriores se convirtió en el blanco de las iras de los aficionados, técnicos y dirigentes del Celtic, y tras conocerse la rectificación, el club de Glasgow exigió la renuncia inmediata y definitiva de McDonald. El asunto llegó hasta el Parlamento escocés, donde el diputado Peter Wishart pidió que sea obligatorio a partir de ahora que todos los árbitros revelen de qué equipo son, una sugerencia que fue respaldada por el Presidente del Celtic, John Reid.

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