La política mancha la pelota

“La pelota no se mancha, la Constitución tampoco” exhibe un espectacular que contiene la imagen de Diego Armando Maradona. La campaña que fue impulsada por el Gobernador de San Juan José Luis...
 “La pelota no se mancha, la Constitución tampoco” exhibe un espectacular que contiene la imagen de Diego Armando Maradona. La campaña que fue impulsada por el Gobernador de San Juan José Luis Gioja y ya originó una demanda.
Buenos Aires, Argentina -
  • Argentina se prepara para unas elecciones presidenciales llenas de futbol
  • Maradona interpuso una demanda en contra de un gobernador por usar su imagen

“La pelota no se mancha, la Constitución tampoco” exhibe un espectacular que contiene la imagen de Diego Armando Maradona. La campaña que fue impulsada por el Gobernador de San Juan, José Luis Gioja y que ya originó una demanda por parte del ex técnico de la selección albiceleste, según informó el medio argentino 4-4-2, es una de las tantas  formas en las que el deporte y la política, una vez más, se vinculan.En octubre del 2011 se celebrarán las elecciones presidenciales en Argentina, situación que origina usar el balompié como una herramienta. Barras Bravas involucradas, ex Presidentes de clubes postulados a la Presidencia, así como las transmisiones de los partidos en la televisión pública (estatal), o la imagen de ex astros como Diego utilizadas en panfletos políticos, funcionan para aquellos que desean hacerse del poder.Una de las principales intervenciones que tuvo el gobierno de la Presidenta Cristina Fernández sobre el deporte, fue el haber terminado con los derechos exclusivos de la transmisión de los partidos del futbol argentino que hasta el 2009 le pertenecían a la empresa Torneos y Competencias. Bajo el programa de “Futbol para todos”, éstos pasaron a  transmitirse por la televisión pública argentina de forma gratuita al televidente en un espacio en el que el futbol convive únicamente con  propagandas oficialistas y donde los entretiempos son usados para hablar de los logros del gobierno y no tanto del partido.“Porque no es posible que sólo el que pueda pagar pueda mirar un partido, que además secuestren los goles hasta el domingo aunque pagues igual, como te secuestran la palabra o te secuestran las imágenes, como antes secuestraron y desaparecieron a 30 mil argentinos", había dicho la Presidenta tras firmar el acuerdo con la AFA, comparando el manejo de TyC con la dictadura militar que tuvo el país de 1976 a 1983.Aunque el gobierno apuesta fuerte a este programa para ganarse el apoyo del pueblo, no todos los ciudadanos están de acuerdo con el “Futbol para Todos”. Si bien en un principio la mayoría de los argentinos está a favor de que se pase futbol gratis, cuando se les pregunta si el Estado debiera invertir el dinero utilizado para las transmisiones en otras causas, las opiniones se invierten y un 72 % afirma que sí, mientras un 26% lo sigue apoyando, según lo muestra una encuesta realizada por Poliarquía Consultores.Pero el Gobierno no se limitó a eso. Durante su mandato no sólo se ha dado “futbol gratis” a los hinchas,  sino también entradas y viajes a Sudáfrica a las llamadas barras bravas de distintos equipos. “Hinchadas Unidas Argentinas”, la iniciativa del dirigente kirchnerista  Marcelo Mallo, que brindaba el apoyo económico para viajar al Mundial en Sudáfrica a las hinchadas a cambio de un buen comportamiento durante el torneo, y de un evidente apoyo político, se vio manchada por las deportaciones que hubo una vez llegados al continente africano. Una vergüenza para el futbol argentino y para una sociedad que se vio en boca de los medios internacionales de comunicación no sólo por Messi, Maradona, y el rendimiento de la selección,  sino por estos personajes caracterizados por ejercer la violencia en el futbol.Pese a la bochornosa situación en que se vio envuelto  el gobierno, la figura del barra brava parece querer seguir yendo de la mano con la política. De cara a las elecciones presidenciales a celebrarse el 23 de octubre, se creó una corriente denominada “La Kirchner”, que busca la reelección al poder de Cristina.En un intento político de darle nuevamente “al pueblo pan y circo”, se eligió a un famoso barra brava para que fuese parte de esta agrupación: Rafael Di Zeo, ex líder de la 12 -la porra de Boca Juniors- quien disfruta de su libertad desde el 2009, tras haber pasado cuatro años en la cárcel, por coacción agravada por uso de armas contra un grupo de hinchas de Chacarita, en un partido amistoso que se jugó en 1999. "Si Rafa sale a caminar por la calle con Scioli (Gobernador de Buenos Aires), la gente le va a pedir más autógrafos a él que al Gobernador. Y si camina rumbo a La Boca, la gente se encolumna detrás de él. Es un gran aglutinador social", explicó Mallo. Sin embargo, la Presidenta Cristina Fernández no quiere que el apellido de su esposo se vea relacionado con el de las barras bravas.Este vínculo que tanto mancha la esencia del deporte genera críticas en otros sectores de la política argentina, que se rehúsan, a diferencia de otros, a contar con miembros de distintas porras en los actos políticos. El 30 de marzo un grupo de diputados se juntó a debatir durante dos horas y media los efectos de las barras bravas en la política del país. Esto, con motivo al asesinato de un hincha de San Lorenzo, en la cancha de Vélez, en manos de la policía, víctima número 256 que ha dejado la violencia en el futbol hasta el momento.  Raúl Gámez, ex Presidente de Vélez Sarsfield, fue invitado a contar su experiencia mientras estuvo en el club: afirmó haber dado entradas a las barras bravas,  y sentirse un cómplice más de la violencia en el futbol. Pero el balompié no sólo se inmiscuye en el gobierno kirchnerista. Por su parte, Mauricio Macri, ex Presidente de Boca Juniors y actual Jefe de Gobierno de Buenos Aires, es posible candidato a presidir la nación también. Su gestión en Boca fue exitosa, lo cual influyó en la opinión pública de los porteños a la hora de votarlo. No sólo el futbol y la política van de la mano en Argentina; en España se intentó terminar con “la ley del futbol” puesta en vigor en 1997, que obliga a transmitir un partido en la televisión pública. No hay gobierno que quiera manchar su imagen privatizando este deporte, y menos de cara a las elecciones autonómicas y municipales que se llevarán a cabo en mayo de este año. Hay quienes todavía promulgan la vieja escuela de Julio César y Aureliano. Habrá que ver si en estas elecciones al pueblo le alcanzará con el futbol para elegir a quién va a votar o si se inclinará por no llevar a este deporte a planos que no debieran corresponderle. No permitir que los dichos “Al pueblo, pan y circo” y “El futbol (como religión), el opio del pueblo” se hagan valer, para que éste funcione como un aglutinador realmente social y no político. Mientras tanto sigue en marcha el torneo argentino, que no por nada recibió el nombre de Néstor Kirchner Clausura 2011-Copa Malvinas Argentinas.

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